FICHA TÉCNICA
Título obra La caja
Autoría Edward Albee
Dirección Mariana Paredes
Elenco Ana Ofelia Murguía (voz)
Espacios teatrales Aula Magna Messerschmith del Instituto de Relaciones Culturales México Estados Unidos
Notas Función homenaje en el cumpleaños 65 de Edward Albee y en el 30 aniversario del estreno de su obra teatral Quien teme a Virginia Woolf
Título obra Contando las maneras
Autoría Edward Albee
Dirección Rubén Rodríguez
Elenco Alejandra Blengio
Espacios teatrales Aula Magna Messerschmith del Instituto de Relaciones Culturales México Estados Unidos
Notas Función homenaje en el cumpleaños 65 de Edward Albee y en el 30 aniversario del estreno de su obra teatral Quien teme a Virginia Woolf
Título obra El sueño americano
Autoría Edward Albee
Dirección Varinka Ponce
Elenco Indira Salinas, Rubén Rodríguez, Sisu González
Escenografía Adrián Paredes
Espacios teatrales Aula Magna Messerschmith del Instituto de Relaciones Culturales México Estados Unidos
Notas Función homenaje en el cumpleaños 65 de Edward Albee y en el 30 aniversario de su obra teatral Quien teme a Virginia Woolf
Cómo citar Rabell, Malkah. "Nos visitó un célebre dramaturgo: Edward Albee". El Día, 1993. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
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El Día
Columna Se alza el telón
Nos visitó un célebre dramaturgo: Edward Albee
Malkah Rabell
Hace unos meses, con más exactitud en el mes de octubre de 1992, cumplió 30 años de haber sido estrenada la obra que ya se hizo famosa en el mundo entero: ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, del dramaturgo norteamericano Edward Albee. Y para festejar esos 30 años de su pieza y los 65 del propio escritor, algunos de sus fervientes admiradores lo invitaron a visitar México, donde además dictará una conferencia, presentará la traducción de tres de sus obras y presenciará la puesta en escena de cuatro dramas si así puede llamárseles– realizadas por estudiantes tanto de la Universidad Iberoamericana como de la UNAM en el "Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales".
Hijo adoptivo –como lo fue Jean Genet–, Albee aunque su fecha de nacimiento resulte desconocida, se la considere cercana a 1928. Nacido en Washington, según él mismo llega a relatar: "mi educación formal llegó a ser breve. Por alguna razón que yo no alcanzo a clasificar, mientras me empeñaba a permanecer en casa, mi familia se aferraba a la idea de mandarme de una escuela a otra... Ya que me expulsaron de varias. Pero muy rápidamente aprendí, que la principal enseñanza es la que se aprende por sí mismo..." Y más adelante continuó con más extensión: "Empecé a escribir poemas alrededor de los ocho años, y continué hasta los 20. Dejé de hacerlo cuando descubrí que no me sentía poeta... Empecé a escribir teatro cuando aprendí a no preocuparme por la idea de escribir en forma coherente... Mi primera experiencia formal fue Historia del zoológico... Y al escribirla descubrí algo increíble. No sólo era yo un dramaturgo nato, sino que lo había sido toda la vida..."
La Historia del zoológico fue estrenada primero en Alemania occidental, porque en Broadway esa clase de obras experimentales aún no interesaban. He buscado el nombre y los datos biográficos de Edward Albee en diversos libros de Historia del Teatro en los Estados Unidos en la época contemporánea. Y no pude encontrar acerca de él y de su obra absolutamente nada, por lo menos en libros españoles ni franceses. Me ha sugerido gente competente, de que tal olvido se debe probablemente al disgusto que el público norteamericano siente por Albee, tal vez por sus severas críticas a su forma de vida. Sin embargo tal afirmación me resulta extraña. Tanto el cine como la televisión estadunidenses, así como otros medios amplios de comunicación literaria no rehuyen la crítica en el mismo país. Por lo general no temen señalar las fallas de su vida tanto social como política y económica. La vida del vecino país se refleja tanto en su teatro como en sus pantallas chicas y grandes, de una manera bastante realista. Si tanto conocemos de la vida de nuestros vecinos, con todas sus debilidades, y hasta ridiculeses, es debido a que se reflejan en las diversas y multifacéticas modalidades críticas.
Al presenciar las cuatro obras de Edward Albee puestas en escena por los alumnos de las dos universidades, –la Iberoamericana y la UNAM– comprendí las razones, por lo menos algunas, del rechazo del público mayoritario de sus obras actuales.
El sueño americano, sigue ofreciendo esa influencia del teatro del absurdo, y más que nada la influencia de lonesco, cuando tanto su lenguaje como sus manifestaciones artísticas han envejecido excesivamente. El anti-teatro nunca conquistó a Broadway y aún menos los teatros de los bulevares en Francia. Y así mismo hoy el OFF, Off, Broadway se ha olvidado de la vanguardia de los años 60, en quien Albee depositó tal vez su confianza de triunfar con sus nuevas obras. lonesco se quejaba de que Francia no ama el teatro. Se equivocaba, el espectador francés ama el teatro, pero de otra clase. Tiene su derecho de elegir. Las modas pasan, lo único que queda es la modalidad que logra llegar a lo clásico. Y lo clásico no pudo imponerse al teatro del absurdo, por más que lonesco lo pretendía. El autor rumano desapareció, y el resto de su movimiento lo siguió en el olvido. Sería útil para Albee buscar otras novedades, dejar de insistir en la vida familiar de sus compatriotas, como lo hace en su El sueño americano, de igual modo como lo hizo en sus demás obras de éxito.
Tomando en consideración la puesta en escena de El sueño americano, tal vez con actores muy hábiles, y sobre todo con una gran actriz en el papel de la abuela, podría haber conseguido un tono más convincente y de mayor comicidad. Pero, con esa jovencita, Indira Salinas, tratando de caminar y de hablar como una anciana, el personaje se hacía simplemente ridículo. Una joven que imita a una anciana en el escenario, es casi tan desagradable como una anciana que imita a una joven. Indira Salinas parece tener bastante capacidad artística, y probablemente en un papel de acuerdo con su edad podría dar mucho más. Tampoco el resto del conjunto resultaba a la altura de sus protagonistas. Ninguno convencía de ese matrimonio excesivamente estúpido, interpretado por Sisu González y Rubén Rodríguez. Además, la obra, dirigida por Varinka Ponce, con iluminación y escenografía de Adrián Paredes, se alargaba hasta lo desesperante. Lo mismo pasaba con la tercera obra: Contando las maneras, dirigida por Rubén Rodríguez, quien creía muy divertido apagar las luces cada cinco minutos. Lo que quizá podría advertir dos o tres veces, mas, cuando llegaba a los quince, teníamos ganas de patear. En cuanto a su primera figura, Alejandra Blengio, resultaba más insoportable que la actriz principal de El sueño americano.
En cambio, en Caja la directora de escena, Mariana Paredes, tenía mayores ambiciones y llamó en su auxilio a la voz de Ana Ofelia Murguía. Lamentablemente, la prosa se entendía muy poco.No obstante, el público que llenaba el Aula Magna Messershmith del Instituto de Relaciones Culturales México Estados Unidos, parecía divertirse sobremanera y muchos reían a voz en cuello. Aunque muchos permanecían con caras aburridas. Pero, todos aplaudían a rabiar, Aunque no se sabía muy bien por qué.
Se repetía mucho entre el público que ha de ser muy agradable para el autor –presente en la sala y sentado en primera fila– pasar sus cumpleaños ante un escenario donde se presentaban cuatro de sus obras... Pero creo más bien que estaba a punto de tener un infarto.