FICHA TÉCNICA



Título obra La construcción

Autoría Gonzalo Valdéz Medellín

Dirección Gonzalo Valdéz Medellín

Elenco Héctor Martínez Tamez, Araceli Castro, Antonio Monroi, Carlos Caballero, Manuel Pavia, Guillermo Valdéz Medellín

Escenografía Antonio Monroi

Música Enrique Rodríguez (musicalización)

Espacios teatrales Foro de la Casa del Libro de la UNAM




Cómo citar Rabell, Malkah. "Un dramaturgo nacional en La construcción". El Día, 1993. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Un dramaturgo nacional en La construcción

Malkah Rabell

No sé si el título La construcción es del todo apropiada para la obra teatral de Héctor Martínez Tamez, en cambio estoy convencida que ese conjunto de "esketches", que abarcan muchos aspectos de la vida en nuestra metrópoli durante las dos primeras horas del día, es de un indudable interés para el público capitalino. Y ese público defeño llenó con su entusiasmo, con su curiosidad y con sus preguntas y respuestas el pequeño Teatro de Cámara de la Casa Universitaria del Libro, de la colonia Roma, la noche del estreno.

Los teatristas mexicanos en sus más diversas capas, suelen quejarse de la falta de dramaturgos nacionales. En tanto los productores encuentran que los dramaturgos extranjeros presentan un gasto excesivo, con sus derechos de autor y con sus exigencias para un montaje adecuado, a menudo lujoso.Además existe la dificultad del idioma que exige un traductor. Y por fin, en estos casos nos encontramos siempre ante la puerta cerrada del desconocimiento vital de un pueblo extraño.Y me pregunto si realmente es imposible encontrar obras y autores, nacionales, cuando en tantos casos se encuentran a la vuelta de la esquina esperando una señal, pero cuyo nombre aún nadie había escuchado mencionar, .y cuyas obras aún nunca habían subido al escenario. Y esos anónimos autores se quejan de que los productores los rechazan antes de haber leído la primera línea de sus textos, y así les impiden aprender y mejorar su oficio, al cerrarles el contacto con el público para foguearse. Y a su vez los dueños del escenario se quejan que el público no tiene el menor interés por la dramaturgia vernácula.

El estreno de La construcción nos demostró sin embargo todo lo contrario. Una sala llena, unos aplausos infinitos, un público compuesto en su mayoría por espectadores habituales, fueron la mejor prueba de ello. Y el éxito de la pieza fue otra prueba de la muestra del deseo de nuestros espectadores de encontrar el reflejo de nuestras propias vidas, el reflejo del México cotidiano que Héctor Martínez Tamez parece conocer a la perfección, en el escenario. Y así enfrentamos en el reducido foro de la Casa del Libro, ubicada en un sitio mucho más accesible al auditorio que las salas muy conocidas de la Ciudad Universitaria, a la mayoría de los caracteres comunes a la vida diaria, desde el marido borracho acompañado de sus compinches no menos alcoholizados, pero cuya joven esposa con valentía ofrecela lucha diaria por la sobrevivencia; o el "sketch" de la madre que busca a su hija desaparecida, muchacha apenas alumna de secundaria y ya embarazada; también nos encontramos con el abuelo ya chocho, que toma por realidades sus sueños de grandeza artística; ni siquiera falta el marido, que muy vodevilescamente encuentra a su esposa en brazos de otro; pero el personaje más interesante, que une esas dispersas figuras y cuadros con unos leves hilos, dándole una unidad bastante superficial, es Jerónimo, el indio poeta, un poco vagabundo, un poco ladrón, pero sobre todo soñador que posee un lenguaje y un alma de trovador, y que es como el espíritu de la ciudad.

La construcción reúne numerosos personajes, todos ellos interpretados por apenas seis actores, que bajo una muy hábil dirección artística del joven escritor, dramaturgo y escritor de teatro, Gonzalo Valdez Medellín, supieron darle acentos distintos a cada uno de esos caracteres. Característica de esa puesta en escena resulta la importancia que el director impuso a las actuaciones del reparto. Entre quienes destacan la muy joven actriz Isabel Puente en diversas figuras femeninas, asimismo la no menos joven Araceli Castro. Pero es sobre todo Antonio Monroi, como Jerónimo, el indio poeta. que se impone, por su rostro expresivo y sus tonalidades lingüísticas, verbales, que dan la justa dimensión a sus palabras. A Antonio Monroi también se le debe la escenografía, nada fácil de adaptar a un escenario tan reducido. De igual manera la musicalización debida a Enrique Rodríguez daba a la presentación un tempo de mayor viveza.

En el reparto figuran el propio autor, Héctor Martínez Tamez como el abuelo chocho; Carlos Caballero, Manuel Pavia y el muy joven Guillermo Valdez Medellín. He aquí un grupo que por su propio esfuerzo, logra imponer una representación de un carácter muy mexicano. Grupos autosuficientes que cada vez se hacen más necesarios en un mundo repleto de dificultades.