FICHA TÉCNICA



Título obra Henry IV

Autoría Luigi Pirandello

Notas de autoría Benjamin Cremieux / traducción al francés

Dirección Jean Vilar

Grupos y Compañías Teatro Nacional Popular de Francia

Notas de grupos y compañías Jean Vilar / director

Elenco Jean Vilar, Germaine Montero, Christiane Minazzoli, Jacques Lalande, Jean Topart, Jean Paul Moulinot




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Presentacion del Teatro Nacional Popular Francés en el escenario de Bellas Artes". Novedades, 1961. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Presentacion del Teatro Nacional Popular Francés en el escenario de Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

La brevedad del espacio de que dispone el cronista lo obliga a registrar, como simple efemérides blanca en la historia del buen teatro en México, la presentación – ¡al fin!– tantos años anunciada, del macizo y maduro espectáculo europeo conocido por Teatro Nacional Popular de Francia, que antes de nosotros ha conocido la casi totalidad del mundo teatral. Es obvio repetir aquí la fecunda historia del T.N.P.; así como los datos biográficos de su creador, director y primerísimo actor Jean Vilar. Damos por hecho que el lector enterado conoce estos datos profusamente difundidos y reducimos esta nota a una información sobre su debut, para decirlo usando un término francés.

Jean Vilar eligió para presentarse ante el público de México una pieza del autor italiano, pero que tiene sentido y proyección universales: Henri IV, de Luigi Pirandello, según la traducción íntegra y escrupulosa de Benjamín Cremieux. Nosotros hubiéramos preferido otra pieza, pero son evidentes las razones del divismo del señor Vilar que lo llevaron a elegir ésta, de la que el público mexicano tiene recuerdos recientes con motivo de su postura escénica, en castellano, por estimables actores mexicanos, a la cabeza de ellos, Ignacio López Tarso, de discreta reputación artística y cuyas actividades no ha vacilado en derivar hacia el profesorado.

Nos tendrían por cronistas provincianos –México es al fin y al cabo una provincia teatral y París sería su metrópoli, sólo en este caso– si trazáramos una información de boca abierta y ojos en círculo. No nos dejó con la boca abierta Henri IV de Vilar, ni sentimos que los ojos se nos saltaban al contemplar la postura, movimiento escénico y escenografía de esta versión del impresionante drama de Pirandello. Pero caeríamos en el lado opuesto si no dijéramos que es excelente, magnífica y que la actuación del primerísimo actor Vilar es soberbia. Es lamentable que cuando se trata de artistas tan eminentes, que realizan el teatro sin acrobacia ni trampas, para auditorios ingenuos y cronistas gritones, no existan palabras de alta circulación, extrañas a esas de cuño corriente que a veces nos vemos obligados a usar, porque no hay otras en circulación. La farándula de Vilar merece epítetos no acuñados. Su Henry IV es un espectáculo de gran calidad artística realizado por maestros y profesionales legítimos en el arte de representar... a la francesa, por supuesto. La escuela francesa de representar es tan vieja como el arte de hacer comedias en Europa. Un buen actor francés tiene que representar según su escuela. No debería extrañar, pues, a la pléyade de cronistas inmaduros este hecho y deberían considerarlo, en vez de pasarse media función navegando por un río de chismes que nada tienen que ver con la noble función orientadora de un crítico que se respeta a sí mismo. La gran lección del arte de representar que nos dan, desgraciadamente en tres lecciones, Vilar y sus comediantes deben aprovecharla actores, directores, y cronistas impacientes y enredadores, porque es auténtica oportunidad de conocer y estudiar un soberbio espectáculo, que no será más, ni será menos (porque su larga vida lo ha consagrado), por adjetivo de más, o comentario de menos de lamentablemente indocumentada y revoltosa crítica de teatro mexicano.

Precisa registrar nombres, para archivistas o consultores futuros. Acompañan a Vilar en Henri IV Germaine Montero, Christiane Minazzoli, Jacques Lalande, Jean Topart, Jean Paul Moulinot y otros. Figuran como técnicos en diversas ramas de la representación León Gischia, Maurice Jarré... y nada más. Pocos, pero buenos todos. La concurrencia escasa, aunque distinguida, socialmente considerada. Asistieron los secretarios de Estado doctor Jaime Torres Bodet y don Miguel J. Tello, de Educación y Relaciones Exteriores respectivamente; el subsecretario José Gorostiza y el director de INBA, Celestino del mismo apellido. Y, naturalmente, la H. embajada de Francia en México, en pleno.