FICHA TÉCNICA



Título obra Los esclavos de Estambul

Autoría Emilio Caballido

Dirección Ricardo Ramírez Carnero

Grupos y Compañías Compañía Nacional

Elenco Felio Eliel, Blanca Torres, Eustasio Ruiz

Vestuario Jarmila Masserova

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo




Cómo citar Rabell, Malkah. "Los esclavos de Estambul de Emilio Carballido". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Los esclavos de Estambul de Emilio Carballido

Malkah Rabell

Título tan exótico resulta extraño en uno de nuestros más nacionales escritores, Emilio Carballido, dramaturgo, comediógrafo y hombre de teatro completo, que suele emplear un lenguaje muy castizo para presentar una imagen de su patria chica: Veracruz, o de su patria grande y adoptiva, el D.F. Pero he aquí que este estupendo autor teatral, que a menudo merece el título de "el Chéjov mexicano", nos introduce en un mundo nuevo, desconocido para la mayoría de los mexicanos por aquellos años de 1897, Turquía, donde llega una delegación de nuestro país. Y aquí empieza la comedia, porque si nuestros compatriotas desconocen las costumbres del país que visitan, también los turcos, empezando por el sultán, desconocen las costumbres de sus visitantes del lejano país americano. Y la comedia desemboca en una tragicomedia en el año 1919 que tiene su moraleja: el hombre no sabe qué hacer con su libertad, cuando ha sido educado en la esclavitud.

¿Cómo aprender a vivir sin la guía de un dueño? "Cuesta muy caro ser libres" dice uno de los personajes. Pero el protagonista, un maestro mexicano termina el último acto al grito: "Sin libertad no hay amor".

El autor trata de permanecer fiel a las corrientes ideológicas de aquella época, y abre las puertas al liberalismo de los fines del siglo y principio del nuestro, sobre todo después de la primera guerra.

Según parece Emilio Carballido escribió Los esclavos de Estambul como novela y la transformó en obra teatral por necesidades profesionales, y desde luego, la posibilidad de dar salida a ideas políticas y filosóficas es mucho más profunda en el género libresco que teatral.

Para esa obra larga y compleja, de tres horas de duración –que pasan con mucha rapidez– la Compañía Nacional en su sede del Teatro Julio Castillo (Antiguo Teatro del Bosque), logró el milagro de poner más de 20 actores en el escenario, entre quienes brillaba con luz especial una magnífica actriz: Blanca Torres, la madre del "héroe", que supo mezclar la risa con las lágrimas, las escenas de un auténtico humor mexicano con una dramaticidad universal. Esta madre que se asusta ante la presencia de dos jóvenes esclavos traídos de Turquía por su hijo a un país –México– donde la esclavitud estaba abolida desde 80 años, no tarda mucho en tomarle gusto a sentirse dueña de dos seres vivos pensantes, dueña de dos esclavos a su servicio, y se regodea con la idea de que son "suyos". El deseo de "poder" es tal innato en el ser humano. Mío, es "mío". Para muchos resulta un placer extremo desahogar tanto su mal humor como su alegría en un ser superior al perro, desahogar sus instintos de mando o los de agitar un látigo, desahogar todos los instintos de crueldad o de sadismos que duermen en el trasfondo del alma humana.

Otro gran actor que se destaca sobre un fondo de actores bastante desconocidos, es Felio Eliel, en el papel del maestro que encabeza la delegación mexicana y conquista especialmente la simpatía del Sultán, lo que despierta la envidia y los celos del resto de sus colegas de viaje. Es la figura más importante y más simpática del reparto. Intérprete importante de nuestro mundo artístico, que pocas veces tuvo la oportunidad de ocupar el puesto que su capacidad y su presencia sugestiva merecen, encuentra en el papel de Eustasio Ruiz al protagonista indicado en el cual pone toda su alma, y su grito: "Sin libertad no hay amor", nos llega al corazón.

En cuanto al director de escena, Ricardo Ramírez Carnero, no recuerdo haber encontrado su nombre en otros programas de mano. Imagino que debe ser muy joven y pertenece a la nueva generación de teatristas. En la primera parte de la representación carece de madurez para manejar escenas de conjunto, que resultan bastante caóticas. Pero a media que la obra avanza la maestría del director parece crecer junto con la creación de Emilio Carballido. La obra adquiere mayor ritmo y fuerza, los parlamentos y sus escenas corren con más rapidez.

La escenografía me parece que hubiese lucido con mayor efecto en manos de Alejandro Luna. En cambio, la escenógrafa, Jarmilia Masserova, impuso mucho encanto femenino al vestuario de época.

En resumen la obra es realmente novedosa, hasta para un creador tan original como es Emilio Carballido, que sabe tanto. mezclar la comedia con el drama, y hasta el melodrama con la farsa, para lograr un nuevo estilo, el de una tragicomedia, típicamente carballidiana. Podemos decir sin mayor miedo de equivocarnos, que se trata de nuestro mejor y más profuso comediógrafo. Y tal vez de nuestro mejor dramaturgo vivo. Con este estreno, Emilio Carballido establece definitivamente su primacía en el campo teatral.