FICHA TÉCNICA
Título obra El padre pródigo
Autoría Flavio González Mello
Dirección Martín Erazo Perales
Elenco Víctor Huggo Martín, Dobrina Cristeva, Emilio Guerrero, Leny Gruber
Espacios teatrales Teatro El Granero
Cómo citar Bert, Bruno. "El padre pródigo
Intercambio complejo y no siempre amable". Tiempo Libre, 2011. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
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Tiempo Libre
Columna Teatro
El padre pródigo
Intercambio complejo y no siempre amable
Bruno Bert
A Flavio González Mello, en teatro, se lo conoce sobre todo por sus obras de corte histórico, con fuerte sesgo satírico. Allí vemos las distorsiones de los manuales al uso con la aplicación abundante de humor, aunque este sea generalmente bastante ácido. Ahora, tomando otra línea, nos trae El padre pródigo, bajo la dirección de Martín Erazo Perales, un importante creador chileno, en la sala circular de El Granero.
Aquí el tiempo histórico se vuelve tiempo familiar y se basa en la muy conocida anécdota, tanto popular como literaria, del padre que sale a comprar cigarrillos y no regresa. O, como en este caso, lo hace 20 años más tarde como si nada hubiera pasado... y es recibido con el plato ya puesto en la mesa y casi sin más comentarios. Naturalmente ello desata un intrincado tejido de acciones, pensamientos, reacciones, etcétera, etcétera, como si –aparentemente al menos– aún estuviéramos en aquel teatro de los cincuenta y sesenta de minuciosas introspecciones sicológicas en un marco hiperrealista.
Pero no, y el título mismo con su evocación clásica invertida lo desmiente con una sonrisa. La cosa no va por ese lado aunque se le acerque. Por algo estamos en la época de los "neos" y agréguele a eso el término que se le antoje. Es decir, a un regreso modificado por las perspectivas actuales, tanto conceptuales como estéticas.
Lo primero que llama la atención es que en el espacio, ahora semicircular, del teatro se ha reproducido no una casa, sino el concepto, el plano, la casi abstracción de una casa.
De la que sólo se ve una parte y ésta más bien parece una maqueta, aunque se pinte de elementos naturalistas (cacerolas, muebles, libros, etcétera) simultáneamente con otros teatrales obvios. Como los carteles en el piso, comer sin alimentos o usar manzanas lustrosas de evidente artificio a la hora del postre, simultáneamente a pasteles también falsos pero cargados de crema. Es decir, que desde el punto de vista de la dirección y la escenografía se juega a superar la apariencia a partir de convocarla. Lo mismo pasa con los personajes e incluso el lenguaje de la obra, siguiendo una corriente que habíamos visto utilizar con frecuencia en la dramaturgia argentina de los últimos años a través de autores –y muchas veces directores de sus propias obras– como Veronese, Spregelburd, Daulte... que además han tenido e incluso aún tienen exitosas puestas en nuestro medio.
Entonces, este juego donde diversos lenguajes se entrecruzan, donde se nos exige una mirada actualizada, donde se propone una experiencia para la cual los parámetros convencionales chocan sin desdecirse totalmente, es un intercambio complejo y no siempre muy amable con el espectador. Incluso uno podría preguntarse hacia dónde va, intuyendo que los caminos más inmediatos pueden, como muchas veces en los referentes mencionados, conducir a caminos sin salida, como ciertos malabares entre virtuosos y estériles. Aunque produzcan una cierta seducción en el espectador.
Aquí es muy interesante la labor de los actores, que se ven conducidos entre el plano de lo mimético y el claro juego exterior donde los mecanismos quedan a la vista de manera evidente. Eso admite ciertas diferencias en los mismos, cierta heterogeneidad e incluso distancias bastante notorias de experiencias y capacidades, como es el caso. El equipo está compuesto por Víctor Huggo Martín, Dobrina Cristeva, Emilio Guerrero, Leny Gruber, Carlos Pedreira, Olivia Lagunas, Gabriel Hernán y Gimena Gómez. Un trabajo áspero en sus diferencias pero que pareciera elegido con total conciencia.
En definitiva, un material para verse y también para compartirse con otros en un libre y amplio intercambio de opiniones al respecto de las actuales tendencias del teatro, tanto mexicano como internacional.
EL PADRE PRÓDIGO, de Flavio González Mello. Dir. Martín Erazo Perales. Con Víctor Huggo Martín, Dobrina Cristeva, Emilio Guerrero y Leny Gruber. Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-7844. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. (Centro)