FICHA TÉCNICA
Título obra La fidelidad es un error
Notas de Título El hipocampo (título original)
Autoría Sergio Pugliese
Notas de autoría Carmen Toscano / traducción
Dirección Miguel Córcega
Elenco Leopoldo Ortín (Polo), Carlota Solares, Bárbara Gil, Miguel Córcega, Marcela Daviland, Olga Morris
Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La fidelidad es un error de Sergio Pugliese, en el teatro Fábregas". Novedades, 1965. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
La fidelidad es un error de Sergio Pugliese, en el teatro Fábregas
Armando de Maria y Campos
Después de largo ayuno de estrenos de carácter comercial –las temporadas escolares y muchas de teatro estudiantil quedan en la otra orilla de estas informaciones– aparece en el antiguo teatro Fábregas –el moderno es el que lleva el nombre del nieto de la abuela– una pieza de Sergio Pugliese, que probablemente se titula en su original El hipocampo, traducida por doña Carmen Toscano con el título atractivamente comercial de La fidelidad es un error.
En realidad no creemos que hubiera necesidad de haber traducido esta pieza del señor Pugliese, definida por él, por la señora Toscano o por la empresa que la va a explotar, como farsa conyugal. Es, simplemente, una comedia cómica con un tema que cabe en un papel de fumar y una tesis supuestamente conyugal muy discutible. ¿Es preciso confesar una infidelidad no cometida para obtener el perdón de la esposa a la que no le molesta en el fondo haber sido engañada? Creo que no, ni siquiera en el teatro. Porque en la vida real no existen hombres maridos tan simples ni esposas tan ingenuas. Sobre la fidelidad en el hogar habría que remontarse a Ovidio, y si no menciono a los primeros habitantes del Paraíso es por la sencilla razón de que no había forma de integrar el triángulo.
Como pieza de teatro, la de Pugliese no vale gran cosa. Se ve venir el final desde lejos. Pero si el autor no trató de construir una farsa, los actores se encargan de convertirla, y a veces hasta circense. Basta con mencionar la intervención del actor cómico Polo Ortín y de la característica Carlota Solares para que el espectador sepa a qué atenerse. Ortín está menos desbordado que en otras ocasiones, no así la señora Solares que toma el teatro en caricatura y se empeña en ser ella una caricatura personal del personaje que interpreta. Es más irremediable. Conocen su estilo los empresarios y los directores, la llaman a actuar y ella... actúa. La pareja Bárbara Gil-Miguel Córcega se desenvuelve con discreción y soltura. Marcela Daviland luce su belleza y Olga Morris, que también es una mujer de teatro atractiva, revela que no obstante el tiempo que lleva de pisar las tablas no logra hablar por derecho. No hay que perder la esperanza. El público super burgués se divierte. El cronista cree que el teatro, cansado de crear, se repite. Recuerda las inefables temporadas de las hermanas Blanch.