FICHA TÉCNICA



Título obra Contrabando

Autoría Víctor Hugo Rascón Banda

Dirección Enrique Pineda

Elenco Angélica Aragón, Angelina Peláez

Notas de Música Los Bandoleros del Norte




Cómo citar Rabell, Malkah. "Contrabando: drama de actualidad". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Contrabando: drama de actualidad

Malkah Rabell

Lo interesante, y a la vez lo difícil de interpretar, lo molesto, en el nuevo drama Contrabando, del joven autor de la nueva generación, Víctor Hugo Rascón Banda, es la introducción de unas técnicas dramáticas originales en su texto, que alejan la obra del arte teatral para acercarla más bien al cuento, a la narración, y en general a la literatura. Tema interesante, como lo sabe manejar con maestría el dramaturgo, la mayor parte del drama, que enfrenta el problema a la orden del día, del narcotráfico, pertenece a dos monólogos que pronuncian sendas protagonistas frente a un testigo casi inmóvil, casi mudo, que se supone ha de ser un escritor en busca de materiales, pero en realidad presenta todas las características de un detective de película policial norteamericana. Esas dos mujeres narran sus personales tragedias debidas al contrabando de la droga al cual han sido involuntariamente mezcladas. Una por un amante, la otra por el marido, en tanto un tercer personaje, una radiotelefonista, agrega a esos dos dramas, su propio episodio de la pérdida de su hijo con unas pocas palabras. Tres mujeres quienes –como dice Armando Partida en su introducción al programado mano– "ya no distinguen el bien y el mal, la legalidad y la ilegalidad".

Y yo me pregunto: ¿Acaso los que andamos por las calles del mundo, sí los distinguimos? Hubo una época cuando la "Ley Seca" creó esa pérdida de fronteras entre el bien y el mal, entre la criminalidad y la decencia. Y la humanidad que durante siglos agradeció a Dios el don divino de la uva: el vino, se vio de repente considerada como pecadora por una casta de puritanos. Por fortuna aquella absurda ley quedaba restringida a unas fronteras donde sólo sirvió para crear una clase de gangsters, y bastaba pasar del otro lado de la frontera para reencontrar la alegría de una copita de vino.

La persecución actual de los narcóticos, de los que los venden y de los que los usan, se me hace parecida la "Ley Seca", cuando ésta perseguía a lo que en otros países se consideraba un orgullo y una bendición, como el vino para los franceses y la cerveza para los alemanes. También hoy se transformó en ley y destrucción lo que para muchos pueblos fue una tradición. ¿Acaso durante muchos siglos los chinos no fumaron opio? Lo que no les impidió ser uno de los pueblos más sabios e inteligentes. ¿Acaso los campesinos bolivianos no luchaban contra el hambre al masticar la coca?

En la introducción del programa de mano, Armando Partida, con su profunda inteligencia, aclara: "En Contrabando no se juzga, las cosas pasan, están ahí, entre lo cotidiano, trocas americanas, dólares nuevos, que circulan libremente, niños con metralletas, traficantes y judiciales, muerte y riqueza, amor, contrabando y trucos..."

Para crear la atmósfera de ese día de invierno, en un pueblito de Chihuahua, Santa Rosa, en una estación de radiotelefonía, Gabriel Pascal, el escenógrafo, me parece que puso más de su parte que el director Enrique Pineda quien como actor es excelente, y lo ha demostrado en La última diana, en tanto que como director de escena aún le falta madurez, y no sé si ha manejado a sus personajes femeninos de la manera debida. La estupenda actriz de siempre, Angelina Peláez no dio el personaje de una mujer del pueblo que apenas terminó el tercer grado de primaria. Y como la intérprete sufría de un fuerte catarro el día de la representación, su lenguaje no resultaba muy claro. En cuanto a Angeline Aragón, como la mayoría de las actrices llegadas de la televisión, es muy fría en el escenario y en su monólogo –llamémoslo así– decae muchas veces. El conjunto norteño de cantantes: Los Bandoleros del Norte, ayudó mucho a la creación de la atmósfera, y aunque no los veíamos, parecían llenar el escenario.