FICHA TÉCNICA
Título obra Su alteza serenísima
Autoría José Fuentes Mares
Dirección Olga Consuelo Mejía
Elenco Luis de León, Joel Palazuelos, Marta Ofelia Galindo
Espacios teatrales Teatro Arlequín
Cómo citar Rabell, Malkah. "Su alteza serenísima, ¿comedia o farsa?". El Día, 1990. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Su alteza serenísima, ¿comedia o farsa?
Malkah Rabell
Se representa actualmente en el teatro Arlequín una obra del historiador mexicano José Fuentes Mares, fallecido hace algunos años y quien dejó una comedieta sobre la personalidad del general Santa Ana once veces presidente de la República y quien sufrió, según el autor, el "síndrome del caudillo". La obra fue estrenada hace más de una década en el teatro Jesús Urueta, con un grupo de actores profesionales. En aquella oportunidad, al presenciarla me pareció una comedia bien construida que bajo la dirección de Olga Consuelo Mejía y la actuación de Luis de León, excelente actor, en el papel del Gral. Antonio López de Santa Ana, conseguía su finalidad: hacer reír. Siendo representada –si no me equivoco– en una época cuando los jóvenes dramaturgos mexicanos no abundaban, ni tampoco las obras nacionales se multiplicaban en numerosos escenarios como en la actualidad, por lo mismo la comedia de José Fuentes Mares me pareció la divina garza.
¡Ay! Que distinta nos resulta la actual puesta en escena, aunque cuenta con la misma directora, Olga Consuelo Mejía. ¡Son otros los actores! O mejor dicho, esta vez el montaje carece de actores profesionales y hasta de aquéllos que se consideran independientes. Se trata simplemente de aficionados y no de muy brillantes, quienes tal vez en algún escenario universitario, o de escuela secundaria, o de otras multifacéticas instituciones de estudios, podría haber logrado su justificada presencia. Pero no en un teatro como el Arlequín tal vez hasta excesivamente profesional, llamado escenario de Nadia Haro Oliva, donde ese grupo de jóvenes resulta fuera de lugar, y a veces hasta absurdo.
El joven actor novel, Joel Palazuelos, por completo bisoño, que hace el papel del protagonista, del histórico general, subraya a tal punto la comicidad de éste que lo transforma en un payaso, en un personaje de farsa. De esa figura más tragicómica que cómica, Joel Palazuelos parece sólo captar las ridiculeces. Ni por un momento recuerda, ni nos hace recordar, que en la época cuando vivía en la isla Santo Thomás como exiliado, ya había pasado de los 70 años, cuando ya había sufrido las mazmorras de San Juan de Ulúa, ya estaba mutilado y seguramente ya no gozaba de una completa lucidez. El autor lo hace morir en esa isla de su destierro, cuando en realidad murió en la ciudad de México donde volvió después de la muerte de Juárez, al permitírselo el presidente Lerdo de Tejada, y donde vivió pobre y murió olvidado.
Faltándonos el actor capaz de transmitir la compleja personalidad de ese general, la obra pierde toda su significación. Si además tampoco las otras figuras de esa semi-comedia y semidrama están a la altura de sus obligaciones, y Lola Tosta de Santa Ana, la esposa del general interpretada por Rosaura Guerra resulta una joven actriz incapaz de manejar el lenguaje ni de dar vida a la persona, y que nos pone los nervios de punta, la obra de José Fuentes Mares deja de funcionar.
Se trató de imponer todo el peso de la comedia –transformada de comedia en farsa– sobre la presencia de Marta Ofelia Galindo y de su conocida vis cómica, pero ello no bastó para darle mayor altura al espectáculo, sobre todo cuando su papel era bastante insignificante.
Actualmente cuando la nueva generación de dramaturgos mexicanos conquistó un lugar de preponderancia en el escenario nacional y tiene todas las puertas abiertas, el público y los mismos productores están con derecho de exigir cada vez mejores obras. Pero toda obra teatral sólo adquiere su auténtica dimensión con el apoyo del arte histriónico, y el arte del actor faltaba por completo en la actual puesta en escena de Su Alteza Serenísima.