FICHA TÉCNICA



Título obra El enemigo del pueblo

Autoría Henrik Ibsen

Notas de autoría Felipe Santander / adaptación

Dirección Felipe Santander

Elenco Felipe Santander, Miguel Ángel Zevada

Espacios teatrales Teatro Campo




Cómo citar Rabell, Malkah. "Ibsen en Cuernavaca. O del escritor ante la duda". El Día, 1993. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Ibsen en Cuernavaca. O del escritor ante la duda

Malkah Rabell

Hasta fines del siglo pasado, en todos los países escandinavos, el teatro tan sólo vegetaba, y a veces prosperaba a la sombra de las grandes literaturas europeas. El formidable fenómeno que a mediados del siglo XIX invirtió la situación y dio de pronto a la escena nórdica la posibilidad ya no de imitar sino de innovar toda la vida escénica moderna, se debió a la aparición del dramaturgo de estos últimos cien años: Henrik Ibsen.

El dramaturgo que conservó en los últimos años el mayor tiempo una obra en escena, Felipe Santander, cuya obra multipremiada: El extensionista, permaneció –creo– diez años en el escenario, desde una temporada ya larga emprendió la difícil tarea de dotar de un teatro permanente a la bella Cuernavaca. Y casi lo logró con un repertorio brillante y muy bien recibido. Así que ya Cuernavaca tiene dos teatros permanentes: el del Bellas Artes y el de Santander.

Como dramaturgo Felipe Santander se esfuerza de adaptar las obras que elige a los tiempos que corren con su psicología moderna. Esta vez su imaginación selectiva eligió a Ibsen, y buscó entre sus múltiples dramas uno poco usado por las compañías artísticas y poco conocido por el público. Y aunque el auditorio está familiarizado con el título El enemigo del pueblo y más o menos conoce su contenido, desconoce bastante su texto y su argumento, y Felipe Santander, en su introducción al programa de mano, da la siguiente explicación a tal selección:

"Seleccioné El enemigo del pueblo, (obra que Ibsen escribió después de "Espectros"), en respuesta a las acusaciones de inmoralidad que recibió, porque en este drama se halla presente una característica muy importante suya: su uso del teatro para consultar sus propias dudas."

¿Y cuáles son sus dudas? Las permanentes contradicciones de Ibsen, su tendencia a demostrar en una obra la falsedad de la contundente afirmación hecha en otra obra suya, sólo proviene de sus propias dudas. El autor noruego nunca transitó por un camino recto, sin desviaciones. En El enemigo del pueblo, el Dr. Stokman está dispuesto, como verdadero científico, a sacrificar todo: su vida, su paz, su hogar y su carrera, para imponer la verdad. El Dr. Stokman descubrió que el balneario de su villa natal, esperanza de futura prosperidad y grandeza, está contaminado por las aguas de la fábrica propiedad de los ciudadanos destacados y ricos del lugar. Esta verdad que puede arruinar todas las esperanzas económicas de la villa, despierta la furia de la población y hace afluir en ella todos los instintos salvajes del hombre mal llamado ciJilizado. ¿Quién de ellos dos tiene la razón? ¿El autor que presenta a su protagonista empeñado en divulgar una verdad peligrosa, o la población que defiende su porvenir y el de muchos seres humanos, así como el de la ciudad, aunque fuera a costa de la salud de muchos inocentes? Y el escritor no logra encontrar la verdad, y el filósofo piensa que allí donde termina la duda empieza la imbecilidad... Y así toda su vida pasa Ibsen de un estado anímico a otro, de un entusiasmo a un desengaño, de una idea a muchas otras de polo opuesto, y en buen cartesiano: duda... duda... duda.

Y el propio Felipe Santander en su adaptación no encuentra una verdad razonable, y termina la obra con una interrogante, sin respuesta.

La muy difícil puesta en escena en el teatro Campo en el centro de Cuernavaca –teatro que carece de escenario a la italiana–, usa un espacio libre de asientos como foro, que pese a su poca formalidad da muy buen resultado artístico. La representación llama la atención por lo perfecto de su desarrollo. Los papeles de los dos hermanos enemigos –uno el idealista, del Dr. Stokman, cuyo nombre se transforma en la adaptación en Dr. Escoto.

Dr. Escoto en su adaptación a México, y su hermano, don Pedro Escoto, un hombre de negocios, ambiciosos y realista, que hace del balneario su negocio. Interpretado el primero por Felipe Santander, y el segundo por Miguel Angel Zevada, ofrecen ambos el tono correcto exigido por los caracteres de esos personajes, los dos con temperamento, pero puestos al servicio de otras causas. Lo que más entusiasmaba al espectador, fueron las escenas de masas, las escena colectivas. Y si algo puede reprocharse tal vez al adaptador y también al director, los dos representados por Felipe Santander, es tal vez una excesiva prolongación de la obra, que llega a "colgarse" y no le haría ningún daño si les suprimieran unos diez minutos.

No deja de extrañar que obra tan difícil pudo mantenerse en la escena durante cincuenta representaciones en una ciudad poco acostumbrada a contar con un teatro permanente. Aunque no podemos dejar de pensar cuan cercano es a nuestra propia época el mismo problema de Ibsen, con su contaminación que puede resultar de un peligro mortal para toda una ciudad. Así que el problema de la contaminación que tantos dolores de cabeza produce a políticos y científicos actuales, ya existía en la época ibseniana, aunque llevara otros nombres.

Lástima que la adaptación no termina con la misma frase que pronuncia en el original el Dr. Stokman: "Escuchad... El hombre más poderoso en el mundo es el que está más solo".