FICHA TÉCNICA



Título obra Alerta en misa

Autoría Bill C. Davis

Dirección José Luis Ibáñez

Elenco Alberto Mayagoitia, Enrique Álvarez Félix

Escenografía David Antón

Música Ricardo Delgado

Espacios teatrales Teatro Polyforum Siqueiros




Cómo citar Rabell, Malkah. "Alerta en misa". El Día, 1992. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Alerta en misa

Malkah Rabell

Enrique Álvarez Félix y Alberto Mayagoitia en los papeles estelares.

Es extraño, casi increíble cómo dos actores en el mismo papel pueden llegar a crear a dos personajes completamente diferentes. Es lo que sucedió con el protagonista, el Padre Farley, del estadunidense autor de Alerta en Misa: Bill C. Davis.

Hace más o menos una década, en 1983, Augusto Benedico y Enrique Álvarez Félix interpretaban, el primero al Padre Farley, sacerdote entrado en años, o por lo menos así lo fue en la actuación de Augusto Benedico, a quien en mi crítica de aquella época califique de "espléndido" y hasta consideré que "tal vez era su mejor actuación". En tanto Enrique Álvarez Félix hacía el papel del joven seminarista rebelde, casi un rebelde sin causa, Marcos Dalsón, en cuyo papel el actor se sentía pasado de años y recurría para corregirlo a ciertas posturas excesivamente juveniles.

Actualmente se acaba de estrenar la misma obra, con la participación de Enrique Álvarez Félix en el papel que desempeñaba Benedico, el padre Farley, quien se vuelve personaje de mediana edad y no sólo su aspecto físico cambia, es completamente una nueva psicología de un sacerdote coqueto, festejado por su comunidad, algo afeminado, frívolo y bastante alcohólico. Bajo la magnífica dirección de José Luis Ibáñez, quien también dirigió la anterior representación, el personaje del Padre Farley se vuelve como creada para el actual actor,"Como adaptada a su piel y a su comportamiento. Si la actuación de Augusto Benedico se nos hacía a veces algo demasiado solemne, nada de esto se encuentra en este nuevo intérprete, quien juega con las situaciones, quien se enfrenta a los problemas de su comunidad con una sonrisa y sabe darle soluciones fáciles, tales como les gustan al común de la gente; quien suele mirarse con frecuencia en un espejo de mano y ensayar sus tonos oratorios ante un micrófono, pero quien, de repente logra dominar su egoísmo y su frivolidad para jugarse su posición y su tranquilidad de sacerdote privilegiado, en defensa de otro que más de una vez lo ofendió y lo disminuyó ante sus feligreses: el muy joven seminarista Marcos Dalsón. Diré de este nuevo Padre Farley lo que dije del otro: espléndido.

En cuanto a ese muy joven actor, que me imagino recién empieza, Alberto Mayagoitia, no sólo está en su propia edad y en su propio elemento, lo que le facilita entregarse al personaje, sino que posee una excelente dicción, una voz clara y sonora, y una agradable presencia física.

En lo que a la propia obra concierne, Alerta en misa es la historia del Padre Farney a quien el conocimiento profundo de los asuntos más recónditos del sacerdocio han enseñado a ser precavido, y hasta le dieron el derecho a ser convenenciero: "Si quieres llegar a sacerdote, cierra la boca y obedece", es su consigna, que le parece a su joven discípulo miserablemente hipócrita. Pero tanto la rebeldía de Dalsón como la sumisión de Farley no asumen rasgos. de hondura. No buscan las raíces del mal que los rodea. Permanecen en la superficie y se convencen a sí mismo que todo se debe al carácter gruñón y malvado del obispo. Dalsón no es Cristo, es un rebelde de buena familia, que se contentó con probar del árbol del pecado ya sea con Eva o con algunos pecadores de su propio sexo. Y su grito rebelde consiste en exigir la supresión de las mentiras que tanto emplea su maestro, el Padre Farley, en pedir que las mujeres sean admitidas con el sacerdocio y que a los seminaristas les sean perdonados sus pecados cometidos antes de tomar los votos. La comedia-dramática de Bill C. Davis no crea ningún Tartufo. En cambio es muy hábilmente construida, sus diálogos poseen mucha gracia y agilidad, con un infinito sentido del humor, que permite al público constantemente estallar en carcajadas, y nunca decae el interés y el buen humor del auditorio.

Todos los elementos de la puesta en escena de José Luis Ibáñez marcharon hacia la perfección. Una bellísima escenografía de David Antón, en ese difícil escenario redondo del Teatro Polyforum Siquieros, daba una visión nueva a todo el espectáculo, con su construcción de siluetas de iglesias en el fondo del escenario, que quedaba así dividido en dos. La musicalización, que es actualmente un elemento tan importante en todas las escenificaciones, por más serias que sean, con su música original de Ricardo Delgado, le daba un ritmo más atrayente a todo el montaje. Y la interpretación de los dos actores completaba la perfección del espectáculo, entusiasmando al público. Si bien en el estreno de hace diez años, las opiniones del auditorio resultaban divididas: algunos predecían una larga vida a ese Alerta en Misa, en tanto otros aseguraban lo contrario. En la presente oportunidad, la mayoría opinaba lo mismo: "el nuevo espectáculo vencía el recuerdo del anterior".

El público que desbordaba la capacidad de cupo del Polyforum Siqueiros, aplaudía con tanta alegría y tanto entusiasmo, como ya hace mucho no encuentro en nuestras excesivamente numerosas representaciones, donde faltan actores de calidad, directores y sobre todo obras.