FICHA TÉCNICA



Título obra Ligados

Notas de Título Welded (título en el idioma original)

Autoría Eugene O’Neill

Dirección Rafael López Miranau

Elenco Héctor Andremar, María Rubio, Fernando Mendoza

Espacios teatrales Teatro Orientación




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Ligados, de Eugenio O'Neill, en el teatro Orientación". Novedades, 1965. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Ligados, de Eugenio O'Neill, en el teatro Orientación

Armando de Maria y Campos

Eugenio O'Neill escribió Welded en 1922, pero no la vio estrenar hasta 1924. Forma la pieza número 42 de su extenso repertorio. Le sienta mejor el título en español de Ligados, que el de Encadenados, porque Leonor y Miguel están ligados por una pasión sexual, que no es lo mismo que encadenados. Janos bifronte, el amor tiene dos caras. Una de ellas, el dolor de amar –El deseo bajo los olmos–, la otra, el goce de sufrir por el amor, que O'Neill fijó con nítidos rasgos en su comedia trágica Ligados.

Ligados, es una comedia trágica. Una tragicomedia, la del instinto erótico, con todos sus matices grotescos de un espectáculo en que los fantoches tienen que ser superiores a su destino por imposición de su especie.

Eleanor y Michael compendian en sí el drama de la pareja humana, el goce y la tortura que llevan en sí todos los amores. Se buscan y se rechazan, se atraen y se repelen, se aman y se odian. Su pasión los embriaga como un vino que los hace girar en una danza trágica, como poseídos, como endemoniados, lanzando gritos desmesurados de dolor, y forzados a hallar el placer y la alegría en ese dolor, y a cuidar ese sufrimiento como un tesoro inestimable, como un hijo que ha nacido del choque de sus almas.

O'Neill llevó esta tragedia del amor bifronte al medio teatral, que tanto conoció. Ella, actriz; él, autor. Hacen un poco de teatro con su amor, pero la verdad es que lo sufren y lo gozan. O'Neill compuso un primer acto extraordinario. El segundo cuadro del segundo acto es una magnífica estampa galante de la soledad del amor mercenario. La pieza no vuelve a alcanzar el clímax de su primera parte. Vale la pena de cruzar la ciudad bajo torrencial aguacero para disfrutar esta pieza o'neilliana con Emma Teresa Armendáriz como protagonista. La labor que rinde en el primer acto es admirable, excelente. Nos agrada más su proyección interior que la expresión exterior. Héctor Andremar hace un apasionado Michael, pero un tanto tempestuoso; le falta claridad y sencillez en sus reacciones. María Rubio compone con mucho talento a la trotera, positivo adelanto en su profesión. Don Fernando Mendoza cruza la escena sin pena ni gloria.

Rafael López Miarnau ejerció la dirección con el mejor gusto teatral. Economía de trastos, y la luz y un fondo de jazz evocador del 1924, son personajes que están presentes en todas las escenas. Los movimientos de los actores ejecutados con sencillez y funcionalidad no distraen el proceso psicológico de la pasión erótica que los tiene "ligados", no "encadenados".