FICHA TÉCNICA



Título obra Canta conmigo hermano

Autoría Manuel Bauche Alcalde

Grupos y Compañías Grupo Nuevo

Elenco Horacio Guaraní, Alberto Risquiz, Héctor Bonilla

Espacios teatrales Carpa Geodésica

Notas Recital de canto iberoamericano




Cómo citar Rabell, Malkah. "Canta conmigo hermano: poesía y canto de Iberoamérica". El Día, 1988. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Canta conmigo hermano: poesía y canto de Iberoamérica

Malkah Rabell

No es nada fácil describir y explicar un espectáculo de canto y poesía, donde nada pasa, nada sucede, fuera de ese soplo iberoamericano que trata de despertar de un sueño milenario a todos los países hermanos de nuestro continente de este lado del Río Bravo: "Vamos guitarra despierta que volvemos a cantar / Vamos que América canta / que esta despierta ya".

El autor de este espetáculo, Manuel Bauche Alcalde, no siempre cita a los poetas de estas canciones y poesías. Pero el auditorio de la Carpa Geodésica se siente arrastrado en los pasos de las palabras, y aunque a veces ignora a sus creadores acompaña a ese coro de actores y actrices quienes como un coro griego entonan su himno: "Vamos guitarra despierta que volvemos a cantar / Vamos que el pueblo nos llama / Que tenemos que cantar / Que cuando tu pueblo canta / Despierta debes estar"

¡No! ¡No siempre sabemos de quién es la letra! Pero los cuatro músicos –tres jóvenes y uno maduro– empuñan sus instrumentos con un entusiasmo, con una convicción, y a menudo con un amor, que sólo queda a los espectadores seguirlos con todo el soplo de sus pulmones y aplaudir al ritmo de las guitarras y de las baterías.

Y las canciones surgen con su ritmo nacional en representación cada una de un determinado país, y de un determinado autor. De Argentina, canta Horacio Guaraní: "Sí se calla el cantor / calla la vida / Porque la vida / La vida misma / es toda un canto". Y de México canta Alberto Risquiz: "El Chapulinguillo": "Escucha hombre: es más fácil callar Aunque se tenga boca... Es más cómodo no escuchar los lamentos... Aunque se tengan oídos... ¿Pero de qué le sirve al hombre conservar la vida... sus riquezas... su cómoda prosperidad, si pierde su dignidad humana?... Por eso canto al mestizaje iberoamericano, a la fusión de razas y colores, que defienden su dignidad humana ante presiones y traiciones, con el llanto y la sangre de sus hombres."

Poco a poco va creándose un ramillete de pensamientos determinados en torno del hombre iberoamericano. He aquí unas palabras de una canción de Héctor Bonilla escrita en honor de Panamá: "En medio de tu dolor, no has perdido dignidad, y esta canción que entonamos es de solidaridad: ¡Viva Panamá!

Y también una canción de César Vallejo, del Perú: Los heraldos negros, y a su vez otra de Santo Domingo: Negro sin nada en tu casa de Manuel del Cabral: "Yo te he visto cavar minas de oro / Negro sin tierra... Yo te he visto sacar grandes diamantes de la tierra / Negro sin tierra / ...Tu sudor, tu sudor... / Y todo para aquel que tiene cien corbatas / Cuatro coches de lujo / Y nunca pisa la tierra; / Solo cuando la tierra no sea tuya... Será tuya la tierra / ¡Negro sin tierra!

Y la canción de México: Negro Tierra de un Grupo Nuevo: "Negro que vagas por los montes / Con el cuerpo señalado a latigazos / Que te cuidas del sonido de tus pasos / Porque sabes bien que puede ser tu muerte /".

¡México, Perú, Santo Domingo, Argentina, o Panamá! Cada uno de esos países tiene sus palabras propias, y también sus palabras dahermanos mellizos. Un ramillete de pensamientos y palabras hermanas. Todos alzan su pabellón que puede ser uno para todos. Todos persiguen con la palabra a la injusticia, al dolor, al llanto, al hombre sin tierra; el niño que crispa y calla de Yupanqui y Nicolás Guillén: y la Suave Patria mexicana; y la Noche del labrador de Chico Buarque de Brasil. ¡Canta el coro, cantan los músicos, cantan los actores y las actrices. Y muy a menudo canta todo el público y los espectadores salen con el corazón oprimido o con el corazón lleno de alegría. Viva Panamá o Que despierte el leñador de Pablo Neruda. "Que marchen cantando y sonriendo el joven blanco y el joven negro". Y de todos esos trozos escritos por poetas de tantos países iberoamericanos, se forma un canto de un sólo corazón y de una sola esperanza, que lanza un grito único: Canta conmigo América! Hermoso Canto, hermoso espectáculo, hermano grito lleno de amor y de esperanza.