FICHA TÉCNICA



Título obra La visita de la anciana dama

Notas de Título Der Besuch der Alten Dame (título en el idioma original)

Autoría Friedrich Dürrenmatt

Dirección Fernando Wagner

Grupos y Compañías Teatro del Palacio de Bellas Artes

Elenco Rosa Díaz Gimeno, Carlos López Moctezuma, Francisco Jambrina

Escenografía Antonio López Mancera




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La visita de la anciana dama, en el teatro de Bellas Artes". Novedades, 1962. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La visita de la anciana dama, en el teatro de Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

La nueva visita a México de la actriz-dama Rosita Díaz Gimeno, que reside habitualmente en Nueva York, ha sido con motivo, como en anteriores ocasiones, del estreno de una obra teatral por ella escogida, dueña de sus derechos intelectuales por compra y por ella interpretada.

La visita de doña Rosita dará ocasión al público de México para que conozca una de las más interesantes obras del momento, representada con éxito de público y de taquilla en París por Valentine Tessier, Hubert Gignoux y André Pomarat, y en Nueva York por Lynn Fontaine y Alfredo Lunt en los mismos principales personajes que en la versión de México hacen la señora Díaz Gimeno y los grandes actores mexicanos Carlos López Moctezuma y Francisco Jambrina.

Hace cerca de dos años traje a esta columna una breve información sobre Friedrich Dürrenmatt a propósito del éxito que en algún teatro de Europa estaba obteniendo su pieza El matrimonio del Sr. Mississipi. No me referí a La visita porque carecía entonces de noticias. Esta pieza de Dürrenmatt, dramaturgo suizo que ha alcanzado su mayor prestigio en Alemania, cuyo título en alemán es Der Besuch der Alten Dame, se elevaría a las cimas de la tragedia si la intención del autor no hubiera sido la de que también fuera una farsa. Es el drama de un farsa o, bien, una farsa dramática. Como todas las piezas simbólicas se presta a varias interpretaciones. La vieja dama, nacida en un pueblo cualquiera, vuelve a él millonaria para ejercer una venganza maquiavélica. Con sus millones quiere comprar la conciencia de un pueblo como ha comprado maridos, gángsters, mayordomos y una litera de oro, para vengar el daño que le hizo en su adolescencia un habitante de ese pueblo, abarrotero, casado burguesamente y con hijos, quien para poner punto final a su aventura de juventud cohechó a la pequeña justicia de aquel tiempo. Ella hará rico y próspero al pueblo si alguno de sus ciudadanos mata al que la mancilló y la arrojó a la vida rameril. El alcalde, al principio, se opone, pero la vieja dama se impone con sus millones, cohecha a unos, domina a otros y el resultado es lógico: la ciudad entera mata a un hombre para gozar de la prosperidad adquirida con millones manchados de infamia. El argumento es melodramático en toda su pureza, y muy de estos tiempos en que dos imperialismos compran, como la vieja dama de Dürrenmatt, la conciencia de los pueblos que no pueden evitar venderse. Como ahora para en Punta del Este.

El público recibe esta pieza de acuerdo con la sensibilidad de su piel y la complejidad de su conciencia, y en su intimidad da gracias por "la visita" de la señora Díaz Gimeno que le permitió conocer la obra. Digo que me parece una farsa trágica y más farsa en aquellos momentos en que el director le dio a la evocación material del coro griego el aire de un coro de zarzuela española del llamado género grande. El texto de Dürrenmatt me parece expresado en un castellano pobre; lo mejor de esta pieza es su acción externa e interna, la que ve el público y la que supone en el interior de los personajes. El autor suizoalemán empleó para expresarse la técnica de los escenarios simultáneos y de las mutaciones a la vista del público. La escenografía y la mecánica de su movimiento son obra excelente de Antonio López Mancera.

La interpretación es fácil y difícil a la vez por la doble acción interna y externa de sus numerosos personajes. Carlos López Moctezuma y Francisco Jambrina actúan con gran sensibilidad y singular proyección. La señora Díaz Gimeno compone un personaje pintoresco, detallándolo demasiado en su aspecto interno y hablado con acento extraño que le da un singular exotismo a su intervención. La presentación de esta pieza es fastuosa, realizada con la mayor dignidad artística. Los mejores aplausos de la noche fueron para López Moctezuma y Jambrina. También la señora Díaz Gimeno escucho pruebas de estimación. La dirección de Wagner, como todas las suyas, ofrece muestras, curiosa mixtura, de distintos estilos de dirección, pero es buena.