FICHA TÉCNICA



Título obra Vida... estamos en paz

Autoría Tomás Urtusástegui

Dirección Luis Robles

Elenco Celia Suárez, Estela Furlong, Patricia Robinson, Abelardo Reyes

Espacios teatrales Librería El Juglar




Cómo citar Rabell, Malkah. "Tomás Urtusástegui y los teatros de bolsillo". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Tomás Urtusástegui y los teatros de bolsillo

Malkah Rabell

En el maremágnum de producciones teatrales, espectáculos serios y otros creados para pasar el rato, los teatros de tamaño normal preparados para actividades de la profesión normales, no alcanzan, y los teatristas, han ideado nuevas formas de presentarse ante el público. Las pequeñas salas cuya vida depende de otras actividades, como librerías, cabarets, escuelas y hasta... oh, milagro... las casas particulares hasta las modestas, los departamentos reducidos a la presencia de uno o dos habitantes, se van transformando en teatritos de bolsillo, donde una parte minúscula sirve de escenario, y la otra parte, con unas pocas sillas da cabida a una docena de espectadores.

La librería El Juglar ya tiene cierta fama en la actividad escénica. Le dedica a semejante manifestación una sola estancia de no muy amplias dimensiones. Las sillas pueden admitir a una cuarentena de concurrentes, y el foro está como mandado hacer para obras de muy pocos personajes. Actualmente una de las 70 obras escritas por el dramaturgo mexicano Tomás Urtusástegui: Vida... estamos en paz, se ha refugiado en ese teatrito de bolsillo con la presencia de cuatro intérpretes y un auditorio que ocupa hasta el último asiento.

Tomás Urtusástegui ha logrado en los últimos años conquistar el entusiasmo de diversos públicos con su obra: Cupo limitado, que trae a escena el drama ocurrido en un ascensor de cupo limitado donde se amontona más gente de lo debido. En su nuevo drama, sólo presenta en el escenario a cuatro protagonistas, cuatro ancianos, tres mujeres y un hombre. Tomás Urtusástegui posee el don muy especial de despertar el interés del público con la palabra, con los parlamentos de sus intérpretes, sin necesidad de recurrir a mucha acción, y a veces sin recurrir a acción alguna. Con esos cuatro ancianos reunidos en la casa de uno de ellos para platicar, tejer, bordar y recordar viejos tiempos, interesa, divierte y hasta apasiona a la asistencia que no pierde el interés ni por un momento.

De las breves pláticas escénicas surge sin embargo una interrogantes: ¿Deben los ancianos terminar sus días en un asilo, o pueden seguir viviendo una vida plena en sus propios hogares? Desde luego cuando vemos en el foro a cuatro supuestos ancianos que no parecen mayores de los cincuenta años, en plena lucidez y capaces de valerse por sí mismos, la respuesta resulta fácil. ¡No! Pueden aún vivir sus vidas con toda lucidez y responsabilidad, y sobre todo con toda alegría. En realidad la interrogante no es para mujeres como Luisa, Amelia o Adelita, las heroínas de la obra, las tres encantadoras señoras, inteligentes y vivarachas, ni tampoco lo es para un hombre como Nicanor, todavía capaz de enamorarse de una de sus amigas. El problema del mal llamado asilo (palabra que espanta), que en realidad debe ser como una pensión, para gente de mucha mayor edad y necesidad de ayuda física, que en nuestra sociedad moderna es cada vez más difícil de obtener por medios particulares. Sólo la puede obtener una organización colectiva, pero antes de que nuestros establecimientos adquieran la perfección el problema sigue trágicamente tangente. Y aún más trágico se presenta cuando pensamos en tantos ancianos solitarios que mueren en la soledad y el abandono por falta de lugar en los pocos "asilos", o si prefieren llamarlos "Casas de ancianos".

Dirigido por Luis Robles, el cuarteto formado por Celia Suárez, Estela Furlong, Patricia Robinson y Abelardo Reyes, es perfecto, las mujeres encantadoras y el hombre agradable. Ninguno de ellos usa peluca ni ese burdo maquillaje para envejecer a los excesivamente jóvenes intérpretes. Los cuatro son actores semi profesionales, muy adaptados a sus protagonizados y excelentes en su desempeño.

Para quienes desean pasar una tarde de domingo placentero. sin mayor gaseo, nada más apropiado que ese teatro de bolsillo: El Juglar, con la obra de un autor mexicano, Tomás Urtusástegui: Vida... estamos en paz.