FICHA TÉCNICA
Título obra Buenos días, tristeza
Notas de Título Bonjour tristesse (título en el idioma original)
Notas de autoría Françoise Sagan / autor de la novela homónima; Julia Guzmán / adaptación teatral
Dirección Jebert Darien y Julia Guzmán
Elenco Isabel Blanch, Kitty de Hoyos, Malú Gatica, Sara Montes, Arturo Brisha, Héctor Godoy
Escenografía Arturo Brisha
Espacios teatrales Teatro La Rotonda
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan en el teatro de La Rotonda". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Estreno de Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan en el teatro de La Rotonda
Armando de Maria y Campos
No creo en la eficacia de las adaptaciones teatrales de novelas famosas. Pierde la novela y no gana en teatralidad la pieza de ella sacada. La novela continúa siendo novela no obstante que se le parcele en actos, en cuadros; que se aprovechen diálogos íntegros. Por eso temí que la adaptación de la ya famosa novela parisina Bonjour tristesse de la precoz Françoise Sagan, no resultara una buena obra de teatro. No resultó, no obstante que Julia Guzmán ha hecho una labor meridísima metiendo en siete cuadros divididos a su vez en tres actos, la apasionante narración de esta muchachita que asombró a los críticos europeos más maduros con una creación de alcances universales.
Buenos días, tristeza, es un reflejo de la juventud que empezó a crecer en Francia mucho después de la ocupación alemana de parte de Francia. Ha alcanzado tal difusión esta desconcertante novela, que estoy seguro que muy pocos de los que concurren al teatro de La Rotonda no la han leído, no conocen su argumento, o parte de su intriga. Françoise Sagan retrata a maravilla, como seguramente es ella en parte o ha visto que son muchas de las muchachas de su edad que con ella han convivido la vida de una adolescente de esa época. La voracidad comercial de los autores norteamericanos los ha llevado a hacer una adaptación de esta novela, que se representa con mediano éxito de crítica y no escaso de público en Nueva York. Era pues, lógico, que igual intento se realizara en México. Afortunadamente ha metido las manos en él una escritora inteligente, autora con rango y categoría, que ha logrado una muy estimable adaptación, mejor al principio, cuando sigue paso a paso a la novela, que a partir de la segunda parte en que necesaria o caprichosamente sigue otros rumbos, tal vez para componer un personaje a la medida de la hermosa y audaz muchacha que hace de protagonista (Cecilia). Para facilitar la costura de varios retazos de la novela, Julia Guzmán emplea el hilo de un personaje de brocha gorda, la criada Marión, a cargo de la antigua –por su estilo– actriz Isabelita Blanch, que revive sus gloriosos días de la comedia bufa en el teatro Ideal, cuando muchos de los actuales críticos de teatro trataban de tomar postura cómoda en el vientre materno. Este es un error de la señora Guzmán, que sólo se le disculpa por la buena factura del primer acto. Otro error fundamental, es el de desviar el final tristemente simbólico de la novela. En la narración de la señora Sagan, la protagonista Cecilia llega a la última página virgen. En la adaptación de la señora Guzmán, Kitty pierde el poco pudor que exhibe durante todo el primer acto a la mitad justa de la acción. ¿Para darle a la joven intérprete oportunidad de mostrarse actriz? Aun le falta a la atractiva Kitty de Hoyos un largo trecho que recorrer para merecer este título, no obstante los notorios adelantos que en ella se advierten a partir de su aparición, en traje de baño, en el primer acto hasta llegar al tercero, en que realmente la vemos vestida. Como quien dice, el mismo camino que ha recorrido del desnudismo cinematográfico, de los bajunos números de baile del Iris a esta decorosa representación en el teatro de La Rotonda.
La adaptación de Buenos días, tristeza está hecha para que luzca la impresionante belleza de esta muchacha inquieta cuya preocupación parece ser la de anunciarse. Y bien que se anuncia como bañista durante el primer acto. En el segundo, vestida de noche, aparece desnuda. Y se habla toda la obra, y para cada frase tiene no una entonación emotiva, sino una actitud provocativa para deleite del sexo fuerte, que ante estas cosas se debilita. La actriz chilena Malú Gatica, de segundo oficio, de bella figura, toda distinción, es la única actriz que pisa firme el escenario de La Rotonda. Sara Montes luce muy guapa, pero le hace segunda a Kitty de Hoyos. Isabelita Blanch está aparte, tanto, que la sentimos a distancia de treinta años. Debutó el actor, al parecer por el acento de origen catalán, Arturo Brisha, frío y sin haber logrado entender el difícil personaje del padre de la decadente Cecilia. También es escenógrafo. Tal vez alternando una y otra actividad pueda permanecer más tiempo dentro del mundo de la farándula. El galán modelo Héctor Godoy cumple dejándose ver.
Ya dije que la escenografía es obra del actor Arturo Brisha y acierta creando un ambiente arbitrario en un supuesto rincón de la Costa azul francesa. La dirección de Jebert Darién y Julia Guzmán al servicio total de Kitty de Hoyos, no logró impedir que luciera con toda dignidad el talento de la gran actriz que es Malú Gatica.