FICHA TÉCNICA
Título obra El crucificado
Autoría Carlos Solórzano
Espacios teatrales Teatro del IMSS
Notas Última parte de los comentarios sobre el origen de las representaciones de la Pasión en la Nueva España, con motivo de la escenificación de El crucificado
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La inmoralidad de los actores no hace inmoral la representación. III y último". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
La inmoralidad de los actores no hace inmoral la representación. III y último
Armando de Maria y Campos
El padre Larrea fundó su dictamen aprobatorio con muy sólidos antecedentes. "La cuestión presente –dijo– viene a ser en mi concepto, si es lícita la representación teatral la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en lengua vulgar. Antes de expresar mi resolución, tomando el agua de muy atrás para cogerla más clara y limpia, supongo, lo primero, que la comedia de la sentencia de Tulio es imitación de la vida, espejo de las costumbres e imagen de la verdad: así lo explica el Diccionario de la Lengua Castellana", y prosigue: "La Tragedia y la Comedia tuvieron origen del culto divino, el cual hacían los antiguos cumpliendo sus votos, hechos por los frutos de la 'tierra'. Lo que es certísimo, pues muchos padres y doctores de la antigüedad declamaron contra los espectáculos, como que era su objeto la idolatría, y el fin impelente la obscenidad; cuyos dichos compiló el maestro fray Manuel de Guerra y Rivera, en un tomo, que escribió defensorio de la aprobación que él mismo había dado antes a las comedias de don Pedro Calderón de la Barca, intitulado: Apelación al tribunal de los doctos.
"En cuanto al origen de la comedia en Francia, proviene de una Cofradía de la Pasión. Los cofrades representaban en ciertos días y lugares particulares y sitios privados los Misterios de la Pasión. Los cofrades representaban en ciertos días y lugares particulares y sitios privados los Misterios de la Pasión, y de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y los martirios de algunos santos y santas. Habían hecho algunas representaciones en presencia de Carlos VI, quien les permitió continuasen en ejecutarlas públicamente, llamando a ellos algunos de sus oficiales; y porque eran los cofrades mismos, los que en aquellos tiempos representaban, les fue permitido también en virtud de patentes del año de 1402, ir y venir, y pasear la ciudad vestidos según el asunto y calidad de los misterios que habían de representar. Después de este permiso tuvieron una sala en la Trinidad, que se llamó la Sala de la Pasión, en la cual representaban de ordinario sus piezas o comedias: En el de 1545 es fue quitada esta sala, y se ordenó por sentencia del parlamento, sirviese ésta para recoger, y albergar pobres en ella. Entonces los cofrades de la Pasión, escogieron otro sitio, y en el año de 1548 compraron la plaza y ruinas del palacio de Borgoña, donde construyeron los edificios, que se registran al presente. Permítoles el parlamento continuasen allí mismo sus representaciones, excepto los Misterios de la Pasión, y otros sagrados (tales son los términos de la sentencia del año de 1548), prohibiendo, etcétera.
"Cerca del punto presente alguna vez oí, que San Juan había desflorado a la Virgen y Judas a la Magdalena, querían decir de cómicos y cómicas. Pero hablando de los ensayos, según su naturaleza, son tan lícitos como las representaciones, y el modo de convocar a ellos con caja, prueba lo lícito; pues el que obra mal no quiere; ni llama testigos y lo que públicamente se practica lleva consigo el carácter de bondad y en la presente materia no puede haber sospecha de maquinaciones contra el estado, en que las justicias seglares pondrán el remedio, en caso necesario, y los curas deben velar sobre las buenas operaciones de un rebaño o cómo responderán a la pregunta del profeta: ¿Custos quid de nocte? por todo lo cual pienso, que semejantes desórdenes, que se han seguido contra las buenas costumbres en los ensayos, o se pueden seguir en lo sucesivo han sido per accidents; pero no de intento como lo fueron los de aquellos herejes que poco ha referí".
En consecuencia, el padre Larrea concluyó: "V. S. I; puede permitir la presentación teatral de la Pasión y muerte de nuestro redentor, con las moderaciones expresadas que no canten himnos, que no se hinquen de rodillas, ni adoren ni digan relative las palabras de la consagración, que se enmienden los cuadernos por peritos, respecto a las impropiedades que tienen, y que asistan a las representaciones y ensayó sus curas, o vicarios para impedir con su respeto los desórdenes. Pero si atendiendo a la segunda parte de esta disertación que serán lícitas estas representaciones mientras la malicia humana no abuse de ellas, juzga V.S.I. que las circunstancias referidas en los argumentos, vacían substancialmente el acto de la representación, puede y debe mandar prohibirlas bajo de aquellas penas que hubiere lugar en derecho. Así lo siento (salvo meliori) en este Convento Imperial de nuestro Pe. Sto. Domingo, a doce de junio de mil setescientos sesenta y ocho".
En vista de lo cual la máxima autoridad eclesiástica dijo: "Debe ser el cuidado de extirparlos del cargo de los curas y jueces eclesiásticos –se refiere a los abusos que en las representaciones se introducen– y se sobresea por ahora tomar expediente... revocando la Providencia del antecedente decreto, por ser gente de razón la que se incluye en las irrisibles representaciones que aparecen de este expediente", etcétera.
Lo que en conclusión viene a dar por resultado que en más de cien pueblos de América de habla castellana se representen, por Semana Santa, diversos actos inspirados o evocadores de la Pasión de Jesús.