FICHA TÉCNICA
Título obra Antígona
Autoría Bertolt Brecht
Dirección Emma Teresa Armendáriz
Grupos y Compañías Alumnos de la Escuela de Arte Integral Ollin Yoliztli
Elenco Alejandra Morales Escalante, Ruth Velázquez Romo, Iván Zapata Cervera, Salvador Guzmán
Espacios teatrales Salas del Ollin Yoliztli
Cómo citar Rabell, Malkah. "Surge una nueva directora para la Antígona de Brecht". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Surge una nueva directora para la Antígona de Brecht
Malkah Rabell
Admito humildemente, que no amo a Bertolt Brecht. Me molestan sus enloquecedoras teorías que a menudo ocultan simplemente sus debilidades y carencias. Más, ante las guerras y la sangre vertida, ante la injusticia y el crimen de anti-humanidad, se despiertan en él tal odio y tal dolor que olvida todas sus sofisticadas invenciones teorizantes, y su voz de gran poeta adquiriere tormentas y oráculos, rayos y truenos; su voz adquiere acentos de Sófocles y se torna un clásico con visiones modernas. Y ¡oh, milagro! Emma Teresa Armendáriz, que nunca hemos conocido como directora de escena, esta vez lo fue, y supo darle alas y poner dinamita en las palabras del dramaturgo alemán. Y nos mantuvo clavados en nuestras butacas durante dos horas.
Para adaptar a la Antígona de Sófocles, Brecht vistió de trajes actuales a su reparto y a muchos de sus personajes les puso uniformes de la S.S., de Hitler, lo que dio a la bellísima tragedia griega un tono político y situó la obra en determinada área. Emma Teresa Armendáriz, en cambio a su conjunto le impuso un vestuario bastante abigarrado supuestamente de la antigua Grecia, y le quitó toda clase de referencias a nacionalidad o partido político, manteniendo su acento sobre las luchas anti-bélicas. Lo que transformó la obra de Brecht en más universal y en más actual, actualidad que se hace constantemente, presente.
Cuando la señora Armendáriz, como directora de escena me invitó a su estreno de Antígona que puso en escena con sus alumnos de la Escuela de Arte Integral: Ollin Yoliztli; que iba a presentar en una de las salas del mismo Ollin Yoliztli, tuve una mueca de disgusto, tanto por la lejanía como por el miedo de lo que unos principiantes puedan hacer de una obra de semejante magnitud. Pero, no dejé de asistir por solidaridad con una actriz que se atreve a emprender una empresa tan difícil. Mas, oh, Dios, que sorpresa nos llevamos desde la entrada y ver en el área dedicado a la representación una escenografía de columnas dóricas con calaveras de animales sobrepuestas. Y la sorpresa continuó con los jóvenes actores que en su mayoría subían por primera vez a un escenario se les entendía con toda claridad, se movían con libertad por el escenario y demostraban unas memorias privilegiadas para rememorar los larguísimos parlamentos.
La historia es bien conocida. Antígona, sobrina del tirano de Tebas, tiene un hermano que ha sido asesinado por desertor del campo de batallas (Brecht cambia las razones de Sófocles, porque la época de Brecht lo sugería, debido a las numerosas penas de deserción, sobre todo en el frente alemán ante la Unión Soviética) y el cadáver queda condenado a permanecer insepulto a merced de los pájaros y de los perros hambrientos. Antígona pide ayuda a su hermana Ismena para sepultar a su hermano. Pero Ismena se niega por miedo al castigo. Antígona lo hace sola, y queda condenada a morir sepultada viva. Numerosas son aún las desgracias que arruinan a Tebas, que termina por perder la guerra contra Argos. El orgulloso y despiadado tirano, termina por perder sus dos hijos, el más joven, Hemon que se suicida frente al cadáver de su novia Antígona, y el segundo en el frente de batalla. Es la guerra que trae toda clase de desdichas a Tebas, a su pueblo y hasta al mismo rey.
Las dos jóvenes actrices, que han interpretado a las dos hermanas, Alejandra Morales Escalante, como Antígona y Ruth Velázquez Romo como Ismena tienen buena presencia y ha sido correcto su desempeño. Pero son las escenas colectivas, de masas, que sobre todo han llamado la atención. En éstas es Creonte que lleva la voz cantante. Sus monólogos son larguísimos y complejos; sus diálogos con los corifeos y los ancianos del coro son de mucha violencia. Y desde luego, a Iván Zapata Cervera aún le falta voz y matices para subrayar los altibajos de los acontecimientos. Pero ya demuestra temperamento dramático y una prodigiosa memoria. Otro personaje que cosechó aplausos fue el joven actor Salvador Guzmán Terán en el papel del anciano adivino, Teresias, que le predice a Creonte las desgracias que lo esperan. Hay una escena bellísima, cuando el mensajero cubierto de sangre llega del frente y anuncia el desastre, para de inmediato caer muerto. Y cada uno de los ancianos del coro se quita la corona de laureles para depositarle sobre el cadáver que yace en el suelo.
Son demasiado numerosos los jóvenes actores para mencionar a todos los que toman parte en este bellísimo espectáculo, en esta Antígona adaptada de la de Sófocles considerada la mejor obra del poeta griego, y hasta considerada por muchos estudiosos como la mejor de las tragedias del antiguo teatro griego. También estoy inclinada a considerarla como la mejor del repertorio de Brecht, si no fuera que el dramaturgo alemán mismo no la considera como creación propia, sino como una adaptación de una tragedia de Sófocles.