FICHA TÉCNICA



Título obra Caja de sorpresas

Autoría Otón Gómez Fernández

Dirección Luis Gimeno

Elenco Emperatriz Carbajal, Elsa Cárdenas, Graciela Doring, Esperanza del Llano, Miguel Maciá, Oscar Moreli

Espacios teatrales Teatro 11 de julio




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Caja de sorpresas en el teatro Once de Julio". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Caja de sorpresas en el teatro Once de Julio

Armando de Maria y Campos

El estreno de la pieza Caja de sorpresas, anunciada como de W.Somerset Maugham en traducción del autor compatriota Otón Gómez Fernández, en el teatro Once de Julio, la noche del 21 del presente, ha constituído una auténtica caja de sorpresas en el mundillo teatral. Sabíamos, con varios días de anticipación a la fecha de su estreno, que la pieza anunciada como del ilustre novelista y autor inglés no pertenecía a su repertorio dramático. ¿Sería un arreglo o adaptación de algún cuento, novela corta o narración del leído autor de teatro? En todo caso la traducción traicionaba –una herida por la espalda– la obra original.

Nos fue fácil conocer la verdad. Caja de sorpresas es producto de Otón Gómez Fernández, quien al registrarla en la Unión Nacional de Autores como traducción confesó a su secretario general que se proponía atribuirla al comediógrafo inglés y mantener el incógnito, porque la había leído a la actriz Emperatriz Carbajal diciéndole que su autor era inglés, y ésta había quedado encantada con ella. Con la conchabanza o connivencia de don Alfredo Robledo fue registrada oficialmente en UNA como tal traducción y ... se esperó el resultado de este truco para colar una obra de autor mexicano. La misma noche del estreno de la comedia de Otón Fernández se abrió la caja de sorpresas. Con increíble unanimidad –y las excepciones que justifican la regla–, los críticos y los cronistas de teatro profesionales convinieron en que era excelente la pieza de Somerset Maugham, aunque aceptaban que estaba mal traducida y no bien adaptada. Hubo un autor mexicano famoso que aseguró haberla visto en Londres en pleno éxito. Y por ser de Somerset Maugham nadie advirtió que se trataba de una comedia a todas luces –está muy bien iluminada– primeriza, confusa, chabacana, mediocre, en fin, en la que no se dice nada importante porque el autor no tiene nada qué decir. Construida con evidente pedantería, su postura escénica creó no menos problemas a su empeñoso director, don Luis Jimeno. ¿Cómo es posible que pieza construida con franco artificio, falsa de principio a fin, dialogada en forma ramplona pudiera pasar como producto del ingenio de un gran autor de crédito universal?Uno a uno fueron cayendo los más distinguidos compañeros en el ejercicio de la crítica teatral, y creo que también algunas señoras cronistas. Yo vi pasar delante de mi puerta la corriente de críticas, crónicas y opiniones favorables a la maestría o al ingenio de Somerset Muagham. Hasta el viernes 28 la empresa del Once de Julio continuaba anunciando esta pieza como del autor inglés, imperdonable engañifa al público, ya que el supuesto traductor se había confesado con la empresaria como padre del engendro y de la increíble y accidentada anécdota teatral.

La interpretación es discreta, porque nadie, por buen autor que sea puede hacer milagros con personajes falsos o convencionales. Emperatriz Carbajal luce teatrales vestidos. Elsa Cárdenas y Graciela Doring exhiben su juvenil belleza y se comportan con discreción. Esperanza de Llano cumple, lo mismo los actores Miguel Maciá, Manolo García y Mario García González, que se muestra iracundo y malhumorado como inspector policiaco. Bien Oscar Morelli, en el único personaje real de esta regocijada broma teatral.

Y ... el teatro sigue su marcha.