FICHA TÉCNICA



Título obra El misterio del ramo de rosas

Autoría Manuel Puig

Dirección Miguel Sabido

Elenco Carmen Montejo, Rosa María Bianchi

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto




Cómo citar Rabell, Malkah. "Cuando una obra disgusta: El misterio del ramo de rosas". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Cuando una obra disgusta: El misterio del ramo de rosas

Malkah Rabell

Últimamente unas Mesas Redondas que llevaban por título colectivo: ¿Qué pasa con el teatro en México?, nos dijeron muchas cosas de las complejidades en la vida teatral en México. Y uno de los oradores, en su ponencia, el estupendo escenógrafo, Willy Barclay, nos aseguró que lo único que falta al teatro de México es la formación de un público. Y mientras no se crea ese indispensable elemento en México no habrá teatro en nuestra capital ni en toda la República.

Esta vez estoy en desacuerdo con Willy. El mexicano es un hombre que ama el teatro y realiza a menudo no pocos sacrificios para asistir a ciertos espectáculos. Y no hay que creer que gustar del teatro es una actitud propia de todos los pueblos del mundo. lonesco aseguraba que los franceses demuestran una absoluta indiferencia hacia el arte teatral. Lo que no sucede con el mexicano. Si no va mucho al teatro en los últimos tiempos es por falta de medios económicos debido a la crisis. Pero hay que observar como asiste entusiasta a las representaciones gratuitas. Desde luego tiene una tendencia a buscar teatros de diversión. Pero igualmente no se niega a las representaciones serias. En una oportunidad le pregunté en una entrevista al director y maestro de actores, Dimitrios Sarras: "¿Qué es lo que más atrae al público"?. Y me contestó: "La obra, el texto. Cuando una obra gusta al público, éste perdona a los malos actores, a la falta de dirección y a la ausencia de escenografía." Lo que según mi personal punto de vista es absolutamente acertado. Y Dimitrios Sarras que pese a ser maestro de actores, adorado por éstos, dijo lo más visible. No son los actores que más atraen, es la obra. Cuando una obra como El extensionista, a pesar de la seriedad de sus problemas, pero escrita con bastante sentido del humor, interesó al público, este perdonó todas las demás ausencias.

El reverso de la medalla podemos observar ante el reciente estreno de la obra del autor argentino Manuel Puig: El misterio del ramo de rosas. Ante este melodrama débilmente construido, con una absoluta carencia de acción y hasta de tema, todas las demás virtudes quedaron olvidadas. El público, admirador de la excelente actriz Carmen Montejo no se ccntentó con la presencia en la figura protagónica de su ídolo, la Sra, Montejo, y al segundo día después del estreno el teatro Julio Prieto se mostraba tristemente desierto. En cambio la misma actriz acompañada de una actriz igualmente querida, Susana Alexander, en una obra como Madre e Hija logró atraer al auditorio hacia un teatro tan lejano como el Independencia, y fue porque la obra gustaba pese a su débil consistencia No pasa lo mismo con el drama de Manuel Puig. No bastan las dos grandes actrices, Carmen Montejo y Rosa María Bianchi premiada el año pasado como la mejor interprete por su creación de Sarah Bertiardt. Tampoco bastó la excelente dirección de un brillante director como Miguel Sabido, ni el teatro tan agradable y céntrico como el Julio Prieto.

El misterio de un ramo de rosas es la breve historia de una habitación de sanatorio, donde permanecen encerradas durante dos días dos mujeres una paciente y una enfermera, y las dos necesitan recurrir al desahogo de la histeria para aguantarse una a la otra. Miguel Sabido en la introducción del programa hubo de recurrir a sentimientos metafísicos para explicar la inexistente temática: "Este es el Misterio –escribe Miguel Sabido–cómo aprender a tender la mano,–. Desde aquí le tiende la mano a Manuel Puig, amigo muy querido que escogió vivir y morir en México".

Mientras Carmen Montejo hace un solo papel: el de la enferma histérica y adinerada, lo que le permite según se lo imagina de maltratar a la enfermera; María Rosa Bianchi interpreta a tres personajes, muy distintos uno del otro, y la joven intérprete trata de dar a cada uno de sus personajes una diferente medida. Es la hermana, y la hija y la enfermera de la paciente. Sobre todo como la enfermera es excelente y nos permite aguantar el constante vacío de la obra.

La dirección de Miguel Sabido, vanamente trató de imprimir cierto misterio a la situación. Miguel Sabido que supo darle pasión a María Egipciaca y un intenso interés a la compleja personalidad de Juana la Loca, no tuvo en que elementos apoyarse para dar vida a las dos intérpretes que a su vez hicieron todo lo posible y lo imposible para despertar el interés del espectador.

Un hermoso título para una obra excesivamente débil.