FICHA TÉCNICA



Título obra Modigliani

Autoría Dennis McIntyre

Dirección Víctor Weinstock

Elenco Rafael Sánchez Navarro

Espacios teatrales Teatro El Granero




Cómo citar Rabell, Malkah. "Modigliani de Dennis McIntyre". El Día, 1993. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Modigliani de Dennis McIntyre

Malkah Rabell

Tengo curiosidad por saber a quién perteneció la primera voz que lanzó el grito de entusiasmo acerca de esta obra: Modigliani que actualmente se presenta en el teatro Granero. Siento mucho no congeniar con el entusiasta. A esta obra sólo le faltan tres cosas: argumento, dirección e interpretación. El autor de esta obra cuyo género se desconoce, se anuncia bajo el nombre de Dennis McIntyre, y me resulta completamente desconocido, y aún no puedo descubrir quién sea tan culto para darme algunas noticias acerca de su persona y de su obra.

Tampoco sé gran cosa acerca de los demás participantes en el espectáculo. No conozco ni al director, Víctor Weinstock, aunque siempre es necesario empezar alguna vez y salir del anonimato. Tampoco conozco a los intérpretes fuera de Rafael Sánchez Navarro, que siempre me pareció un actor que pese a su juventud ya es un actor en pleno desarrollo. Lamentablemente, en el presente caso, en su papel de Amadeo Modigliani, no sé si no pudo, o no tuvo la posibilidad de darle una vida más densa a su protagonista. Y todos que hemos ido a la representación con la esperanza de acercarnos más a la vida de ese magnífico pintor. de quien sólo conocemos la obra, en la mayoría de los casos, y casi ignoramos todo de su existencia.Desde luego, cuando no hay texto dramático de verdadero valor, todo lo demás se pierde o pasa a segundo rango. Hasta la dirección, por más importante que sea, pierde su valor. Y salimos del teatro sin saber si el director es aún demasiado joven para cargar con semejante responsabilidad, o la obra no daba para más. Tal vez la única escena que me pareció interesante y me quedó en la memoria, es cuando Modigliani enfrenta a un comprador que le ofrece una bicoca por tres de sus cuadros. Y aún se siente generoso por ofrecerlo a un desconocido. Pero el artista, enfermo, hambriento y desmoralizado, prefiere soportar su pobreza a someterse a semejante trato de un comprador quien además lo ofende de palabra, porque considera que un artista sin éxito es un hombre sin porvenir y que sólo merece desprecio. Mas, esta escena que introduce ciertos elementos novedosos, como las tres voces que hablan a la vez, como si fuera un eco que repitiera lo dicho por el mercante, y por todos los hombres de su clase, y de su especie, es una escena que permanece aislada, completamente diferente del resto de la mise en scene, y queda ajena al contexto, perdiendo así su importancia.

La puesta en escena de Víctor Weinstock sólo nos deja un amargo sentimiento de que el mundo del arte, sobre todo en su parte plástica, únicamente se desenvuelve en la borrachera y en la violencia. Es cierto que en aquella época estaba de moda la bohemis parisiense, y el artista que no seguía sus convicciones se encontraba fuera del ambiente.

Pero tres grandes artistas como Modigliani, Chaim Soutine y Utrillo, que son las primeras figuras de la obra, si sólo se hubiesen dedicado a la bebida y a los narcóticos, a la violencia y al sexo, probablemente nunca hubiesen adquirido fama de genios y nunca hubiesen pasado a la historia. Un artista necesita forzosamente su lucidez y su prolongado trabajo que debe entregar a su creación. Sin lucidez y sin trabajo no hay creatividad.

Lamentablemente, salimos del teatro Granero tan desprovistos de enseñanza sobre la vida de Modigliani, como –lo estuvimos a la entrada