FICHA TÉCNICA
Título obra Triángulo decente
Notas de Título Un adulterio decente (título original)
Autoría Enrique Jardiel Poncela
Elenco Andrés Soler, Dina de Marco, Germán Robles, Víctor Velázquez, Armando Arriola, Margarita Villegas
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Triángulo decente de Jardiel Poncela". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Triángulo decente de Jardiel Poncela
Armando de Maria y Campos
Cada pueblo tiene su humor. Es famoso el humor de los ingleses que, traducido al castellano, maneja con fina sobriedad Carlos León. El humor de los andaluces está regado por todo el mundo y creo que hasta en las más recientes repúblicas del Africa se sabe del ingenio vivo y crepitante de los sevillanos, distinto al seco y filosófico de los cordobeses o al ágil y gracioso como el revuelto de un faralaer del malagueño. El ingenio de los madrileños es travieso y localista. El ingenio de Jardiel Poncela, hecho en Madrid, es único; muy elaborado y espontáneo, sorpresivo, juego de palabras más que de situaciones que el de Muñoz Seca, andaluz por los cuatro costados o el vivaz y transitorio de García Alvarez, madrileño también, según creo, tan pasajero por epidérmico.
Pero el humor tiene su hora; muchos chistes pasan y muchas situaciones teatrales se desvanecen con las nuevas que crea esta época del twist y de las sorpresas políticas. El de Jardiel Poncela permanece fresco y la situación freudiana que inventó para su pieza Un adulterio decente, no ha pasado y adquiere vigor conforme los personajes son vestidos –no me atrevería a decir que habitados– por buenos actores. Les cae muy bien a Andrés Soler, a Dina de Marco, a Germán Robles y a Víctor Velázquez los estrafalarios trajes que cortó con su ingenio repentista Jardiel Poncela. Soler hace una creación del desmemoriado doctor Cumberri, al que sazona con sal y pimienta propias, y otra Víctor Velázquez del marido que es engañado tan... decentemente. Dina de Marco se ha convertido en excelente actriz profesional y como la acompañan, igual que a las princesas egipcias, los lebreles de su juventud y su hermosura, y por cómo actúa y se le ve, se le perdona que cometa un adulterio tan... decente. Germán Robles confirma su profesionalismo en un personaje más falso que la propaganda política, y para que nada falte en esta delirante y entonada creación de un teatro absurdo, Armando Arriola hace gala de su veteranía maestra y Margarita Villegas, aparte de lucir inquietantes encantos, se manifiesta como una actriz que habla bien, transita con soltura por la escena y hace pensar que está destinada a mayores empeños e interpretaciones más responsables.
Dos horas de buen humor derrama en el público el humor excelente e inmarchitable de Jardiel Poncela. En estos días de acidez general, vale la pena dejar un terrón de azúcar entre labio y paladar para hacernos la ilusión de que la vida es dulce, aunque con la brevedad de un cuadrito azucarado.