FICHA TÉCNICA



Título obra El viaje de la vida

Autoría Herbert T. Cobey

Dirección Xavier Rojas

Elenco María Douglas, Eduardo Fajardo, María Idalia, Daniel Villarán, Ismael Larumbe, Darío Vivian, Tomás Bárcenas, Carlos Bracho, Isabel Ojailen, Juan Arbizu

Escenografía Jorge Contreras

Música Antonio Castillo Ledón

Vestuario Elvira Gascón

Notas de vestuario Miguel Horcasitas / pelucas

Espacios teatrales Teatro El Granero




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El viaje de la vida o una nueva aventura de Agamenón, en el teatro del Granero ". Novedades, 1960. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Columna El Teatro

El viaje de la vida o una nueva aventura de Agamenón, en el teatro del Granero

Armando de Maria y Campos

Otra vez la tragedia griega en nuestros escenarios, ahora en teatro círculo y, claro con la intervención de Xavier Rojas, especializado en posturas escénicas en círculo. Personalmente, no creo en el teatro en círculo, pero puesto que nuestra misión no admite excusas aceptemos el teatro círculo con todas sus agravantes y escasas atenuantes. Tragedia es, como se sabe, la representación de una obra extraordinaria, interesante y grande, en la que intervienen personajes de muy alta calidad, imitada con la posible verosimilitud y belleza. La acción trágica debe excitar entre los espectadores los sentimientos de terror y de compasión, fundados en la grandeza de la acción y en el carácter heroico de los personajes que luchan contra los acontecimientos adversos, quedando envueltos en terribles desgracias.

Gran autor dramático debe ser el que intenta tragedias. Grandes comediantes, cuajados con hondura, con solidez artística, deben ser los intérpretes de la tragedia. De la tragedia al sainete –se decía antes– sólo hay un paso; una escena mal resuelta hace añicos la tragedia mejor construida.

El autor norteamericano Herbert T. Cobey, con la ingenuidad característica de los autores del Norte, escribió una nueva versión de las peripecias de Agamenón, rey de Micenas en la antigua Grecia y nuestro Xavier Rojas creyó oportuno presentarla en el teatro en círculo de el Granero.

Homero llevó a su Iliada maestra las andanzas de Agamenón. En las aventuras del hermano de Menelao intervienen, como en casi todas las tragedias griegas, la espada y el sexo, la guerra y el tálamo. Diré algo, muy breve, sobre Agamenón, para que el espectador contemporáneo observe hasta qué punto es difícil volver interesante para el público de ahora las aventuras de los griegos y en particular la de este átrida singular. Cuando Elena, esposa de Menelao, fue robada por Paris, los dos hermanos llamaron a todos los demás príncipes de Grecia, y reunidos en Argos acordaron la guerra y nombraron general en jefe a Agamenón. Este se resistía a echarse al mar, y su debilidad, recogida en la versión de Cobey, le costó la vida a su hija Ifigenia. Parte, permanece diez años fuera de su reino, guerreando. Mientras tanto, su esposa se hace acompañar en el tálamo regio por el joven Egisto. Los griegos fueron los precursores, trágicos por cierto, como cualquier valentón de Los Altos de Jalisco, del vodevil que concluye con tres o cuatro muertes. No faltan en la versión de Herbert T. Cobey, como en ninguna de las piezas que sirvieron de inspiración a diversas tragedias, en diversas épocas. En la literatura antigua han quedado las de Esquilo y Séneca. En las modernas las más conocidas son: en Francia las de Boyer y Nep., Lemercier; en Italia, las de Dolce y Alfieri; en Inglaterra la deThompson, y en España y en consecuencia en Hispanoamérica, el Agamenón vengado de García de la Huerta. A estas hay que agregar ahora esta norteamericana –¿o será inglesa?– de Cobey, no superior, por supuesto, a ninguna de las mencionadas.

Hemos de convenir que la interpretación de las tragedias griegas directas o indirectas o sus derivadas es forzosamente convencional. Gestos, tonos diversos de voz pugnando por el grito y extraños trajes, de nada de esto escapa la tragedia griega que se representa en el teatro en círculo de El Granero. María Douglas como Clitemnestra está, naturalmente, en trágica. Y más aún en trágico de tradición Eduardo Fajardo como Agamenón. Voz potente y figura recia, da a veces la impresión de que habla a golpes de hacha. Su Agamenón, elocuente, es como un leñador que actúa a hachazos. María Idalia, como Electra, no se deja ganar terreno y también prodiga arranques trágicos. No desentonan, porque todos hablan en tono trágico, Daniel Villarán, Ismael Larumbe, Darío Vivian, Tomás Barcenas, Carlos Bracho, Isabel Ojailen y Juan Arbizu.

La presentación de El viaje de la vida es de gran espectáculo: vestuario diseñado por Elvira Gaszcón, pelucas construidas por Miguel Horcasitas, escenografía –elemental– de Jorge Contreras y clima musical en grabaciones hechas por Antonio Castillo Ledón.

El público se interesa: pero ¿se divierte?