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Eugenio O'Neill escribió Welded en 1922, pero no la vio estrenar hasta 1924. Forma la pieza número 42 de su extenso repertorio. Le sienta mejor el título en español de Ligados, que el de Encadenados, porque Leonor y Miguel están ligados por una pasión sexual, que no es lo mismo que encadenados. Janos bifronte, el amor tiene dos caras. Una de ellas, el dolor de amar -El deseo bajo los olmos-, la otra, el goce de sufrir por el amor, que O'Neill fijó con nítidos rasgos en su comedia trágica Ligados. |
O'Neill llevó esta tragedia del amor bifronte al medio teatral, que tanto conoció. Ella, actriz; él, autor. Hacen un poco de teatro con su amor, pero la verdad es que lo sufren y lo gozan. O'Neill compuso un primer acto extraordinario. El segundo cuadro del segundo acto es una magnífica estampa galante de la soledad del amor mercenario. La pieza no vuelve a alcanzar el clímax de su primera parte. Vale la pena de cruzar la ciudad bajo torrencial aguacero para disfrutar esta pieza o'neilliana con Emma Teresa Armendáriz como protagonista. La labor que rinde en el primer acto es admirable, excelente. Nos agrada más su proyección interior que la expresión exterior. Héctor Andremar hace un apasionado Michael, pero un tanto tempestuoso; le falta claridad y sencillez en sus reacciones. María Rubio compone con mucho talento a la trotera, positivo adelanto en su profesión. Don Fernando Mendoza cruza la escena sin pena ni gloria.
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