Estreno de Complejo de champagne en el teatro Chopin Armando de Maria y Campos |
Momentos antes de que se levantara el telón de la sala Chopin para que se iniciara la primera representación de la pieza en tres actos Complejo de champagne, de Leslie Stevens, una dama de mi mayor estimación me dijo poco más o menos: "-Ojalá y pueda usted ser generoso con estos muchachos. Ser generoso no cuesta nada y no sabe uno nunca cómo responden aquellas personas con las que hemos sido generosos." La dama en cuestión y por lo que se ve, lectora de mis crónicas, recordaría las que he dedicado a anteriores obras que han formado parte de la temporada que con éxito vario viene dirigiendo el actor gallego Eduardo Fajardo. A este empeñoso comediante le tienta el negocio y, para defenderlo, se ha propuesto hacer teatro comercial. Hasta ahora el triunfo no le ha acompañado por falta de acierto en la elección o selección del repertorio, y nosotros, con la seguridad de que hemos cumplido con un deber de información así lo hemos dicho sin otro propósito que el de informar a nuestros lectores. |
intérpretes, que por mucho que luchen no pueden dar interés y mucho menos humanidad a los tres personajes que intervienen en la comedia, que no llegan siquiera a la categoría de absurdos o irreales, porque son, simplemente, tontos. A mitad del primer acto cualquier espectador se pregunta: ¿por qué se escriben obras de esta ínfima clase, por qué se traducen, por qué se representan? Ningún actor, por excepcional que sea, puede convencer a un espectador de gusto medio de que loque está representando tiene sentido común. Una chica moderna de Nueva York tiene el complejo de desnudarse cuando toma champagne. Su novio lo sabe, y para curarla la pone en manos de un psiquiatra, que, además, es tío suyo, tío del novio. El psiquiatra, personaje tan pueril como la muchacha y el novio, no la cura, pero se queda con ella. Intervienen además en la acción y no hablan - ¡no faltaría más! - una perrita y una planta de las llamadas de sombra. Y todo lo que dicen los tres personajes es tan pueril y vacío, que se pone uno a sufrir con los actores que desde el primer momento se han dado cuenta de que eso no llega al público. |
representado en la Habana - creo que se está representando aún - aunque por un grupo de teatro experimental. Stevens es autor de otra obra, con un argumento serio, titulada: The overs, estrenada el año pasado también en un tetro comercial de la Ciudad de Hierro. También ha escrito para el radio y con Complejo de champagne como pretexto, se hará una película de tipo cómico. |