FICHA TÉCNICA



Título obra Bartolomé de las Casas

Autoría Jaime Salom

Dirección Sergio Olhowich

Elenco Ignacio López Tarso, Germán Robles, Rafael Cortés, Blanca Torres

Escenografía Guillermo Barclay

Espacios teatrales Teatro Jorge Negrete




Cómo citar Rabell, Malkah. "Bartolomé de Las Casas interesante representación". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Bartolomé de Las Casas interesante representación

Malkah Rabell

La interesante representación: Bartolomé de Las Casas, que actualmente se ofrece en el renovado teatro Negrete, pertenece a una pluma nueva, aún bastante desconocida en el ámbito teatral, la de Jaime Salom, quien sospecho debe más bien ser autor de argumentos cinematográficos. Su texto carece de esa unidad dramática que exige la escena. Un texto que abarca excesivamente los hechos históricos y diluye la imagen del protagonista. En tres largos actos, sobre todo el último, la obra trata de ceñir toda la vida del héroe, desde su juventud, cuando viaja a la Nueva España al lado de su padre, Pedro de Las Casas hasta su muerte acaecida en 1566, y da de ese gran defensor de los indios, el obispo de Chiapas quien en su ardor por defender al indio comete el error de ayudar a "importar" esclavos negros a México, una imagen bastante enrevesada y hasta a veces falsa, que en la interpretación de Ignacio López Tarso a menudo se presta a la risa.

Otra figura señera que ocupa parte importante de la obra es la de fray Antonio de Montesinos en la actuación de ese gran actor que es Germán Robles, amigo y enemigo de Bartolomé de Las Casas ante la inmensa tarea de defender a los esclavos indios, que ya los enfrenta como adversarios, ya los une como aliados.

La obra en sí es más bien floja, falta de un drama único y de seres con una psicología profunda.Todo el amplio reparto se compone de figuras que carecen de una caracterización individual y que se olvidan muy pronto. Fuera de Bartolomé de Las Casas y de fray Antonio de Montesinos, sólo alguno que otro ofrece una chispa de interés humano. Como, tal vez, el indio "Señor" interpretado con acierto por Rafael Cortés, con su buena presencia juvenil, pero que interesa más por las escenas de su vida narrada que por las imágenes que de ella ofrece la obra escenificada. Tampoco esa excelente actriz Blanca Torres, como la madre de Bartolomé de Las Casas ofrece su acostumbrada capacidad interpretativa, y se nos pierde la idea de la fuerza moral de las mujeres españolas, sobre todo de las criollas, de la época, que han sido consideradas más fuertes que los hombres. Ni siquiera Germán Robles pudo hacer imponer a su papel algo más de grandeza fuera de las pocas posibilidades que daba la creatividad del autor. Y lamentablemente, ni siquiera Ignacio López Tarso pudo imponer a su héroe una fuerza más allá de los numerosos parlamentos que no imponen la grandeza de una figura inmortal.

La misma sensación de cinema da la dirección de Sergio Olhowich, director también él legado de nuestra cinematografía nacional. Sentimos una ausencia de dirección más a lo hondo, más profunda y más dramática que dé más vida a los intérpretes. Ninguno de sus numerosos actores ha logrado crear unas figuras que permanezcan en la memoria.

Y sin embargo la representación apasiona, con sus aventuras marítimas de Las Casas, con ese gran movimiento del numeroso elenco en el amplio escenario del renovado teatro Negrete, y sobre todo el movimiento de la escenografía. Un movimiento constante, permanente, que cambia constantemente de área, y ya nos ofrece la imagen del navío, en sus exteriores o en sus interiores, ya la casa de los de Las Casas con la vida de hogar de la familia. Y uno se pregunta cuál es la razón de esa atracción que posee el espectáculo, y tiene que admitir que la escenografía da todo el tiempo vida al escenario. Una escenografía que pertenece a ese genio de la dinámica del decorado escénico que es Guillermo Barclay.