FICHA TÉCNICA
Título obra Panorama desde el puente
Autoría Arthur Miller
Dirección Felipe Santander
Grupos y Compañías Centro de Arte Dramático y Estudios con Fines no Lucrativos (CADEFE)
Elenco Miguel Ángel Zavala, Martín López, Eduardo Caña, Héctor Castillo, Guadalupe Carranza, Débora Ríos
Escenografía David Antón
Espacios teatrales Teatro de la Unidad Independencia
Cómo citar Rabell, Malkah. "Arthur Miller y Felipe Santander conquistan Cuernavaca". El Día, 1991. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Arthur Miller y Felipe Santander conquistan Cuernavaca
Malkah Rabell
Arthur Miller siempre contó con muchos enemigos. Algunos rechazaban su comunismo, otros odiaban su judaísmo, y otros más preferían defender las piernas de Marylin Monroe en lugar de la conciencia de Miller; en tanto muchos consideraban, como lo hacía el ensayista europeo Giovanni Cantieri Mora, que: "En realidad Miller es más hábil en crear ambiente, en presentar situaciones, que en decirnos esas cosas importantes que la trascendencia que pretende dar a su teatro hace lícito exigir... echamos de menos (en Arthur Miller) esas sentencias inolvidables en Anouilh..." Podríamos contestarle a Giovanni Cantierri que "esas sentencias de Anouilh" se hacen bastante "olvidables", y bastante copiadas de Giraudox". Pero no es Anouilh quien nos interesa en este momento, sino Arthur Miller, en quien se hacen inolvidables precisamente las situaciones y el ambiente, lo que en una verdadera obra de teatro, son lo más importante.
Son esas ideas negativas acerca del escritor estadunidense que asustan a muchos productores. No todo el mundo se atreve con ese escritor realista. Sobre todo cuando en la época cuando apareció Arthur Miller el realismo resultaba tabú. A Felipe Santander no le faltó valor y coraje para traer al escenario de una ciudad reducida como Cuernavaca donde el público aún está por formarse, a una obra como: Panorama desde el puente, donde el protagonista para librarse de unos parientes de su mujer, quienes entraron ilegalmente a Estados Unidos, los denuncia a la "migra". Ha traicionado a dos hombres, a dos hermanos, y uno de ellos, Marco, el más fuerte física y moralmente, se encarga de castigarlo.
Felipe Santander, sin cambiar nada a las ideas del original, cambia la nacionalidad de ambos inmigrantes. En lugar de ser italianos como los presenta el autor estadunidense, Santander les impone ciertas características mexicanas. Y este detalle en lugar de molestar al original, le da más fuerza dramática y más autenticidad contemporánea. Las escenas colectivas que suceden en la calle, con los bailes y cantos de una juventud de origen mexicano pero ya adaptadas sus nuevas condiciones, subrayan esa autenticidad. Miller tiene una tendencia a introducir ciertos elementos de las tragedias clásicas en sus dramas, y también lo hace en esta obra. El coro griego está representado por el abogado Alfieri, que desde su puesto visual, el puente de la urbe, puede observar el "panorama de la ciudad" y cuenta al público sus acontecimientos. También el amor incestuoso del tío por su sobrina no deja de tener remembranzas mitológicas.
El espectáculo se antoja contemporáneo y mantiene al público en suspenso desde el principio hasta el final. El reparto formado en su mayoría por miembros del Centro de Arte Dramático y Estudios con Fines no Lucrativos, creado en Cuernavaca por Felipe Santander (el autor de El extensionista, la obra de las 5 mil representaciones o más), quien en El panorama desde el puente ocupa el lugar de director de escena y de primer actor, actividad esta última que desde bastante años abandonó ante las responsabilidades que le exigían El extensionista, y en el papel de Eddie la figura central de la obra de Miller, el tío enamorado de su juvenil sobrina, es excelente, con mucha naturalidad y temperamento dramático. En cuanto a la naturalidad, es un rasgo que extrañamente encontramos en casi todos los actores del reparto, probablemente debido a la dirección.
En los papeles centrales, intervienen otros dos actores que colaboran igualmente como maestros en el CADEFE: Miguel Ángel Zavala, como abogado, y Martín López como Luis. Y desde luego, también Felipe Santander es maestro en el mismo Centro. Un actor profesional ha sido invitado para el papel de Marco, uno de los dos hermanos mexicanos, es Eduardo Caña, un intérprete que respira simpatía en ese papel que conquista al espectador. El cuarto protagonista masculino es el joven actor Héctor Castillo, como el hermano menor, que logra no molestar en un personaje de supuesto homosexual que fácilmente pudo caer en las exageraciones. Creo que ese intérprete tiene mucho porvenir en la profesión. Excelente y perfectamente a sus anchas es Guadalupe Carranza, en el difícil papel de la esposa traicionada que sabe conservar la calma. Y por fin como Katy, la jovencita bastante poco digna de conmiseración, objeto y causa del drama, Deborah Ríos hace todo lo posible para dominar el complejo carácter de su protagonizada.
Una excelente representación que merecería ocupar el escenario de un teatro capitalino.