FICHA TÉCNICA
Título obra Los signos del zodiaco
Autoría Sergio Magaña
Dirección Salvador Novo
Elenco Pilar Souza, Raúl Dantés, Mario García González, Socorro Avelar, María douglas, Carlos Fernández, Augusto Soberón, Luz María Núñez, Yolanda Guillermáin, Graciela Doring, Irma D'Elías, Rebeca Sanromán, Marina Marín Ángeles Marrufo, Felipe Santander, Roberto Méndez, Carmen Sagredo
Escenografía Julio Prieto
Notas de escenografía Antonio López Mancera / realización
Espacios teatrales Teatro del Bosque
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Los signos del zodiaco en el teatro del Bosque". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Los signos del zodiaco en el teatro del Bosque
Armando de Maria y Campos
La reposición de Los signos del Zodiaco, de Sergio Magaña, autor mexicano, drama en tres actos que en ocasión de su estreno en el teatro de las Bellas Artes, el 17 de febrero de 1951, sorprendiera a todos por su mexicanismo, o mejor dicho, por su nacionalidad mexicana, por la técnica empleada por un autor que siendo novel parecía avezado a manejar con maestría los más hábiles recursos teatrales, se presta a una serie de reflexiones sobre el desarrollo del teatro en México del año 51 al presente, que en rigor de verdad desbordan los límites normales de una crónica.
La obra de Sergio Magaña continúa siendo excelente y ha calado tan hondo que su huella será difícil de borrar. Algunas alusiones a sucesos de la época en que fue estrenada la arrastran un poco al pasado, pero Los signos del zodiaco es no sólo una obra presente, sino también una obra con un futuro ilimitado, y con el tiempo se convertirá, estoy seguro, en molde de fundir comedias. La exitosa pieza Cada quien su vida no existiría en el teatro nacional de no haber sido escrita antes Los signos del zodiaco. El personaje de Ana Romana es producto de un cerebro genial, no obstante que de el saliera también un Moctezuma Shakespeareano. Y lo mismo podría aventurarse de ese gran tipo de mujer como tantos hemos conocido los que venimos del teatro desde muy atrás, personaje en el que se encuentran sin chocar las dos grandes corrientes del teatro universal: lo cómico y lo trágico, Lola Cassarini. Otros, arrancados de la realidad metropolitana, serán siempre ejemplos de estos años atormentados en los que la nación mexicana ha padecido tanto. Claro que la obra ganaría teatralmente, especialmente para los públicos inclinados al teatro de divertimiento, con algunos cortes y la supresión de frases o de términos que asearían un poco el diálogo. Pero, ¡qué importan unas cuantas gotas de pintura gruesa en un mural de extraordinarias proporciones, que recoge con los más vivos colores de la realidad, la vida de los de abajo durante la apasionante por contradictoria década del cuarenta!
Afortunadas y no previstas circunstancias han permitido que escolares del teatro como eran en el año de 51 la mayoría de los intérpretes de Los signos del zodiaco, vuelvan a habitar los mismos personajes, ahora convertidos en actores profesionales, sin perder la pasión de antes y con oficio y experiencia. Se conmueve el cronista al poder comprobar con motivo de esta reposición la extraordinaria calidad de actriz dramática que hay en Pilar Souza (Ana Romana); el gran actor que nadie negará que es Raúl Dantés; la eficacia del oficio de que hace gala Mario García González, también han transformado en notable actor y como Socorro Avelar está situada como una actriz de singular calidad. Al lado de estos viejos sin serlo y jóvenes en lo físico, antiguos intérpretes de Los signos del zodiaco lucen y brillan ahora el dominio humano, transparente y profundo de María Douglas (la cantante Lola Cassarini) y la no por prematura menos eficaz maestría de Carlos Fernández, actor de extracción universitaria, en el difícil personaje del violinista Augusto Soberón. Los nuevos elementos de que ahora se nutre el largo reparto son de valía unos por su preparación y otros por su responsabilidad. Cito a algunos en el orden en que creo que los sitúan sus merecimientos: Luz María Núñez, Yolanda Guillermáin, Graciela Doring, Irma D'Elías, Rebeca Sanromán y Marina Marín que supo dar la nota ingenua con espontánea sencillez; Ángeles Marrufo, Felipe Santander, Roberto Méndez y Carmen Sagredo.
A Salvador Novo también encuentra más maduro esta reposición de Los signos del zodiaco. El maestro que apuntaba entonces es ya un académico de la dirección teatral.
La producción es espléndida, incluyendo en ella una soberbia escenografía de Julio Prieto realizada por Antonio López Mancera. Todos los mexicanos debemos sentirnos orgullosos de esta gran pieza teatral y de su interpretación escrupulosamente cuidada en todos sus detalles.