Los signos del zodiaco en el teatro del Bosque Armando de Maria y Campos |
La reposición de Los signos del Zodiaco, de Sergio Magaña, autor mexicano, drama en tres actos que en ocasión de su estreno en el teatro de las Bellas Artes, el 17 de febrero de 1951, sorprendiera a todos por su mexicanismo, o mejor dicho, por su nacionalidad mexicana, por la técnica empleada por un autor que siendo novel parecía avezado a manejar con maestría los más hábiles recursos teatrales, se presta a una serie de reflexiones sobre el desarrollo del teatro en México del año 51 al presente, que en rigor de verdad desbordan los límites normales de una crónica. |
Afortunadas y no previstas circunstancias han permitido que escolares del teatro como eran en el año de 51 la mayoría de los intérpretes de Los signos del zodiaco, vuelvan a habitar los mismos personajes, ahora convertidos en actores profesionales, sin perder la pasión de antes y con oficio y experiencia. Se conmueve el cronista al poder comprobar con motivo de esta reposición la extraordinaria calidad de actriz dramática que hay en Pilar Souza (Ana Romana); el gran actor que nadie negará que es Raúl Dantés; la eficacia del oficio de que hace gala Mario García González, también han transformado en notable actor y como Socorro Avelar está situada como una actriz de singular calidad. Al lado de estos viejos sin serlo y jóvenes en lo físico, antiguos intérpretes de Los signos del zodiaco lucen y brillan ahora el dominio humano, transparente y profundo de María Douglas (la cantante Lola Cassarini) y la no por prematura menos eficaz maestría de Carlos Fernández, actor de extracción universitaria, en el difícil personaje del violinista Augusto Soberón. Los nuevos elementos de que ahora se nutre el largo reparto son de valía unos por su preparación y otros por su responsabilidad. Cito a algunos en el orden en que creo que los sitúan sus merecimientos: Luz María Núñez, Yolanda Guillermáin, Graciela Doring, Irma D'Elías, Rebeca Sanromán y Marina Marín que supo dar la nota ingenua con espontánea sencillez; Ángeles Marrufo, Felipe Santander, Roberto Méndez y Carmen Sagredo. |