Caja de sorpresas en el teatro Once de Julio Armando de Maria y Campos |
El estreno de la pieza Caja de sorpresas, anunciada como de W.Somerset Maugham en traducción del autor compatriota Otón Gómez Fernández, en el teatro Once de Julio, la noche del 21 del presente, ha constituído una auténtica caja de sorpresas en el mundillo teatral. Sabíamos, con varios días de anticipación a la fecha de su estreno, que la pieza anunciada como del ilustre novelista y autor inglés no pertenecía a su repertorio dramático. ¿Sería un arreglo o adaptación de algún cuento, novela corta o narración del leído autor de teatro? En todo caso la traducción traicionaba -una herida por la espalda- la obra original. |
Somerset Maugham nadie advirtió que se trataba de una comedia a todas luces -está muy bien iluminada- primeriza, confusa, chabacana, mediocre, en fin, en la que no se dice nada importante porque el autor no tiene nada qué decir. Construida con evidente pedantería, su postura escénica creó no menos problemas a su empeñoso director, don Luis Jimeno. ¿Cómo es posible que pieza construida con franco artificio, falsa de principio a fin, dialogada en forma ramplona pudiera pasar como producto del ingenio de un gran autor de crédito universal?Uno a uno fueron cayendo los más distinguidos compañeros en el ejercicio de la crítica teatral, y creo que también algunas señoras cronistas. Yo vi pasar delante de mi puerta la corriente de críticas, crónicas y opiniones favorables a la maestría o al ingenio de Somerset Muagham. Hasta el viernes 28 la empresa del Once de Julio continuaba anunciando esta pieza como del autor inglés, imperdonable engañifa al público, ya que el supuesto traductor se había confesado con la empresaria como padre del engendro y de la increíble y accidentada anécdota teatral. |