FICHA TÉCNICA
Título obra Miss Saigón
Autoría Alain Boublil
Dirección Rafael Perri
Elenco Luis Elizondo, Alejandro Toporek, Ricardo Morell, Nora Valencia, Laura Morales
Coreografía Bernardo Rubinstein
Música Claude-Michel Schönberg
Espacios teatrales Teatro Diego Rivera
Eventos Concurso Nacional de Teatro del ITESM
Cómo citar Rabell, Malkah. "Finalizó el festival del ITESM con Miss Saigón". El Día, 1992. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Finalizó el festival del ITESM con Miss Saigón
Malkah Rabell
Amor mezclado, matrimonio entremezclado, niños nacidos de esta mezcla de sangre asiática y europea, antaño franceses y actualmente en su mayoría norteamericana, hijos naturales nacidos fuera del matrimonio que recibían el insultante apodo de "bastardos", lo que por fortuna ha desaparecido casi del diccionario moderno. Saigón, capital del desaparecido Vietnam del Sur, se nos presenta en el escenario del teatro Diego Rivera para finalizar el Festival-Concurso del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Ante una sala desbordada de público: estudiantes, familiares de éstos y en general curiosos, se nos ofrecía como premisa en México, la obra musical de Michel Schonberg, con letra de Alain Boublil y bajo la dirección de Rafael Perri, Miss Saigón. Los elementos estudiantiles del sistema ITESM, actuaban, cantaban, bailaban, como auténticos veteranos del arte escénico, como verdaderos profesionales en el mejor sentido de la palabra. Bellas voces, algunas todavía no lo suficientemente maduras, aún faltas de escuela musical, pero que se antoja que el día de mañana podrán brillar con letras luminosas en cualquier anuncio luminoso.
"Miss Saigón" es decir Laura Morales, es encantadora, en su papel de muchacha pura caída en un burdel. Tienen un convincente tono dramático y logra mostrarse a la altura de la música de Schönberg, nada fácil. La rodea un grupo de muy jóvenes actores, que sorprenden por su don escénico. Luis Elizondo como Chris, el soldado norteamericano que se enamora de Kim (Miss Saigón) en una noche de libertad y de olvido para los soldados norteamericanos; Alejandro Toporek, como John, amigo del anterior igualmente sorprendente como actor y como cantante. Mas, como actor de comedia y de drama, es, tal vez, superior a los dos anteriores Ricardo Morell en un papel de humorismo bastante trágico, en uno de esos papeles que se llama entre gente de oficio: "un bon bon", papel de vietnamita a quien llaman El ingeniero, que sabe sobreponerse a todas las tragedias de su país y sobre todo a la guerra, sin tomar mucho o nada en cuenta los medios de enriquecerse por más inmorales que sean. Ricardo Morell fue quien obtuvo el premio al mejor actor.
Saigón, hoy Ciudad Ho-Chi-Minh, da al director la oportunidad de montar numerosas escenas de la guerra, de la huida de refugiados y de la llegada del ejército guerrillero, el VietCong, representadas muchas de ellas en forma de danza con una espléndida coreografía modernista puesta en escena por un coreógrafo, Bernardo Rubinstein, aún poco conocido pero que promete llegar muy lejos.
En esta historia de amor y de guerra parecida a Madame Butterfly, el autor nunca llega al maniqueísmo. Demuestra igual piedad para uno y para otro de los protagonistas, para esas dos víctimas de razas, nacionalidades y campos políticos distintos. Desde luego el trágico final sólo abarca a Kim. El hombre se salva y termina en brazos de otra mujer, ésta de su raza y de su pueblo, Nora Valencia que no posee ni la voz ni el don dramático de Laura Morales. Lo que para nosotros se llama mestizaje y ya ha sido aceptado –por lo menos superficialmente– por la mayoría, en ese lejano Oriente aún sigue distanciando a la gente; en realidad no es tanto el color de la piel ni la forma de los ojos que divide y distancia a la mayoría, sino ese estúpido odio que se transmite de generación en generación y satisface a la necesidad de violencia que la humanidad conserva desde siglos en los más profundos de sus instintos.
Antes de terminar su cuarto festival de teatro, el Sistema ITESM presentó en el mismo escenario del teatro Diego Rivera a siete obras de diversos autores, que sin llegar al delirante entusiasmo que mereció Miss Saigón, dieron la oportunidad de presentarse en escena elementos de sus 25 centros escolares entre quienes se encuentran numerosos premiados. Fueron, sobre todo dos obras que conquistaron todos los corazones: Los títeres de cachiporra de García Lorca; y la comedia de Emilio Carballido: Matrimonio y mortaja... ¿a quién le baja? Además de estas dos obras, se presentaron las siguientes: El atentado, de Ibargüengoitia, bajo la dirección de Óscar Esqueda; Carmen de Bizet, pero sin música, sólo con su texto dramático, bajo la dirección de D. Luis Castro de Garza; La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, que igual que Carmen exige actores muy experimentados, con lo que no pudo contar por razones obvias, y La dama boba, de Elena Garro dirigida por el joven director Sergio Lasso.
Todas esas obras demostraron más que todo la originalidad de las manos directivas. Y los seis terminaron pidiendo para los directores de escena mayor espacio en los programas y mayor importancia en el ejercicio de sus actividades en los próximos festivales.