FICHA TÉCNICA



Título obra Los secuestrados de Altona

Autoría Jean Paul Sartre

Dirección Rafael López Miarnau

Elenco Rafael Llama, Beatriz Sheridan, Emma Teresa Armendáriz, Carlos Bracho

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Orientación




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Los secuestrados de Altona, en el teatro Orientación". Novedades, 1964. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Los secuestrados de Altona, en el teatro Orientación

Armando de Maria y Campos

El problema de angustia y claustrofóbica que Jean Paul Sartre plantea en Los secuestrados de Altona, nos es ajeno en la América Latina que, por fortuna, estuvo fuera del infierno de la Segunda Guerra Mundial y en particular de las llamas en que se consumió el tercer Reich. Lo vemos, pues, como algo remoto que no nos da frío ni calor. Como pieza de teatro, de construcción melodramática, podría decirse que es excelente, si no, no nos la presentaran lamentablemente reducida al tiempo de espectáculo que se acostumbra en México. Una pieza de teatro reducida se parece un poco a los retratos de medio cuerpo: no da idea precisa de la persona. En este caso, lo que queda fuera debido a la reducción, resulta en perjuicio de algunos personajes que aparecen con los rasgos completos de sus respectivos caracteres. Algunos son confusos; otros, no se explican en determinadas situaciones. Así, una obra de teatro que no es para mayorías, queda reducida a una minoría selecta que en general no parece quedar satisfecha, como aquel que quisiera masticar un sueño, mas bien la pesadilla que es la tragedia de Los secuestrados de Altona, cautivos en la cárcel de su conciencia y de su angustia. A quienes conozcan A puerta cerrada, de Sartre, diríamos que Los secuestrados de Altona es una amplificación del tema, con otro sentido filosófico más complicado, más terrenal. Maestro en construir melodramas, Sartre ha logrado, hasta donde alcanza el conocimiento de la versión que presenta el teatro que dirige López Miarnau, un espectáculo apasionante que justifica sus largas dos horas y media de duración.

La interpretación es en todo momento muy digna y responsable. Augusto Benedico logra una verdadera creación que lo sitúa como uno de los mejores actores de este tiempo, Vive hondamente su personaje y nos comunica la angustia de él. Rafael Llamas se muestra apasionado y se esfuerza en perfilar los rasgos difusos del suyo. Beatriz Sheridan, lejos de aventuras y travesuras teatrales que estuvieron a punto de frustrarla, revela los grandes dotes de actriz que siempre le hemos reconocido. Emma Teresa Armendáriz le da humanidad a un personaje francamente falso, y Carlos Bracho no puede hacer nada con un tipo de carácter sin dibujo, como abocetado. Muy sobria la dirección de López Miarnau. La escenografía de Julio Prieto, severa y expresiva.