Se alza el telón Malkah Rabell
Canta conmigo hermano: poesía y canto de Iberoamérica
No es nada fácil describir y explicar un espectáculo de canto y poesía, donde nada pasa, nada sucede, fuera de ese soplo iberoamericano que trata de despertar de un sueño milenario a todos los países hermanos de nuestro continente de este lado del Río Bravo: "Vamos guitarra despierta -que volvemos a cantar / Vamos que América canta / que esta despierta ya".
El autor de este espetáculo, Manuel Bauche Alcalde, no siempre cita a los poetas de estas canciones y poesías. Pero el auditorio de la Carpa Geodésica se siente arrastrado en los pasos de las palabras, y aunque a veces ignora a sus creadores acompaña a ese coro de actores y actrices quienes como un coro griego entonan su himno: "Vamos guitarra despierta que volvemos a cantar / Vamos que el pueblo nos llama / Que tenemos que cantar / Que cuando tu pueblo canta / Despierta debes estar"
¡No! ¡No siempre sabemos de quién es la letra! Pero los cuatro músicos -tres jóvenes y uno maduro- empuñan sus instrumentos con un entusiasmo, con una convicción, y a menudo con un amor, que sólo queda a los espectadores seguirlos con todo el soplo de sus pulmones y aplaudir al ritmo de las guitarras y de las baterias.
Y las canciones surgen con su ritmo nacional en representación cada una de un determinado país, y de un determinado autor. De Argentina, canta Horacio Guaraní: "Sí se calla el cantor / calla la vida / Porque la vida / La vida misma / es toda un canto". Y de México canta Alberto Risquiz: "El Chapulinguillo": "Escucha hombre: es más fácil callar Aunque se tenga boca...Es más cómodo no escuchar los lamentos ...Aunque se tengan oídos...Pero de qué le sirve al hombre conservar la vida. . sus riquezas. ..su cómoda prosperidad, si pierde su dignidad humana?. . .Por eso canto al mestizaje iberoamericano, a la fusión de razas y colores, que defienden su dignidad humana ante presiones y traiciones, con el llanto y la sangre de sus hombres."
Poco a poco va creándose un ramillete de pensamientos determinados en torno del hombre iberoamericano. He aquí unas palabras de una canción de Héctor Bonilla escrita en honor de Panamá: "En medio de tu dolor, no has perdido dignidad, y esta canción que entonamos es de solidaridad: ¡Viva Panamá!
Y también una canción de César Vallejo, del Perú: Los heraldos negros, y a su vez otra de Santo Domingo: Negro sin nada en tu casa de Manuel del Cabral: "Yo te he visto cavar minas de oro / Negro sin tierra... Yo te he visto sacar grandes diamantes de la tierra / Negro sin tierra / . . Tu sudor, tu sudor... / Y todo para aquel que tiene cien corbatas / Cuatro coches de lujo / Y nunca pisa la tierra 1; / Solo cuando la tierra no sea tuya. . Será tuya la tierra / ¡Negro sin tierra!
Y la canción de México: Negro Tierra de un Grupo Nuevo: "Negro que vagas por los montes / Con el cuerpo señalado a latigazos / Que te cuidas del sonido de tus pasos / Porque sabes bien que puede ser tu muerte /".
¡México, Perú, Santo Domingo, Argentina, o Panamá! Cada uno de esos países tiene sus palabras propias, y también sus palabras dahermanos mellizos. Un ramillete de pensamientos y palabras hermanas. Todos alzan su pabellón que puede ser uno para todos. Todos persiguen con la palabra a la injusticia, al dolor, al llanto, al hombre sin tierra; el niño que crispa y calla de Yupanqui y Nicolás Guillén: y la Suave Patria mexicana; y la Noche del labrador de Chico Buarque de Brasil. ¡Canta el coro, cantan los músicos, cantan los actores y las actrices. Y muy a menudo canta todo el Público y los espectadores salen con el corazón oprimido o con el corazón lleno de alegría. Viva Panamá o Que despierte el leñador de Pablo Neruda. "Que marchen cantando y sonriendo el joven blanco y el joven negro". Y de todos esos trozos escritos por poetas de tantos países iberoamericanos, se forma un canto de un sólo corazón y de una sola esperanza, que lanza un grito único: Canta conmigo América! Hermoso Canto, hermoso espectáculo, hermano grito lleno de amor y de esperanza.