FICHA TÉCNICA
Título obra ¡Ay, el cielo se está cayendo!
Autoría Leonard Spigelgass
Dirección Jorge Landeta
Elenco Berta Moss, Eduardo Alcaraz, Adriana Roel, Rafael del Río
Espacios teatrales Sala Chopin
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "¡Ay, el cielo se está cayendo!, de Spigelgass, en la sala Chopin". Novedades, 1963. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
¡Ay, el cielo se está cayendo!, de Spigelgass, en la sala Chopin
Armando de Maria y Campos
Lo moderno de la comedia ¡Ay, el cielo se está cayendo!, de tema viejo, es que en ella interviene un psicoanalista, en el supuesto de que consideramos que una persona que se sicoanaliza realiza un acto que no ha caido en desuso por viejo o antiguo. Leonard Spigelgass llevó el tema de su comedia al hogar norteamericano de un matrimonio judío que habla mal el inglés; en el caso de la traducción al castellano, este idioma. Dividió la acción en tres actos, el primero en cinco cuadros y el segundo en dos. Es indudable que se propuso darle a su pieza un aire de farsa cómica sustentándola en el tipísmo de los judíos que no nacieron en Norteamérica, y que los convierte, por esto, en personajes pintorescos.
Es indispensable referirse al argumento de la pieza para darle cierta unidad a la referencia a su primera representación. Una señora "entrometida", como llamanos en México a las mujeres métome-en-todo, trata de gobernar según su voluntad o capricho a su marido, a sus hijos casados o solteros y a su hermana. Todos se revelan íntimamente a ser gobernados por voluntad ajena y aquella casa se convierte en un caos que no llegaría a alcanzar la categoría de espectáculo si no es por el pintoresquismo que al hablar le imprimen los judíos emigrantes. La hija acude a su sicoanalista, la madre después, y al recibir está, de aquél, el consejo de que abandone su manía de gobernadora y deje que sus parientes resuelvan por sí mismos sus vidas, nos da la sorpresa de psicoanalizar al psicoanalista. De todo esto resulta una comedia entretenida, para divertir al público que deje su severidad a las puertas del teatro...
La notable actriz argentina, de origen judío, Bertha Moss, compone un pintoresco personaje y con él hace gala de su rico oficio de representar. Para seguirla o alcanzar su tono, el actor también sudamericano, Eduardo Alcaraz resbala por la rampa circense. Los demás personajes siguen más o menos la línea de la farsa marcada por la señora Moss, y sólo se salva de este vértigo la joven actriz Adriana Roel, de lindísima presencia y de fino temperamento, viviendo humanamente su personaje de hija inadaptada. Y en plano inferior el buen galán Rafael del Río. La escenografía, anónima, cumple modestamente. La dirección, a cargo de Jorge Landeta, resulta movida por el aire de farsa en que se suceden sus escenas.