FICHA TÉCNICA



Título obra Complejo de champagne

Autoría Leslie Stevens

Notas de autoría Oscar Ledesma y Humberto Flores / traducción; Jorge Landeta y Raúl Cardona / adaptación

Dirección Jorge Landeta y Raúl Cardona

Elenco Carmen Prieto (La Chula), Eduardo Fajardo, Julio Alemán

Escenografía José Reyes Meza

Espacios teatrales Sala Chopin

Productores Eduardo Fajardo / empresario




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de Complejo de champagne en el teatro Chopin". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Complejo de champagne en el teatro Chopin

Armando de Maria y Campos

Momentos antes de que se levantara el telón de la sala Chopin para que se iniciara la primera representación de la pieza en tres actos Complejo de champagne, de Leslie Stevens, una dama de mi mayor estimación me dijo poco más o menos: "–Ojalá y pueda usted ser generoso con estos muchachos. Ser generoso no cuesta nada y no sabe uno nunca cómo responden aquellas personas con las que hemos sido generosos." La dama en cuestión y por lo que se ve, lectora de mis crónicas, recordaría las que he dedicado a anteriores obras que han formado parte de la temporada que con éxito vario viene dirigiendo el actor gallego Eduardo Fajardo. A este empeñoso comediante le tienta el negocio y, para defenderlo, se ha propuesto hacer teatro comercial. Hasta ahora el triunfo no le ha acompañado por falta de acierto en la elección o selección del repertorio, y nosotros, con la seguridad de que hemos cumplido con un deber de información así lo hemos dicho sin otro propósito que el de informar a nuestros lectores.

En aquellos comentarios no pudimos incluir, muy a nuestro pesar, alabanzas, porque la alabanza inmerecida determina que el alabado se engría con sus deficiencias en vez de tratar de superarlas. Creo, como ha dicho alguien que no recuerdo, que es un acto de hostilidad la alabanza inmerecida, así se quiera argüir que sirve de estímulo. Si la alabanza es sinónimo de generosidad, creemos que se comete un acto hostil y cómplice siendo generosos. Es más valiosa la sinceridad, y no digo de buena fe, porque entonces dejaría de serlo.

Creo que el estreno en la sala Chopin por la empresa Fajardo de Complejo de champagne es una equivocación. La comedia no es nada, no sirve para otra cosa que para provocar dolores de cabeza al empresario y desaliento a sus intérpretes, que por mucho que luchen no pueden dar interés y mucho menos humanidad a los tres personajes que intervienen en la comedia, que no llegan siquiera a la categoría de absurdos o irreales, porque son, simplemente, tontos. A mitad del primer acto cualquier espectador se pregunta: ¿por qué se escriben obras de esta ínfima clase, por qué se traducen, por  qué se representan? Ningún actor, por excepcional que sea, puede convencer a un espectador de gusto medio de que loque está representando tiene sentido común. Una chica moderna de Nueva York tiene el complejo de desnudarse cuando toma champagne. Su novio lo sabe, y para curarla la pone en manos de un psiquiatra, que, además, es tío suyo, tío del novio. El psiquiatra, personaje tan pueril como la muchacha y el novio, no la cura, pero se queda con ella. Intervienen además en la acción y no hablan – ¡no faltaría más! – una perrita y una planta de las llamadas de sombra. Y todo lo que dicen los tres personajes es tan pueril y vacío, que se pone uno a sufrir con los actores que desde el primer momento se han dado cuenta de que eso no llega al público.

Complejo de champagne no llegó a nuestros escenarios limpia de polvo y paja. Al contrario, ha sido ya manoseada y sobada como cualquiera de esas chicas que quieren hacer carrera rápida. Dos traductores, Oscar Ledesma y Humberto Flores, metieron mano en la traducción, y dos adaptadores Landeta y Cardona, en la adaptación. Entre autor, traductores y adaptadores son muchas manos para un estreno. ¿Cómo será la pieza original de Stevens, estrenada en Nueva York en 1955? Es difícil adivinarlo después del trasiego que ha sufrido. Sospechamos que debe tener algo, porque  aparte de Nueva York, se ha representado en la Habana – creo que se está representando aún – aunque por un grupo de teatro experimental. Stevens es autor de otra obra, con un argumento serio, titulada: The overs, estrenada el año pasado también en un teatro comercial de la Ciudad de Hierro. También ha escrito para el radio y con Complejo de champagne como pretexto, se hará una película de tipo cómico.

Los intérpretes, Carmen Prieto, a quien con justicia todos conocemos por "La Chula", Eduardo Fajardo y Julio Alemán se esfuerzan lo inhumano por calentar con una llamita de humanidad sus respectivos personajes, Fajardo hace de tío psiquiatra, y para darle importancia o severidad a su figura, usa espejuelos. Alemán sale al natural, y en una fugaz aparición aparece en calzoncillos. Fajardo, cumple. No creo que sea falta de alabanza decirle que carece de bis cómica teatral. Ni su estatura, ni su gesto, ni su ademán, lo llaman por ese camino. Su línea de trabajo debe ser otra. Julio Alemán  es un excelente galán, cómico o no. Le hemos visto en los dos géneros y en ambos esta excelente. En el que ahora representa no está bien aprovechado. La Chula Prieto es una joven actriz cómica de cuerpo – bello cuerpo – entero. Posee simpatía, gracia innata, comicidad muy femenina y está en los años mejores de su vida. Luce preciosa y habla y actúa con claridad y desenvoltura. respectivamente. Pero todo ello no basta para darle vida a un personaje falso. ¡Lastima! La dirección de Landeta y Cardona, apenas discreta. La escenografía de Reyes Meza, igual.