FICHA TÉCNICA
Título obra Comala
Autoría Marinhc Placentini
Dirección Marinhc Placentini
Grupos y Compañías Compañía Shakespeare de Brasil
Espacios teatrales Foro Shakespeare
Eventos Festival de la Ciudad de México
Cómo citar Rabell, Malkah. "Un espectáculo impresionante del grupo brasileño". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Un espectáculo impresionante del grupo brasileño
Malkah Rabell
El grupo brasileño llegado para el Festival de la ciudad de México, inicia sus presentaciones con una producción que denomina: Comala ¿Qué es este Comala de igual nombre que aquel pueblo, aquella aldea de espectros descrito por Juan Rulfo en Pedro Páramo? Indudablemente nada tiene en común con la corta y espléndida novela del autor mexicano. Pero se diría que ha sido creado bajo la influencia, bajo la inspiración del Comala mexicano. Este espectáculo corporal, que ostenta una total ausencia de palabras, tiene ciertas imágenes que reproducen párrafos de Rulfo. Como este inicio del espectáculo en el Foro Shakespeare, con su inmensa ave acurrucada que lentamente extiende las alas y las agita recordándonos un párrafo rulfiano: "Las gallinas engarruñadas, como si durmieran, sacudían de repente las alas y salían al patio" La diferencia consistía en que las realistas y a menudo surrealistas gallinas, se transformaban en la puesta en escena de Marinho Placentini en un cisne, que a su vez se volvía hombre. Cuando Placentini llena el escenario de neblina artificial no podemos olvidar ese Comala cubierto de "humo... humo... humo..." descrito por Rulfo.
El director del grupo que nos visita y que se presenta en la "Compañía Shakespeare", y es a la vez el autor de ese espectáculo sin palabras, parece haberse también basado en otro Comala, la de un artista brasileño que entusiasmó a Grotovsky, cuyo nombre no menciona Alberto Rainceu el autor de una introducción al programa de mano, donde también dice: "fue toda una lección de imaginación, de libertad creativa y de una inmensa comunicación sensorial. Fue la búsqueda y el logro de un lenguaje teatral capaz de superar las barreras idiomáticas y culturales" ¿Podemos decir lo mismo de la nueva Comala debida a Marinhc Placentini?
Sin duda hay una gran libertad creativa, aunque en esta nueva Comala a veces encontramos un exceso de ingenuidad, que no obstante no es un defecto. Esos jóvenes brasileños buscan su inspiración en sus propias raíces latino-americanos, y si la primera escena, que presenta a un grupo de trabajadores semidesnudos que llenan sus bolsas de un material misterioso que nos sugiere el grano de frijol como sería de esperar en una obra mexicana, la semidesnudez de los actores desmiente tal lugar geográfico, y nos recuerda que se trata de otro clima, del calor del sur, y pensamos en el café, o bien en el cacao, elemento de tantas novelas brasileñas. Las numerosas escenas con las banderas de diversos colores, pero encabezados por el estandarte rojo nos recuerda que en Brasil el movimiento comunista tuvo una especial importancia. Y estas imágenes se introducen en nuestra memoria por los movimientos dancísticos durante los cuales los palos en las manos de los rebeldes se van transformando en fusiles.
Y así se desenvuelve todo el espectáculo, con su multitud de imágenes girando ante nuestra vista y nuestra imaginación como seres vivos, adheridos a cada escena, a cada silencio, a cada ritmo, con su música cautivante, con sus danzas tan propios del temperamento brasileño, pero que nos hacen añorar la ausencia de elementos negros en el escenario, con sus desnudos de plástica y anatómica belleza, que no despertaban sentimiento sexual alguno, y más bien provocaban un sentimiento religioso. Hasta llegar a la espléndida imagen de la "Madre Dolorosa" con su hijo moribundo en el regazo, que nos devuelve a las raíces y a los orígenes de ese espectáculo al recordarnos al inmenso Cristo que domina la entrada marítima de Río de Janeiro, de esa ciudad de maravillosa belleza.
Un espectáculo impresionante, con el embrujo de sus luces que creaban la atmósfera de la representación, con sus jóvenes actores que se entregaban con toda el alma al desempeño de sus papeles mudos, y entre quienes ya se destacaban algunos como verdaderos y maduros intérpretes, y con su obra de texto inexistente para tan vivo y palpitante como si hubiéramos escuchado cada palabra.