FICHA TÉCNICA



Título obra Carretera del norte

Autoría Tomás Urtusástegui

Dirección Silvia Rizzo

Elenco Silvia Rizzo, Rafael Sante, Yamino

Espacios teatrales Teatro del Seguro Social ubicado en la calle de Sonora no. 13




Cómo citar Rabell, Malkah. "Carretera del norte, de Tomás Urtusástegui". El Día, 1992. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Carretera del norte, de Tomás Urtusástegui

Malkah Rabell

El dramaturgo Tomás Urtusástegui no deja de ser un fenómeno poco usual en su género. Es autor de 84 obras que en su mayoría pueden ser catalogadas como "piezas", con su acto único y su dramatismo ajeno a las antiguas reglas académicas. Urtusastegui tiene el don de la palabra. Sus personajes pueden mantener el interés del público por la única fuerza del parlamento, aunque nada suceda en su turno. Por lo menos nada de importancia. Si bien los creadores del "teatro del absurdo" se contentaban con poner en escena una situación, Urtusástegui va un poco más lejos, y a la vez un poco menos lejos. A menudo ni siquiera nos presenta una situación original, en cambio siempre introduce un pequeño drama ya psicológico, ya objetivo.

Así en La duda se presenta en escena un diálogo entre madre e hija, y a través del diálogo nace algo más que un choque de generaciones. Es un choque de dos caracteres, un enfrentamiento entre dos seres humanos que en lo más profundo de su ser se odian, aunque la madre trata de ocultarlo. La vieja tesis de que todas las madres aman a sus hijos, con toda su hipocresía y falsedad, está demasiado arraigada en la mayoría de las mujeres para que éstas se permitan negarlo.En cambio, la hija con la audacia de la juventud, o con la violencia de sus sentimientos, admite su odio, y admite que ha pedido a Dios la muerte de su progenitora. Son estos momentos fuertes que pocos autores se permiten, y que Urtusástegui maneja con especial habilidad.

Igual momento de fuerza dramática lo encontramos en Sangre de mi sangre, donde una familia compuesta de cuatro miembros: la pareja de los padres con sus dos hijos, de ambos sexos, que se enfrentan unos a otros; padre y madre entre sí, y frente a ellos, con igual furia, o tal vez mayor, sus vástagos. Y quizá por primera vez en un escenario mexicano. La famosa y santificada por las costumbres y la leyenda cabecita blanca recibe su primera bofeta en un escenario nacional. Me temo, –o tal vez me imagino– que esta violencia entre padres e hijos, y sobre todo entre hijos masculinos y madres llegará en las próximas décadas a generalizarse y tomar aspecto de un suceso natural.

El autor mexicano, que hace apenas unas semanas anunciaba la creación de sus 80 obras, ya informa que tiene 84 preparadas. Una de estas nuevas "piezas", bajo el título de Carretera del Norte, se presenta actualmente en un teatro del Seguro Social en la calle Sonora No. 13. Una salita muy simpática y agradable, con facilidad de captación de sonidos, tiene en cambio la mala suerte de hallarse en el cuarto piso, además de encontrarse aún completamente desconocido del auditorio. Carretera del Norte, tal como lo sugiere su título representa un trecho en el camino hacia el país vecino del norte, es decir a los Estados Unidos. En este reducido espacio arenoso se instalan tres protagonistas que llevan en sus personas toda la problemática de los habitantes de esa región desértica, exclusivamente calurosa, falta de agua y falta de trabajo. Y todas esas carencias provocan unas determinadas características en los habitantes, sobre todo en las mujeres, que se tornan violentas y brutales con su progenie. En tanto los hombres desde la infancia sueñan en irse "del otro lado", donde hay comida, trabajo y dólares.

Es una obra creada con largos silencios. Lo que es natural en gente llegada del campo, y sobre todo en la gente que tiene hambre y sed. Casi se puede decir que es un teatro del silencio. Los tres únicos personajes que forman el reparto son: la mujer, el suegro y el hijo, un menor de unos ocho años, Felipe. El drama llega al final casi imperceptible, pero desgarrador, que en su brevedad nos señala la tragedia de esas vidas.

Los tres actores son: Silvia Rizzo, la madre de un hijo de pecho, que aún ama, en tanto castiga y rechaza al otro, a Felipe. Porque el ser humano es como el pájaro, que proteje a la avecilla en el nido, y lo arroja al tormento de la vida cuando aprende a volar. En el papel del suegro, Jeremías, que interpreta Rafael Sante, y en el del niño, Yamino, son los tres muy adecuados a sus papeles, sobre todo el pequeño Yamino, que demuestra una gran emotividad con un rostro expresivo donde se pintan todos los sentimientos y todos los sufrimientos. Bajo la dirección de Silvia Rizzo, tanto la interpretación como la acción se desarrolla con toda disciplina y entrega de los actores, que parecen maduros pese a su juventud.