FICHA TÉCNICA



Título obra Clotilde en su casa

Autoría Jorge Ibargüengoitia

Notas de autoría Vicente Leñero / adaptación

Dirección Luis de Tavira

Elenco Adrían Joskowicz, Miguel Flores, Mercedes Pascual, Gloria Carrasco, Ana García, Guillermo Gil

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo




Cómo citar Rabell, Malkah. "Triunfo de las 100 funciones de Clotilde en su casa". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Triunfo de las 100 funciones de Clotilde en su casa

Malkah Rabell

No recuerdo haber visto alguna vez igual multitud en el teatro "Julio Castillo" –que todos conocemos como el Teatro del Bosque– como ese domingo 23 de marzo, cuando se festejaban las 100 representaciones de la obra de lbargüengoitia: Clotilde en su casa, que podría llamarse Madame Bovary a la mexicana. Esa sala de teatro que ofrece unas mil butacas para el público, parecía tan llena que no cabía ya ni un alfiler. Y no eran solamente los invitados responsables de tanta afluencia de público, y aún menos la prensa que formaban esa abigarrada masa humana. También ante las taquillas el habitual auditorio dominguero formaba largas colas. Y en realidad me preguntaba si la obra que conocía por la lectura valía la pena de ser objeto de tanto entusiasmo. Desde luego, me alegraba infinitamente ese triunfo de una obra doblemente mexicana, por lbargüengoitia, autor del original y por la nueva adaptación de Vicente Leñero. Lo que sin embargo no impedía que se notaran ciertas debilidades del texto que podrían ser corregidas o eliminadas.

En primer término, una representación escénica que dura tres horas, ya es excesivo. Sin duda Leñero agregó escenas que creaban o por lo menos subrayaban el ambiente de privincia y sucedían en el jardín o en las calles que rodeaban la casa de Clotilde. Lamentablemente no pude seguir los movimientos de ninguna de esas escenas por hallarme sentada en un lugar –por cierto en primera fila– pero tan de costado que todo el fondo del escenario se escapaba a mi vista. Además en el segundo acto las últimas escenas entre el protagonista y su esposa se repetían una y otra vez, con una infinita monotonía, cuando se podía suprimir la mitad de ellas.

En segundo lugar, toda la obra gira en torno de un solo punto: la conducta de una mujer casada que engaña a su marido con el mejor amigo de éste. Por fortuna ese único tema permite al autor crear una imagen de la provincia de vida aburrida, vacía y desesperante para quienes han soñado con más altos destinos. Una vida con algo de chejoviano con su atmósfera asfixiante y su permanente aburrimiento del cual sólo se puede escapar en el alcohol, y donde Clotilde trata de salvarse en el amor y en el "pecado". Un retrato espléndido de realismo psicológico, de observación, para el cual el director de escena encontró la más indicada de las intérpretes: Julieta Egurrola, magnífica de sinceridad y temperamento dramático.

Lo positivo de esta comedia –o tal vez debo llamarla drama– es que el dramaturgo logró unos retratos de los habitantes de provincia inolvidables. Ese Roberto, el marido burlado que conoce su desgracia, es el retrato de uno de esos estudiantes típicos que desde Morelia hasta Guanajuato pasan la vida bebiendo con los amigos y soñando en grandes acciones que nunca llevan a cabo. No sé si esa realidad sigue vigente, pero el autor supo captar a ciertos tipos de provincia que tal vez son eternos, en tanto el director supo elegir al actor, Guillermo Gil que da la imagen del protagonista tanto física como moralmente, con su drama y su humor. Humor que siempre fue el lado más visible de lbargüengoitia.

En el papel de Antonio, un joven actor Adrián Joskowicz, refleja al estudiante cínico e inteligente, que se aprovecha de las debilidades ajenas. Tal vez al intérprete le falte aún madurez en las tablas, pero esto vendrá con el tiempo. También el retrato de un Rodolfo Usigli que de repente aparece en el foro vale oro, aunque todos sus parlamentos –como aclara el programa: "provienen de la correspondencia entre Usigli y Jorge Ibargüengoitia". En el papel de ese personaje secundario, Miguel Flores hizo una creación.

En las dos figuras femeninas, la de la inteligente tía Nicolasa y la de la bastante boba tía Berta, sobre todo la primera interpretada por Mercedes Pascual, resultaba de una gran naturalidad, y daba una lección de profesionalismo al demostrar que no existen papeles pequeños para una excelente actriz.

En cuanto a la dirección de escena, en manos de Luis de Tavira, a veces caía en un ritmo demasiado lento. ¿Pero, quién se atreve de acelerar el ritmo cuando de una obra a lo chejoviano se trata? En cambio su selección de actores apropiados para sus papeles, y de una escenografía más pretenciosa que funcional con su exceso de elementos, debida a dos jóvenes desconocidas: Gloria Carrasco y Ana García, daba la medida de un director de temperamento audaz dispuesto a todas las aventuras escénicas.

Sin duda no faltaron fallas. pero lo extraño resultaba que a medida que la obra avanzaba, se me hacía más clara, más honda y más mexicana, y terminé por enamorarme de su texto.