FICHA TÉCNICA



Título obra El inmenso mar

Notas de Título The deep blue sea (titulo en el idioma original)

Autoría Terence Rattigan

Notas de autoría Raúl Zenteno / traducción

Dirección Lew Riley

Elenco Aurora Bautista, Carlos López Moctezuma, Raúl Ramírez, Luis Aragón

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro de Los Insurgentes




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "The deep blue sea, de Terence Rattigan, en el teatro de Los Insurgentes". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

The deep blue sea, de Terence Rattigan, en el teatro de Los Insurgentes

Armando de Maria y Campos

El crítico o simple comentarista de espectáculos tiene derecho, aunque no debe abusar de él, de salirse por la tangente declarando que una pieza de teatro no le agradó, le aburrió o no le produjo frío ni calor, aún llevándole la contraria al público, único amo al que sirve. Puede, o no, dar razones o simplemente dejar su opinión sobre la cuartilla periodística. Pues bien; no me gustó –no me satisface– la obra en tres actos El inmenso mar, de Terence Rattigan, traducción de Raúl Zenteno. Confieso no conocer en lengua inglesa la pieza, pero esto no es atenuante sobre el poco interés que en mi ánimo de espectador y crítico despertó el conflicto y hogareño entre el triángulo que forman Esther Collyer –Aurora Bautista–, William Collyer –Carlos López Moctezuma– y Frederick Page –Raúl Ramírez–, éste, tercero en discordia, amante accidental de la señora Collyer, no divorciada, pero que vive con su amante. El asunto está bien presentado y desarrollado con naturalidad escénica. Ella naufraga en un inmenso mar de inquietudes y dudas, intenta suicidarse porque se halla entre la espada y la pared del amante que se le va y del esposo que desea reconciliarse y no lo acepta. Nada, en realidad, en tres actos. Un triángulo como seguramente hay tratos, no importa que varíen sus matices. Se contempla sus desarrollo sin solución, y al salir del teatro a respirar el aire fresco de estas noches de julio, el pecho se ensancha satisfecho de haber dejado atrás detrás de la cortina, un caso, que ni fu ni fa.

Otra cosa es la interpretación de esta obra. Carlos López Moctezuma, un grande de nuestra escena, compone un William Collyer, el marido, sobrio, digno y lo dice –dice su íntima tragedia– con claridad y convicción. También está excelente en calidad y dominio del personaje el gran galán Raúl Ramírez. La protagonista Aurora Bautista, no llegó a convencernos como actriz dramática, salvo en aquellas situaciones a que la lleva su enorme conflicto amoroso. Claro que una actriz dramática no puede serlo hasta cuando dice, "buenas noches", o "hasta luego". Aurora Bautista, que no ha tenido la fortuna de encontrar en México el personaje que estoy seguro la consagraría entre nosotros, está en ese ´límite en que... no es agua ni arena la orilla del mar... Luis Aragón interpretada con singular eficiencia un personaje ingrato, un limón amargo al que se le puede extraer poco zumo.

La obra fue dirigida por don Lew Riley, sin buscarse complicaciones, pero es evidente que sin lograr que el característico acento español Aurora Bautista, conjugara con el terso castellano de López Moctezuma, de Ramírez, de Aragón.

La escenografía –casi resulta inútil consignarlo– es de David Antón y funciona.