FICHA TÉCNICA



Título obra Endgame

Autoría Samuel Beckett

Dirección Abraham Oceransky

Elenco Claudio Obregón, Diego Jáuregui, Gabriela Núñez, Octavio Michel, Luis Lesher, David Lynn

Espacios teatrales Casa de la Compañía Nacional de Teatro




Cómo citar Bert, Bruno. "Endgame
Un Oceransky en plenitud". Tiempo Libre, 2010. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



imagen facsimilar

Tiempo Libre

Columna Teatro

Endgame
Un Oceransky en plenitud

Bruno Bert

Hacía ya varias temporadas que no veía ningún trabajo de Abraham Oceransky, un director con una larga producción, muy irregular cierto, pero con hallazgos de primer nivel, y que hace ya mucho vive y trabaja en provincia. Ahora nos trae Endgame, el nombre que dio Samuel Beckett a su versión inglesa de lo que conocemos como Final de partida, material de mediados de los cincuenta que está entre sus textos más famosos.

Hablar sobre Beckett y sus características es como intentar alimentar al océano con una/cuchara, ya que mientras el irlandés iba progresivamente reduciendo sus aportaciones literarias hasta el suspiro y el monosílabo (Breath dura 35 segundos y no tiene personajes), los estudiosos y apologistas han remado mares de tinta en ideas muchas veces contradictorias y no siempre brillantes. Pero con todo, se trata de un autor de enorme importancia que cambió radicalmente al teatro de la segunda mitad del siglo XX. Todo él se tensa entre varios opuestos, sobre todo entre una gran desesperanza y una contradictoria voluntad por vivir, así sea como una pulsión, como un simple aliento, si parafraseamos la brevísima obra recién mencionada. Y con un sentido del humor negro, que tanto puede atraer justamente al mexicano, capaz de crear y gustar lo que rechina de oscuro e irreverente.

Aquí, en esta versión el maestro Oceransky funge no sólo como director, sino que también asume la creación espacial de ese mundo entre subterráneo y obsesivo que sugiere Beckett. Es interesante, porque al habitual fárrago de oscuridad y basura, aquí se agrega una porción bastante considerable de imágenes de origen virtual, que por un lado contribuyen a la saturación (el vacío por agregación de elementos negativos) y por el otro crean un cierto espíritu cercano a los juegos electrónicos y su lenguaje. En ese ámbito de mínimas dimensiones accionan los cuatro personajes en cuestión, aunque los padres no se encuentren literalmente en los cubos de basura que con meticulosidad señala el autor en sus didascálicas.

Los dos personajes principales, Hamm y Clov, están asumidos respectivamente por Claudio Obregón y Diego Jáuregui, actores con talento suficiente como para hacer de esa masa casi informe de insignificancias, una estructura que al mismo tiempo genera cierta seducción y puede sin embargo no constituirse en una directa traición a la labor destructiva del autor. Quiero decir, la obra de Beckett por definición es repulsiva. Sus personajes, ambientes y situaciones generalmente están sumergidas en la mutilación, la negación de la vida y la destrucción de significados. Por ende, los resultados de sus puestas juegan al fastidio, el rechazo y la repugnancia. Transformarlos de alguna manera en algo que contuviera lo contrario sería negar al propio Beckett a través de su propia obra. Y sin embargo, el verdadero juego consiste en permitir al espectador rodar por la basura sin que el hedor lo haga salir corriendo. Eso es lo que el equipo logra, incluyendo una dosis no despreciable de humorismo y sobreentendidos, ya que de alguna manera se está hablando a un público que sabe sobre qué andarrieles va lo que se dispone a compartir. Es decir, un público informado y tal vez, si hacemos caso a Oceransky en el programa de mano, a gente de la misma generación del director, que vivió este tipo de teatro como una de las grandes explosiones en el arte escénico de la segunda mitad del siglo pasado.

En definitiva, un material polémico al fin (¿podría ser de otra manera?) que nos devuelve a un Oceransky en plenitud de creación, con una obra emblemática que era importante volver a ver sobre los escenarios, y mucho más con los integrantes de la Compañía Nacional de Teatro.

ENDGAME, de Samuel Beckett. Dir. Abraham Oceransky. Con Claudio Obregón, Diego Jáuregui, Gabriela Núñez, Octavio Michel, Luis Lesher y David Lynn. Casa de la Compañía Nacional de Teatro, Francisco Sosa 159, Barrio de Santa Catarina, Coyoacán, 5658-4108. Sábado y domingo, 12:00 horas. Entrada gratuita (previa reservación: 5658-5108) cupo limitado. (Sur) Teatro Benito Juárez, Villalongín 15, Cuauhtémoc (MB Reforma),5592-7389. Martes y miércoles, 20:00 horas. Loc. $100; descuento del 50% a estudiantes, maestros y afiliados al Inapam. (Centro) Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins.