FICHA TÉCNICA
Título obra El gato encerrado
Autoría Carlos Prieto
Dirección Luis G. Basurto
Elenco Luis Aragón, María Teresa Rivas, Gloria Rodríguez, Enrique Aguilar, Crox Alvarado, David Gallardo, Reynaldo Rivera
Escenografía Julio Prieto
Espacios teatrales Sala 5 de diciembre
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El gato encerrado, de Carlos Prieto, en la Sala Cinco de diciembre". Novedades, 1956. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
El gato encerrado, de Carlos Prieto, en la Sala Cinco de diciembre
Armando de Maria y Campos
El público de teatro sigue con verdadero interés la carrera, siempre llena de obstáculos, de los jóvenes autores mexicanos, y empieza a saberse de memoria fechas de estrenos, anécdotas de éstos, alzas y bajas, y le ha abierto un debe y un haber a quienes persisten en el eterno aprendizaje que es la carrera de autor teatral. De Carlos Prieto tiene el público la mejor impresión y muchas esperanzas. Su primera obra, Atentado al pudor, lo reveló de cuerpo entero como un autor de enormes posibilidades; enseguida, con Por el ojo de una aguja, melodrama de escaso vuelo, despertó dudas, Ahora, con El gato encerrado, nos ha llenado de zozobra. ¿Será o no será Carlos Prieto un futuro gran autor o simplemente, es un entusiasta aficionado a escribir comedias?
El gato encerrado ha sembrado duda e inquietud entre quienes esperan más de este autor. Prieto define su nueva pieza como drama, y no lo es, a pesar del drama íntimo de un matrimonio de la clase media mal avenido, porque él es un buen don nadie y ella una mujer sensual, frívola y ambiciosa. No puedo seguir adelante con la exposición del argumento, porque el autor, por medio de una voz anónima en el micrófono, pide al público, y, por supuesto, a la prensa, que no se revele la solución de su pieza. Porque El gato encerrado es una obra con suspense, o que pretende tenerlo en grado emotivo y superlativo. Uno de sus actos, no revelamos cuál, tiene un franco movimiento de farsa; después de este audaz experimento cuesta trabajo al público volver a creer en el drama e interesarse en un suspense que se apoya en un asesinato que al fin no se realiza; en otro que se consuma dos veces, uno de mentiras y otro de verdad, y en el fallecimiento de un gato.Nada deducirá el lector después de estos datos, que sin embargo podrán anticiparle una confusión, elemento que preside la pieza de Prieto, confusa en el suspense, lógica en su primer acto francamente sin rumbo –nave al garete en un par encrespado de escenas unas absurdas, otras veraces hasta que el autor da el corte final con un golpe que él cree de seguro efecto dramático.
La precipitación por estrenar, la falta de paciencia para dejar reposar lo que se escribe al calor del entusiasmo, frustra muchas creaciones. El drama, o la farsa, que de ambos géneros participa la tercera pieza de Carlos Prieto El gato encerrado, merecía se escrita de nuevo. La idea original es atractiva, y el desarrollo castigado a un tratamiento más estricto, tal vez produciría una obra seria, congruente, que justificará el popular refrán que asegura que a la tercera va la vencida. Está bien escrita de acuerdo con los cánones literarios, se enriquece por excelentes diálogos aislados, y algunas escenas son, efectivamente, teatrales. Pero el conjunto desconcierta y no satisface, porque se pieza en el autor que tantas esperanzas despertó en público y crítica.
La interpretación, confiada a elementos de distintos calibres artísticos, es estimable en general. Luis Aragón compone un buen tipo de marido pobre diablo con su cachito de corazón y dignidad, que lo redimen de su íntima tragedia María Teresa Rivas aparece muy hermosa y apunta una excelente creación en el primer acto, y después se desvanece, porque el autor escamotea el personaje para convertirlo en un simple títere de la farsa. La pareja joven –Gloria Rodríguez y Enrique Aguilar– desempeña sus partes con entusiasmo y alegría.Y aquí concluiría la referencia a los intérpretes si el cronista quisiera saltarse la barda para evitar mayores compromisos. Pero toda crónica precisa de aquel elemento que contribuye a darle al lector una visión de verdad y de justicia. Se confió un papel de importancia al actor de cine Crox Alvarado, siguiendo la costumbre de que los actores del ecrán empiecen por donde acaban los de la escena. Alvarado está aún muy verde. Quisiera alcanzar una edad muy avanzada para ver a Crox Alvarado convertido en actor. Después del reciente Congreso de Gerontología todos tenemos derecho a esperar el regalo de una vida larga. David Gallardo cumple como el investigador tonto y Reynaldo Rivera, como el agente investigador, en muy pocas escenas logra dar con la realidad de un personaje tan común en el fecundo género de teatro policíaco. La escenografía de Julio Prieto es muy decorosa y tiene el ambiente requerido. La dirección de Luis G. Basurto no se pierde de vista. En justicia con tal obra y tales actores nadie podría hacer más de lo por Basurto logrado.