FICHA TÉCNICA



Título obra Al fin solos

Autoría J. M. Camps Regas

Dirección Simón Armengol

Elenco Marta Patricia, Julio Taboada

Escenografía Santiago Burgos

Espacios teatrales Teatro Gante

Productores INBA




Título obra La bagatela

Autoría Marcel Achard

Notas de autoría Carlos León / traductor; Antonio Haro Oliva / adaptador

Dirección Ricardo Mondragón

Elenco Nadia Haro Oliva, Carlos Riquelme, Raúl Ramírez, Yolanda Margáin, Manuel Santamaría

Escenografía Roberto Montenegro y David Antón

Espacios teatrales Teatro Arlequín

Eventos Festival Achard

Productores Antonio Haro Oliva / empresario




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Al fin solos y Bagatela". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Al fin solos y Bagatela

Armando de Maria y Campos

El señor J. M. Camps Regas ha presentado en México su segunda pieza de teatro. La primera la presentó hace poco más de dos años bajo pseudónimo "para que la crítica no se sintiera influida al encontrarse con un hombre desconocido". Si su pieza tenía la fortuna de gustar, revelaría a público y crítica el incógnito; en caso contrario, el autor continuaría en el anonimato, y se fijó un plazo: las primeras cincuenta representaciones de aquella pieza, de cuyo título no me acuerdo. Antes, como era lógico, se develó el gran secreto. No recuerdo ahora por qué causas no logré conocer esta obra, creo que porque me propuse hacerlo hasta que supiera el nombre del autor. Desgraciadamente, conocido éste, la obra se cayó del cartel. Ahora, su segunda pieza titulada Al fin solos aparece con todas las de la ley... autoral: título, definición, número de actos y nombre del autor.

Al fin solos, de J. M. Camps Regas es un alarde de autor novel. Un tema ya tratado varias veces en el teatro, esta vez sostenido en escena por dos personajes. Escribir –o construir– una comedia de dos personajes no es tarea fácil. Se necesita, primero, de un asunto y, en seguida, de la indispensabilidad de dos únicos personajes sobre la escena. Si esto último no ocurre, la comedia no pasa de ser un alarde de técnica. Este es el caso de Al fin solos, del señor Camps Regas –catalán naturalizado mexicano–. El asunto, un matrimonio que fracasa la misma noche de bodas por causas que no he de referir para no restarle interés al curioso espectador, podía ser tratado igualmente a base de dos, de cuatro o de ocho personajes, y ganaría mucho la comedia. ¿Por qué, pues, mantener en escena a dos personajes, que a veces se fugan de ella por medio del teléfono o usan de este aparato de servicio para introducir en ella a personajes de fuera; que se ven obligados a situaciones forzadas, inverosímiles, con explicaciones y reiteraciones, para que el autor alardee de habilidad e inteligencia? Podría ser por esto mismo, pero sucede que los dos personajes son verdaderos muñecos de trapo o de cartón, o títeres si queréis, que hacen lo que el autor quiere y no lo que cualquier personaje, por menos pirandelliano que sea, tiene obligación de representar para un público consciente. Reconozco la habilidad del señor Camps Regas para entretener al público con una comedia en la que intervienen dos personajes, pero estoy en la obligación de informar al público que la comedia, en un prólogo y dos actos –y el prólogo sobra en absoluto– no es una buena pieza de teatro por la sencilla razón de que sus personajes actúan al capricho, muy respetables por cierto, del autor.

Intervienen en la representación la estimable actriz Marta Patricia y el estudioso galán Julio Taboada. Ninguno de los dos tiene autoridad suficiente para solventar, es decir, para apoyar con solvencia artística un espectáculo sin más intérpretes que ellos mismos. Cumplen, como actores estudiosos. La dirección de Simón Armengol, sin mayores complicaciones ni inútiles alardes, es discreta. La escenografía de Santiago Burgos tiene un aire de cursilería, pero es funcional.

Estamos en racha de estrenos. El matrimonio de Haro Oliva –ella, Nadia, actriz; él, empresario y adaptador– organizaron un modesto Festival Achard, para presentar casi simultáneamente dos de los más recientes éxitos de este veterano autor (nació en 1899), al que invitaron a venir a México con tan aplausible motivo. Achard aceptó la invitación, pero no pudo cumplirla, excusándose en carta autógrafa que los Haro Oliva han divulgado. El Festival consistiría en el estreno de La bagatela, en el teatro Arlequín y de Patate en el Teatro Milán.

La bagatela, que subió al escenario Arlequín el viernes último, es una deliciosa comedia que revela la maestría del autor para el que el teatro no tiene secretos. Pero... en la versión mexicana de La bagatela han intervenido Antonio Haro Oliva como adaptador y Carlos León como traductor y, sobre todo, colaborador, y en tal forma ha abusado a nuestro juicio de su colaboración el popular humorista mexicano, que de La bagatela francesa creo que no han quedado otra cosa que la situación, que es un hallazgo teatral. La bagatela es... ese delicioso acto por el que estamos todos en este mundo y no están en él millones y millones que se frustraron, porque no se tomó muy en serio la dicha bagatela. ¿Me explico? No puedo explicarme con mayor claridad. En la pieza de Marcel Achard una campesina austriaca, de familia humilde pero honrada, se ve en la necesidad de venderse para sostener a su anciano padre y a su hermana menos, doncella. ¿Patético y melodramático, verdad? Pero el talento de Marcel Achard logra una serie de preciosas situaciones, y lo que se inicia como vodevil acaba en una comedia de un rosa capaz de conmover a la más púdica hija del mes de mayo. Pero fue precisa la intervención del humorista Carlos León, y la comedia dejó de ser Achard, para convertirse en una comedia de Carlos León, inspirada en la de Achard, La bagatela. ¿Cuál de las dos es la mejor? El deber del cronista lo lleva a considerar únicamente la de León, que conserva algo de la de Achard y la hace en definitiva, para nuestro público, una farsa sentimental que no da reposo a la risa de los espectadores.

Como continúa con el estreno de Patate el Festival Achard, el tema de La bagatela no se da por terminado. Continuará en próxima crónica.