Tiempo Libre
Columna Teatro
Primavera salvaje
Impecable y buen gusto... en demasía
Bruno Bert
Confieso que hace décadas que no veía sobre un escenario una obra de Arnold Wesker, quien fuera tan popular en los cincuenta y sesenta con materiales como La cocina, Sopa de pollo o Hablando de Jerusalén. Ahora, en el Foro de las Artes, se ha montado de él Primavera salvaje, material de fin del siglo que dirige Otto Minera.
Lo que llamaba la atención en el autor era una compleja y eficaz mezcla de conciencia social de izquierdas, tejida con elementos de su origen racial judío; un interesante sentido de la ironía el humor, más una visión muy particular de la familia. Luego, esas capacidades se fueron perdiendo, volviéndose un tanto retóricas, alejándose de la eficacia y su nombre desapareció de la popularidad a pesar de que siguió produciendo, y no sólo teatro, sino también novela y poesía. Aquí lo tenemos de vuelta, con un material no muy nuevo, pero para mí desconocido.
Son sólo dos actores asumiendo tres personajes: una actriz de talento y famosa, en la cima de su éxito, y luego en su declinación, ya que entre el primero y el segundo acto pasan quince años. La acompañan, al principio, un hijo adoptivo y luego un empresario/pareja en dos momentos claves de su vida.
Efectivamente ciertos hilos históricos del viejo teatro de Wesker reaparecen aquí. Sobre todo el tema de la familia. Mezclándose con otros nuevos y posiblemente ligados a la historia personal del mismo autor. Y otra vez la palabra asume absoluto protagonismo y por momentos también tiende a invadir todo como una hiedra un tanto salvaje que pretende obtener su belleza esencialmente por su exuberancia... aunque esto diluya las ideas y se vuelva autocomplaciente con respecto al actor, o actriz en este caso.
Jorge Kuri Neumann, responsable de la escenografía y la iluminación, propone como ámbito al teatro mismo. Desde un camerino en proscenio, hasta una serie de planos con escaleras ascendentes, enmarcadas con luces que tanto recuerdan el glamur de los escenarios comerciales de antaño, como un juego de espejos devolviendo el tema de la realidad y la ficción, la verdad y la mentira en la actuación... y así en más. Muy bella la factura, ingeniosa y efectiva la idea que la sustenta y un tanto superficialmente lujosa la apariencia (como en los vestuarios de Jimena Trigos), que da a todo una pátina –que también tiene que ver con el teatro– donde lo aparente y coyuntural se vuelve elemento de clase.
Esto sí un poco en contraposición con las ideas del autor. Todo está impecable y es de buen gusto, tal vez en demasía.
Emoé de la Parra es la protagonista. Una excelente actriz hablando de actuación y jugando los entretejidos de la escena y el afuera. Lo hace de manera impecable, secundada por Gutemberg Brito, eficaz, sobre todo en el segundo acto, pero muy acompañando la labor de su compañera. Aquí se da una curiosidad. Y es que así como el autor abusa de las palabras, la dirección –muy prolija y cuidada en lo demás, del experimentado Minera– abusa también de la eficacia de la actriz, obligándola a un permanente primer plano que debe a la vez ser efectiva e indesgastable como su entorno, resultando siempre elegante y pronta para renacer sin manchas en la sonrisa.
Esto da como resultado un teatro pulcro, de agradable visión, cuidado contenido, pero muy lavado y planchado, sin arruga alguna y en tonos ocres siempre combinados con buen gusto, donde la pasión, el conflicto y la vida quedan representados pero lejos de nosotros, que observamos tantas capacidades, conocimiento y talento sin poder hacernos de ello en un compartir tal vez imperfecto, pero seguramente más cercano. En fin, que a veces no alcanza que todo esté muy bien y lo salvaje se halle sobre todo en el título.
PRIMAVERA SALVAJE, de Arnold Wesker. Dir. Otto Minera. Con Emoé de la Parra y Gutemberg Brito. Foro de las Artes, Centro Nacional de las Artes, Tlalpan y Río Churubusco, Country Club (Metro General Anaya), 4155-0000. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Locs. $150, jueves $30. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 120 mins. Estacionamiento. (Sur)