FICHA TÉCNICA
Título obra Lío de faldas
Autoría Alfonso Anaya
Dirección Rafael Banquells
Elenco Blanca Torres, Dina de Marco, Sonia Infante, Yolanda Ciani, Lulú Parga, Teresa Grobois, Mónica Serna, Aldo Monti
Espacios teatrales Sala 5 de diciembre
Productores Rafael Banquells
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Lío de faldas de Alfonso Anaya B., en la sala Cinco de Diciembre". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Lío de faldas de Alfonso Anaya B., en la sala Cinco de Diciembre
Armando de Maria y Campos
Para quienes gusten del teatro de humor, no es desconocido el nombre de Alfonso Anaya B., autor de Despedida de soltera, pieza que salió hecha a la medida de la actriz toda simpatía que fue Carmen Prieto, conocida en los medios artísticos por la Chula Prieto, que ha sido vista y reída en incontables funciones en la ciudad de México y en la república y de alguna otra pieza con menos aciertos cómicos. Anaya ha escrito una nueva pieza titulada Lío de faldas, en la que intervienen siete mujeres y un hombre. Anaya es un autor humorístico. Posee un humor teatral propio que poco a poco se va imponiendo en nuestro ambiente teatral. Humor es, como se sabe: genio, índole, condición, especialmente cuando se da a entender con alguna demostración exterior. En el caso de Anaya, el teatro. Anaya posee un humor fácil que lo lleva a crear chistes, enlazándolos, encadenándolos, vertebrándolos de tal manera que uno es consecuencia del otro hasta límites imprevisibles. Son chistes fáciles, que uno no sabe si ya ha oído, pero que no dejan de hacer gracia porque resultan oportunos en un diálogo que carece de médula, que es pretexto para un tiroteo de frases con aire de chiste o de chistes que vuelan y zumban por el aire con la monótona insistencia de terca avispa. Nadie en México para hacer chistes como Alfonso Anaya, pero siempre que los chistes sean una especie de piqueteo de alfileres entre mujeres jóvenes, amigas o compañeras entre sí, que al parecer se estiman, y no cesan de lastimarse con frases hirientes que no carecen de gracia o de ironía. ¿Es esto hacer teatro? Propiamente, no. Anaya toma cuatro, seis o siete muchachas en la plenitud de su primavera, las supone ingeniosísimas y las suelta en escena para decir chiste tras chiste, sin que ninguno de los que cada una de ellas dice revele nada de su propia personalidad. Los chistes de las quince o veinte mujeres que Anaya ha inventado para el teatro pueden estar en boca de una o de otra, y en todas están bien; son fáciles y oportunos, pero no revelan o definen a la persona que los dice con el gracioso borboteo de una fuente de tramoya.
El pretexto que ahora tiene Alfonso Anaya para hacer decir a siete muchachas no menos de un millar de chistes es sencillísimo; Blanca, escultora; Dina, astróloga; Sonia, pintora; Yolanda, violinista; Lulú, actriz; Tere, escritora, y Mónica, bailarina, alquilan un penthouse para dedicarse por unas cuantas horas a sus aficiones predilectas, sin dejar de mortificarse, un minuto, con un chiste que equivale a un pinchazo con un alfiler. Como el propietario del edificio anuncia que va a derribarlo, las chicas se proponen seducirlo, las siete cómplices entre sí. El final es de farsa, pero el joven autor ha hecho correr por el escenario un río de chistes que lo mismo podrían salir del ingenio de una actriz que de otra o de cualquiera de las siete. Un humor extraviado, nada más. De comedia, nada.
Las siete actrices –Blanca Torres, Dina de Marco, Sonia Infante, Yolanda Ciani, Lulú Parga, Tere Grobois y Mónica Serna– dicen su porción de chistes de acuerdo con su gracia personal y Aldo Monti, víctima de las siete, recibe los que a él van dirigidos, y nada, nada más, como no sea el cuadro espléndido que en todo momento forman las siete jóvenes actrices y el inevitable contagio del buen humor del humorista empedernido que es el joven Alfonso Anaya B. Muy estimable la dirección de Rafael Banquells y excelente la producción del mismo, empresario de este divertido espectáculo.