Estreno de Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan en el teatro de La Rotonda Armando de Maria y Campos |
No creo en la eficacia de las adaptaciones teatrales de novelas famosas. Pierde la novela y no gana en teatralidad la pieza de ella sacada. La novela continúa siendo novela no obstante que se le parcele en actos, en cuadros; que se aprovechen diálogos íntegros. Por eso temí que la adaptación de la ya famosa novela parisina Bonjour tristesse de la precoz Françoise Sagan, no resultara una buena obra de teatro. No resultó, no obstante que Julia Guzmán ha hecho una labor meritísima metiendo en siete cuadros divididos a su vez en tres actos, la apasionante narración de esta muchachita que asombró a los críticos europeos más maduros con una creación de alcances universales.
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paso a paso a la novela, que a partir de la segunda parte en que necesaria o caprichosamente sigue otros rumbos, tal vez para componer un personaje a la medida de la hermosa y audaz muchacha que hace de protagonista (Cecilia). Para facilitar la costura de varios retazos de la novela, Julia Guzmán emplea el hilo de un personaje de brocha gorda, la criada Marión, a cargo de la antigua -por su estilo- actriz Isabelita Blanch, que revive sus gloriosos días de la comedia bufa en el teatro Ideal, cuando muchos de los actuales críticos de teatro trataban de tomar postura cómoda en el vientre materno. Este es un error de la señora Guzmán, que sólo se le disculpa por la buena factura del primer acto. Otro error fundamental, es el de desviar el final tristemente simbólico de la novela. En la narración de la señora Sagan, la protagonista Cecilia llega a la última página virgen. En la adaptación de la señora Guzmán, Kitty pierde el poco pudor que exhibe durante todo el primer acto a la mitad justa de la acción. ¿Para darle a la joven intérprete oportunidad de mostrarse actriz? Aun le falta a la atractiva Kitty de Hoyos un largo trecho que recorrer para merecer este título, no obstante los notorios adelantos que en ella se advierten a partir de su aparición, en traje de baño, en el primer acto hasta llegar al tercero, en que realmente la vemos vestida. Como quien dice, el mismo camino que ha recorrido del desnudismo cinematográfico, de los bajunos números de baile del Iris a esta decorosa representación en el teatro de La Rotonda. |
parece ser la de anunciarse. Y bien que se anuncia como bañista durante el primer acto. En el segundo, vestida de noche, aparece desnuda. Y se habla toda la obra, y para cada frase tiene no una entonación emotiva, sino una actitud provocativa para deleite del sexo fuerte, que ante estas cosas se debilita. La actriz chilena Malú Gatica, de segundo oficio, de bella figura, toda distinción, es la única actriz que pisa firme el escenario de La Rotonda. Sara Montes luce muy guapa, pero le hace segunda a Kitty de Hoyos. Isabelita Blanch está aparte, tanto, que la sentimos a distancia de treinta años. Debutó el actor, al parecer por el acento de origen catalán, Arturo Brisha, frío y sin haber logrado entender el difícil personaje del padre de la decadente Cecilia. También es escenógrafo. Tal vez alternando una y otra actividad pueda permanecer más tiempo dentro del mundo de la farándula. El galán modelo Héctor Godoy cumple dejándose ver. |