FICHA TÉCNICA
Grupos y Compañías Ballet de Krsmanovich de Yugoslavia
Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes
Notas Comentarios sobre la presentación del Ballet de Krmanovich de Yugoslavia en el Palacio de Bellas Artes
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El ballet de Krsmanovich, de Yugoslavia en Bellas Artes". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
El ballet de Krsmanovich, de Yugoslavia en Bellas Artes
Armando de Maria y Campos
Tienen de común las crónicas sobre ballets folklóricos o clásicos que lo mismo pueden servir para uno que para otro o para todos. Revísense las referencias periodísticas con que se cree enriquecer cada programa de ballet, compárense las de uno con las de otros y verá que todas se parecen como una gota de agua a muchas. Y es porque los cronistas de ballet carecen generalmente de sensibilidad para diferenciarla.
Los ballets son fundamentalmente teatrales, aunque otra cosa supongan quienes administran las cosas de teatro del INBA. Por esto traigo a esta columna referencias de todos los ballets que pasan por el escenario del Bellas Artes. No hay mejor estuche para la joya del ballet que el marco de in escenario teatral.
Ahora pasa como ráfaga de movimiento, color y motivos musicales el ballet Krsmanovich, de Yugoslavia. No importa decir que si es mejor que éste o aquél, si es más disciplinado que otros que hemos visto. Se da por hecho que es un gran conjunto coerográfico-musical. Lo importante es que este ballet habla el lenguaje coreográfico de los campesinos de Servia, de Bosnia, de Macedonia, de Montenegro, de Croacia –media península balcánica–. Y que este lenguaje fluye de un manantial cuyas fuentes nacieron hace siglos.
Por virtud de los bailarines y cantantes yugoslavos pasa frente a nosotros y se nos mete en el corazón la danza de alguna región de lacosta del Adriático, como Dubrovnik, y con ella la gallardía juvenil del pueblo dálmata. Y las danzas broncas de los alrededores de Subotiza, al norte de Servia, cuya característica son unos pequeños discos de metal en las botas de los danzantes. La variedad topográfica de Servia, origina danzas diversas, y los yugoslavos nos muestran el impulso vital de los pastores de la Servia oriental, de sus montañas de Homolje, de sus cantos de Shumadia. Servia es, todavía un mucho oriental. La influencia turca no se ha borrado aún. Los servios y las servias bailan al ritmo púrpura de su sangre oriental. Luego, las alegres canciones de valle de Sava, o una típica fiesta de desposorios en el pueblo de Skiperates, del valle de Rugovo. Y de pronto se vuelca en el escenario medio Oriente en las danzas y en los cantos de la dulce y bravía Macedonia, o la fina dulzura del carácter alegre de los habitantes de las ricas planicies de Banat, al noroeste de Belgrado. Todo esto se ve, se siente, se comprende y, en fin, emociona. ¿Que los bailarines yugoslavos son ágiles y dominan el oficio de danzar? ¡Claro! ¿Qué le imprimen a sus canciones folklóricas el aire de las remotas regiones en que nacieron? íEs natural! Todo esto no se puede decir con las palabras comunes de una información periodística. A lo más que se puede aspirar es a trasladar al papel una emoción, como se transmite el calor del corazón en un apretón de manos. ¡Bienvenida y adiós al ballet Krsmanovich, de Yugoslavia!