FICHA TÉCNICA



Título obra Por razones oscuras

Autoría Mart Crowley

Dirección Angélica Aragón

Elenco Esteban Soberane, Roberto D'Amico

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto




Cómo citar Bert, Bruno. "Por razones oscuras
Desde la superficie". Tiempo Libre, 2007. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



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Tiempo Libre

Columna Teatro

Por razones oscuras
Desde la superficie

Bruno Bert

La pederastia en los sacerdotes católicos, sobre todo norteamericanos, ha sido amplio tema de debate en los últimos tiempos. Haciéndose eco de esto, Otto Minera, responsable del "Proyecto Xola", incorpora una propuesta de Angélica Aragón de dirigir un texto de Mart Crowley –Por razones oscuras–que tiene algo más de una decena de años y trata sobre el asunto. Este autor, nacido en el sur de Estados Unidos hacia 1935, compuso una trilogía autobiográfica que abarca más de tres décadas y cierra, en el 93, con este título que ahora podemos ver en el teatro Julio Prieto.

La anécdota se centra en el encuentro casual de un sacerdote, en Roma, con un hombre al que no reconoce en primera instancia como una víctima de violación en un oscuro momento de su vida, unos treinta años antes, cuando el otro era un niño de apenas nueve. Esto lo advertimos casi de inmediato y el transcurso de la obra es en realidad un proceso de develación entre los prácticamente dos únicos actores en escena. Larguísimos diálogos que bordean por un lado una cierta intención de policial apelando al suspenso por el desenlace, y por el otro una denuncia particular/general sobre los daños que una acción de este tipo puede provocar en las víctimas. Más todo el material de relleno necesario para que la estructura se sostenga.

Lo primero que nos llama la atención al abrirse el telón es lo convencional de la escenografía –creada por David Antón– que retrata pormenorizadamente la habitación de un hotel de lujo con vista a la Plaza España, con atardecer incluido. Y de inmediato pensamos que si el universo contenedor tiene esa característica, lo contenido no puede escapar a esa intención y también él mostrará a los personajes desde un ángulo igualmente convencional, y desde un ángulo que dé prioridad a un realismo que nos recuerde los alcances y límites de esa escuela en Estados Unidos. Y así sucede.

El autor declara que es una "obra fuerte" con la que pensó exorcizar a sus propios demonios. En realidad, y a pesar de cierta crudeza del lenguaje en los momentos claves, lo fuerte no es la obra, y mucho menos la puesta, sino el tema tratado, al que sin embargo se lo rodea de algodones si es que es un ejemplo elegido para debatir estos hechos. Desde el ángulo del sacerdote faltan todas las justificaciones erótico- emocionales que le permitieran realmente zambullirse en la relación sexual, descarnar la situación, enfrentarse a la seducción del cuerpo infantil, "escandalizar" con la verdad y plantear la dualidad de un hecho socialmente reprobable y una vida constantemente asediada por el deseo de transgresión. Lo mostrado es como una desgraciada caída casi irreflexiva que nunca más se repite, cuando es caso harto común que estos sacerdotes reinciden a veces en docenas de oportunidades. Casi podríamos condolernos de ese pederasta que fue a su vez violado en la infancia. Y lo importante seguramente es asomarse a un mundo que no hace parte del nuestro, pero no desde la amable comodidad de la condenación superficial, sino desde lo más profundo del mundo sicológico y social de esos curas. Y su contraparte se plantea en el otro personaje, dejándonos intuir apenas que quiere decir cuando acusa a su violador no de su homosexualidad sino de la muerte de la capacidad de sentir afecto y un sentido acusado de autodestrucción. También allí cabría avanzar hacia lo que hay debajo, mientras que lo que recibimos parece haber pasado por la manos de un censor de amplios criterios.

La labor de Roberto D'Amico (el sacerdote) y Esteban Soberanés (la antigua víctima) es la que podemos esperar de dos actores experimentados en este tipo de teatro: solvente, con técnica y sin bordear jamás el mal gusto y la vulgaridad. Apenas con acentos "fuertes" como corresponde a la propuesta tanto autoral como escénica planteada por Angélica Aragón más desde la superficie del abismo que desde sus entrañas.

En definitiva, ¿Lo que no está mal quiere decir que está bien? A usted le tocará responder si decide verla.

POR RAZONES OSCURAS, de Mart Crowley. Dir. Angélica Aragón. Con Esteban Soberanes y Roberto D'Amico. Teatro Julio Prieto, Xola y Nicolás San Juan, Del Valle (Metro Etiopía), 5639-9816. Viernes, 20:30; sábado, 18:00 y 20:30; domingo, 18:00 horas. Locs. $250 y $200. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 110 mins. Acomodador de coches. (Sur)