El gato encerrado, de Carlos Prieto, en la Sala Cinco de diciembre Armando de Maria y Campos |
El público de teatro sigue con verdadero interés la carrera, siempre llena de obstáculos, de los jóvenes autores mexicanos, y empieza a saberse de memoria fechas de estrenos, anécdotas de éstos, alzas y bajas, y le ha abierto un debe y un haber a quienes persisten en el eterno aprendizaje que es la carrera de autor teatral. De Carlos Prieto tiene el público la mejor impresión y muchas esperanzas. Su primera obra, Atentado al pudor, lo reveló de cuerpo entero como un autor de enormes posibilidades; enseguida, con Por el ojo de una aguja, melodrama de escaso vuelo, despertó dudas, Ahora, con El gato encerrado, nos ha llenado de zozobra. ¿Será o no será Carlos Prieto un futuro gran autor o simplemente, es un entusiasta aficionado a escribir comedias? |
que se apoya en un asesinato que al fin no se realiza; en otro que se consuma dos veces, uno de mentiras y otro de verdad, y en el fallecimiento de un gato.Nada deducirá el lector después de estos datos, que sin embargo podrán anticiparle una confusión, elemento que preside la pieza de Prieto, confusa en el suspense, lógica en su primer acto francamente sin rumbo -nave al garete en un par encrespado de escenas unas absurdas, otras veraces hasta que el autor da el corte final con un golpe que él cree de seguro efecto dramático. |
apunta una excelente creación en el primer acto, y después se desvanece, porque el autor escamotea el personaje para convertirlo en un simple títere de la farsa. La pareja joven -Gloria Rodríguez y Enrique Aguilar- desempeña sus partes con entusiasmo y alegría.Y aquí concluiría la referencia a los intérpretes si el cronista quisiera saltarse la barda para evitar mayores compromisos. Pero toda crónica precisa de aquel elemento que contribuye a darle al lector una visión de verdad y de justicia. Se confió un papel de importancia al actor de cine Crox Alvarado, siguiendo la costumbre de que los actores del ecrán empiecen por donde acaban los de la escena. Alvarado está aún muy verde. Quisiera alcanzar una edad muy avanzada para ver a Crox Alvarado convertido en actor. Después del reciente Congreso de Gerontología todos tenemos derecho a esperar el regalo de una vida larga. David Gallardo cumple como el investigador tonto y Reynaldo Rivera, como el agente investigador, en muy pocas escenas logra dar con la realidad de un personaje tan común en el fecundo género de teatro policiaco. La escenografía de Julio Prieto es muy decorosa y tiene el ambiente requerido. La dirección de Luis G. Basurto no se pierde de vista. En justicia con tal obra y tales actores nadie podría hacer más de lo por Basurto logrado. |