FICHA TÉCNICA



Notas La autora comena y cita textos del escrito Notas y contranotas de Eugene Ionesco




Cómo citar Rabell, Malkah. "Ionesco: Notas y contranotas". El Día, 1994. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Ionesco: Notas y contranotas

Malkah Rabell

Caso extraño, precisamente unos días antes de su muerte, encontré en ya no recuerdo qué periódico, una entrevista hecha a Eugene Ionesco, donde el envejecido y cansado dramaturgo y actor, así como formidable polemista, se quejaba de la vejez, del "horror de perder la memoria" y del "horror de sentir su inteligencia disminuida", lo que le parecía una injusticia divina contra la humanidad. Con lo cual estoy completamente de acuerdo. Y en esas quejas, en lugar de encontrar al lonesco autor de tantas obras burlonas, obras que le dieron vida al Teatro del Absurdo, más bien me parecía oír la voz de trueno del polemista que arremetía en esas Notas y contranotas contra tantos ídolos del gran público. Obra menos conocida por no tratarse de una pieza teatral, en la cual empero se explayan muchas de sus ideas, en la cual arremete contra el joven Brecht, quien apenas surgía en el horizonte de la fama:

Con la furia de un Dios Padre, el autor de cien obras fantásticas denuncia: "No amo a Brecht, precisamente porque es didáctico, ideológico. No es primitivo, es primario. No es simple, es simplista; no ofrece materia para el pensamiento, es él mismo un reflejo, la ilustración de una ideología. No me enseña nada... Por otra parte, el hombre brechtiano es superficial, sólo tiene dos dimensiones: las de la superficie. Tan sólo es social; le falta la dimensión en profundidad, la dimensión metafísica. Su ser humano, su hombre es incompleto, a menudo es tan sólo un muñeco..." Se necesitaba ser un gran escritor para resistir semejante embestida. Y desde luego, Brecht supo resistirla.

En cuanto a su propia creación teatral, Ionesco afirmaba: "Mi teatro es un teatro irrisorio. No es una determinada sociedad que se me hace irrisoria. Es el hombre que lo es".

En Notas y contranotas lonesco explicaba las diversas clases de obras teatrales, desde el Teatro Popular hasta el Teatro burgués, y daba las más difíciles diferenciaciones de los géneros escénicos, desde el drama hasta la obra simbólica. Y cuando enfrenta el teatro político, no puede dejar de ser crítico. "El teatro político no puede dejar de ser social. Pero es insuficientemente social. Es un teatro deshumanizado, porque sólo presenta una realidad deshumanizada, reducida tan sólo a un propósito deliberado".

Y Ionesco continúa su confesión: "Personalmente lo que me obsesiona, lo que me interesa profundamente, es el problema de la "condición humana", en su conjunto ya social, ya extra-social. En el extra-social es donde el hombre se halla más profundamente solo. Ante la muerte, por ejemplo, aquí, ya no existe sociedad."

Más adelante vuelve a sostener: "Para mí es como si la actualidad del mundo no existiera, como si fuera el mundo perfectamente inactual. Es como si nada existiera; como si en el fondo de las cosas nada existiera. O como si estas cosas se nos fueran escapando. Hay, no obstante, una sola actualidad: el desgarramiento continuo del velo de las apariencias; la destrucción continua de todo lo que se construye. Nada permanece, todo se va... Pero no hago más que repetir las palabras del rey Salomón, quien decía: 'Todo es vanidad, todo vuelve al polvo, todo vuelve a las sombras'. No veo ninguna otra verdad. Es el rey Salomón que es mi maestro..."

"Pero todo es lenguaje en el teatro: las palabras, los gestos, los objetos mismos, lo son, porque todo sirve a expresar, a significar. La misma acción, es lenguaje. Un lenguaje que trata de revelar la ahistoria. Y tal vez la propia ahistoria trata de integrarse en la historia..."

En otra de las 248 páginas de sus Notas y contranotas lonesco sostiene: "Se habla mucho en la actualidad de "desmitificaciones". Lamentablemente, los desmitificadores reemplazan a los antiguos "tabús" por otros "tabús", que a su vez se transforman en tabúes, aún más fastidiosos que los antiguos".

Y Ionesco sostiene su más notoria predilección:

"Una sola desmitificación permanece real: la que produce el sentido del humor, sobre todo si se trata del humor negro. Sólo la risa no respeta tabúes algunos. Sólo la comicidad se halla en condición de dar fuerza de soportar la tragedia de la existencia. La naturaleza auténtica de las cosas, la verdad no puede ser revelada más que por la fantasía más realista que todos los realismos".

Jean Louis Barrault, que visitó nuestro país hace algunos años, fue uno de los directores de escena que primero montó con la mayor perfección la obra más desgarradora e inteligente de Ionesco: El rinoceronte. Pero si alguien se empeña en conocer a Eugene Ionesco en su manera de pensar y de crear, es indudablemente en su libro Notas y contranotas donde puede encontrar la mejor fuente de la imaginación y de la creatividad ionesquiana.