FICHA TÉCNICA
Título obra La mujer rota
Notas de autoría Simon de Beauvoir / autora del relato homónimo
Elenco Marta Aura
Cómo citar Rabell, Malkah. "Marta Aura en La mujer rota". El Día, 1993. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Marta Aura en La mujer rota
Malkah Rabell
Ningún género escénico es más difícil que el monólogo, ningún drama necesita actores tan preparados como el monólogo, porque ninguna actuación es tan compleja como esta soledad en el foro durante un tiempo prolongado, ante un público exigente al cual es menester enfrentar con sus propios y únicos medios, sin contar con el apoyo de una historia multifacética, ni de un reparto de varios colegas.
Del monólogo dice en su Diccionario del Teatro Patricio Pavis: "Por el hecho de ser percibido como anti-dramático, el monólogo está frecuentemente limitado y reducido a algunos usos indispensables. Se le reprocha la inverosimilidad, además de su carácter estático y aburrido; pues al hombre solo no se le concibe hablando en voz alta. Toda la representación de un personaje que confía sus sentimientos a sí mismo será fácilmente ridícula, vergonzante y siempre irreal e inverosímil. Así el teatro realista no admite el monólogo, sino cuando es motivado por una situación excepcional (sueño, sonanbulismo, ebriedad, efusión lírica, etcétera). En otros casos, el monólogo revela la artificialidad de la representación teatral y el papel de las convenciones para el buen funcionamiento del teatro. Ciertas épocas no preocupadas por el realismo o el naturalismo de la representación del mundo, se acomodaban muy bien al monólogo (Shakespeare, Calderón de la Barca, el Strum und Drang, o el drama romántico).
El monólogo que nos presenta Marta Aura –premiada como la mejor actriz del año por la Asociación Mexicana de Críticos del Teatro por su intervención en la obra: El padre de Augusto Strindberg– tiene la ventaja de tratar de una mujer La mujer rota –en un estado de histeria y desatada neurosis, que no sólo la hacen hablar a gritos en la soledad de su cama, sino vanamente luchar contra una casi locura. Aunque las causas de esta demencia no se explican bastante.
Texto de Simone de Beauvoir que personalmente era una conocida psiquiatra profesional y sabía distinguir las reacciones de las personas dadas a estas crisis. Lo que tal vez molesta al espectador es lo repetitivo de las escenas histéricas de la protagonista, debidas a un drama que en la vida de las mujeres se repite con tanta frecuencia que ya no tiene mayor importancia; el abandono del hogar por el marido. Sobre todo si éste abandonó el "nido" desde hace siete años atrás. No es tragedia bastante grave para una mujer moderna como para pagarla con una supuesta locura.
Tal vez hubiéramos preferido que la conversación telefónica en medio de la noche que sostiene esta esposa olvidada con su marido indiferente ya excesivamente fastidiado de esta mujer histérica, durará otra media hora para ofrecernos mayores detalles de este drama humano. Lo interesante de este caso es el carácter de la supuesta "víctima", a la cual no podemos realmente tener piedad, y hasta nos hacemos partidarios del marido. Ciertos detalles nos demuestran a qué punto la mujer vive fuera de la realidad y es poco sensata. Por ejemplo su preocupación por pintarse los labios antes de iniciar su conversación telefónica, es casi cómica. En cambio sus reacciones de permanente odio contra el mundo entero, contra la humanidad, empezando por el padre y la madre, y siguiendo contra todos los vecinos que hacen demasiado ruido en el piso superior. Algunas de sus quejas son bastante razonables. Mujer extraña, egoísta, carente de amor, salvo por su hijo, incapaz de comprender o de perdonar, y sobre todo incapaz de juzgarse a sí misma.
La interpretación de Marta Aura es de una actriz de mucho temperamento dramático, que trata constantemente de cambiar de personalidad ante las diversas condiciones que presenta la situación. Lo que es realmente difícil cuando falta a quién dirigir se. A veces la falta de escenografía con sus exteriores, también creaba dificultades. Pero la protagonista sabía y lograba captar el interés del auditorio –en su mayoría formado por mujeres– y el tiempo se nos hacía corto, ante esta actuación que emocionaba, y fue compensada por una larga, larga ovación.