FICHA TÉCNICA
Título obra La dama de las camelias
Autoría Alexandre Dumas hijo
Dirección Robert Thomas
Grupos y Compañías Old Vic Company
Elenco Vivien Leigh
Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Presentación de Vivien Leigh con La dama de las camelias". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Presentación de Vivien Leigh con La dama de las camelias
Armando de Maria y Campos
A todas las actrices que han logrado pisar los umbrales de la consagración artística les ha tentado representar la protagonista de la pieza romántica de Alejandro Dumas, La dama de las camelias. Sacada de su novela del mismo título por Dumas, una historia que vivió en su propia experiencia, La dama de las camelias, estrenada con moderado éxito en 1852, la revivió Sara Bernhardt –para eternizarla– años después. Desde aquel suceso inolvidable para la historia del teatro, Margarita Gautier ha formado parte del repertorio de actrices eminentes y mediocres que con su interpretación han confirmado su talento o se han hundido en las sombras.
La Margarita Gautier de Vivien Leigh eminentemente actriz de habla inglesa y una de las más profundas que ha dado este siglo, es distinta a las que hemos visto en nuestra larga experiencia y de las que tenemos noticia. Una hábil recreación de Andrew Allan rejuvenece la pieza de Dumas y sin herir el ambiente romántico (1845) de la acción, poda escenas y parlamentos, acendrando su esencia. Allan hace de la pieza de Dumas un drama y un espectáculo moderno a la medida increíble de la profundidad y de la serenidad artística de Vivien Leigh, a la que encontramos en la cumbre de su carrera. Juvenil en los instantes en que debe serlo, apasionada en la ilusión serlo y en la congoja en su pasión por Armando; enérgica, indignada y suplicante en la entrevista con el padre de éste, alcanza increíbles zonas de la estratósfera en el acto postrero, cuando muere en escena –fuera del lecho, como tantas actrices lo hicieron– derrumbada en los brazos de Armando con tan conmovedor y espontáneo estremecimiento dramático que traspasa lo más íntimo de la emoción con la realidad de un milagro que sólo el talento, la disciplina y la sensibilidad humana en su más puro dominio pueden lograr. Se mueve en escena con la sencillez con que lo hacen los pájaros, vive y vuela a la vez; y su voz, fresca de emoción, se va desprendiendo de su garganta tan completa y armoniosamente como una flor de su cáliz. ¡Un prodigio de actriz, de arte dramático, de mujer que pasa de la frivolidad, al amor, al sufrimiento y a la muerte con la prodigiosa graduación armoniosa del día!...
No hay espacio para más, así como una rosa es síntesis de un jardín, que el nombre de Vivien Leigh –aclamado con delirio por un teatro rebosante de cuanto vale y cuenta en lo mejor de México– quede, rosa múltiple, en esta impresión volandera, como anticipo del informativo paso por México del Old Vic.